3/08/2014

Tres mujeres...









Se sabe que el clásico trinomio del soldado, el campesino y el obrero,  refleja la denominada  "trinidad comunista". Pero también existe una "trinidad patriarcal" que muestra la fusión del trinomio en la mujer: la obrera asalariada desdoblada en ama de casa, la madre que ha de criar y educar a los hijos,y la compañera y amante del marido.Veamos a continuación algunas representaciones de esta fusión con los casos de tres mujeres españolas:



En primer lugar, imaginemos a la primera,gallega nacida en los años 30: proletaria, analfabeta, católica, cónyuge sumisa,y maltratada por el marido,y en el mejor de los casos con vivencias ninguneantes, madre de siete hijos, uno de ellos discapacitado intelectual, con enfermedad cardiovascular. Esta mujer, ha pasado parte de su infancia y adolescencia trabajando en los campos de su pueblo, forzando sus lumbares; en la época del éxodo rural emigró a la ciudad, a trabajar en el sector textil, pasando la mayoría de su jornal junto a una máquina de sonido estridente que le ha provocado la hipoacusia, así como, consecuencia también laboral, dada la inhalación de productos tóxicos empleados en la fábrica en la que trabajaba, sufre cancer faringítico.
Ha dedicado su vida a los demás, trabajando dentro y fuera de casa para sacar adelante a sus hijos e hijas. Ha llevado al pie de la letra todo aquello que dictaba el Estado, el Patrón, la Iglesia y el Patriarcado, y ahora, a sus setenta y bastantes años, sorda y con cáncer, pasa los días, del geriátrico donde se encuentra su marido enfermo de alzheimer, a la residencia  donde se encuentra su hijo discapacitado.  Ella sólo tenía un deseo:  volar,aunque fuera una sola vez,en avión,ahora sabe que morirá sin hacerlo...y morirá preguntándose si alguien la felicitará en el día de la mujer trabajadora, o si algún día, quizás a título póstumo, alguna calle llevará su nombre...


La segunda mujer nació en los años 50". Esta es la tercera de cuatro hermanos, descendiente de progenitores andaluces, propietarios de algunas hectáreas de tierra en su pueblo, y poseedores de cierto capital, parte heredado y parte consecuencia de años como servidor público del jefe de familia en el franquismo. Se ha criado en un barrio obrero como, por ejemplo, Carabanchel. Ha cursado estudios medios y a base de competir con sus compañeros y compañeras, ha alcanzado un cargo de secretaria ejecutiva en una empresa de embutidos  , aunque esto le resulta frustrante e injusto, puesto que después de 10 años de laborar ahí,jamás le han subido el salario, y no es considerada, a efectos legales, miembro de la misma, no obstante, jamás falta a las cenas sociales de la empresa, a las que acude asiduamente, acicalada como su status exige, llegando en un Audi A4, desde el piso que habita al sur de  Madrid. Su marido, al cual se unió en Sagrado Matrimonio, es homosexual oculto, licenciado en algo, descendiente de una familia acomodada, ha contribuido al refinamiento de esta mujer,pero también a su dependencia a las bebidas alcohólicas,que trata de ocultar de todos,pero ahora, en estas reuniones sociales,donde desería que su marido y ella fueran la pareja más envidiada,no recoge más que las críticas por su manera de beber a cualquier hora...
Lo que no cuenta en estas cenas, ni en el gimnasio, ni en la sauna, es que por las mañanas, cuando se mira en el espejo, no reconoce a la tía que tiene delante, como tampoco cuenta la soledad que percibe bajo esa coraza consumista que ella misma se ha fabricado, ni tampoco los anhelos del pasado, en su barrio de Carabanchel: las tardes en el parque con sus amigas,cuando quería ser bailarina,o los paseos en bicicleta con su hermana,y recuerda amarga y medio ebria, los conflictos con sus hermanos por el reparto desigual de las tareas del hogar… Injusticia,fracaso,soledad... gritan al vacío las voces de su interior...


Ahora,pensemos en  la tercera mujer, nacida a fines de los años 60: es la pequeña de dos hermanos, descendientes de unos progenitores que gestionaban y dirigían una tintorería, residentes en la zona sur de Barcelona. Ha recibido formación académica universitaria, en escuelas nacionales con gestión becaria, con apoyo económico de sus padres, y de sus ahorros obtenidos de algún que otro trabajo temporal. En la actualidad está emancipada, convive con su novio, ingeniero, hijo de obreros, como ella. Los padres de ambos aportaron un dinero para pagar la entrada del piso en el que hoy residen, el resto de la hipoteca lo pagan poco a poco, como pueden, él destina un dinero de la nómina que obtiene como facturador del departamento de ventas de una cadena de hipermercados, y ella, aporta la cuantía de su salario como telefonista en la agencia inmobiliaria para la que trabaja.
Esta joven sabe que el mundo va fatal, que hay guerras, violencia hacia las mujeres, niños que pasan hambre en otros países, pero ella supone que no puede hacer nada. A veces, se levanta y descubre en sí misma cierta tristeza, pero lo atribuye a lo poco que le presta atención el novio,y sobre todo a la falta de recursos para combinar su guardarropa o viajar a Ibiza cada fin; y es por esa tristeza extraña que es cada vez más cotidiana,que  a la salida del trabajo, se pasa por algún centro comercial y se compra a crédito, algún pantalón,o un par de accesorios,una blusa, y quizás, para endeudarse aún más, algún par de zapatillas a la moda.
Quizás, luzca  esas compras este fin de semana cuando quede con sus amigas para ir de marcha, ya que su novio sale por su lado, pero ella tiene amigas que para eso son,y mientras ellas, y algún otro que la observe haga mención, corporal o verbalmente de su bella apariencia ,se conforma, porque para ella, la belleza está en lo que los otros admiran, no en lo que una misma admira y disfruta. A la salida del pub que suele frecuentar, a lo mejor, este fin de semana, como otros, se encuentre con una pelea entre migrantes, y es que… joder el mundo está hecho una mierda!, y en ese momento evocará todas las exigencias semanales a nivel laboral, familiar, de pareja… mezcladas con visualizaciones de alguna noticia del periódico o del telediario y… se girará hacia su amiga y la dirá "...nos ponemos?", asi,flipará con algún narcótico por unas horas,y podrá evadirse de las exigencias y conflictos de la vida,con algún extraño esa noche,pero a la mañana siguiente despertará con resaca,igual que su marido,que duerme una mona similar a la de ella,y a su lado, y se encotrará que la tristeza le ha crecido aún más,tan inmensa ya, como un océano...
Pues eso...Y como éstas,existen numerosas historias de desigualdades, injusticias, y frustración entre,y para las mujeres, debido a la notoria  escasa conciencia social femenina, consecuencia de muchos siglos de sumisión y tutelaje. Es cierto que ha habido algunas aguerridas luchadoras por la defensa de los derechos femeninos, pero ninguna revolución puede hacerse sin todas sus protagonistas,en general y en particular. La mujer debe suprimir esa mentalidad que la somete al varón,tiene que aprender a valorarse y sentirse autosuficiente...
Así,siguen las proletarias que se han levantado y se levantan como todos y todas ante el sonido del despertador, cuando la ciudad comienza a funcionar. Han acudido y acuden al centro de trabajo, cumplen con su competencia, sin esperar medalla del patrón, y sin agradecerle el salario, dado que entre ellos hay un acuerdo: trabajo-salario, ella cumple con su parte, y la persona que ejerce el cargo de patrón, ha de cumplir con la que le corresponde. No espera alcanzar ningún cargo ejecutivo porque cree y defiende una organización estructurada en eje horizontal, frente al vertical, donde todos y todas sean tratados y tratadas por igual. Ante las exigencias patronales responde con participación activa en organizaciones de trabajadores que luchan por la autogestión y autoorganización obrera, conscientes de que los derechos de los que hoy disfrutan no son regalos patronales, sino luchas obreras conquistadas.
Y las "amas de casa": término que asigna para la realización de tareas del hogar, diferenciándolo frente a "sus tareas" porque en la convivencia todos y todas comemos, todos y todas manchamos y todos y todas descansamos, así que todos y todas contribuimos,pero ellas no se lo piensan,y siguen con sus labores del hogar sin recibir siquiera un menudo "gracias",por ese cansino trabajo de años.


Pero también hay otro tipo de mujeres,como aquella madre de sus hijos que contribuye en los cuidados asistenciales que éstos requieren y participa de la educación de éstos, pero afortunadamente no ha olvidado que es madre y mujer a la par, y que necesita y quiere tiempo para ella, para disfrutarlo sola o en compañía.
Y la compañera de su compañero con el que comparte un sinfín de actividades: culturales, de ocio, sindicales, sociales, sexuales, del hogar, del cuidado y educación de los hijos… donde la opinión de ambos tiene el mismo valor, donde existe respeto, amor, confianza, una elección libre y madura, sin intereses económicos ni de estatus, sin contratos intermediarios que den veracidad a lo que sienten y quieren vivir y disfrutar.
Y la amiga de sus amigos y amigas: con los que comparte charlas constructivas y no comparativas, donde no se hace mención a lo que tengo, o al puesto de trabajo que desempeño, sino que se comparten experiencias, risas, ideas, desgracias, lágrimas, momentos culturales, de ocio, de reivindicación, etc.
Compañera de reivindicación: que considera la lucha como un enriquecimiento personal y social, y que participa activamente en los movimientos sociales.
Está esa mujer que exige y ofrece, a su entorno y a la sociedad lo mejor; que por las mañanas, cuando se mira en el espejo dice "...Ole, la tía que tengo ahí delante!", y, ¿sabéis por qué? Porque no anhela bienes materiales, porque no defiende el individualismo, porque no aboga en delegar el curso que ha de seguir su vida, porque no divaga sin más, porque no compara su patrimonio con el de la vecina, porque se quiere y quiere a los demás. Porque se respeta...
Tú, mujer, también puedes decidir que tipo de mujer quieres ser...


Lucía Ferrer d.e.p.
 para el Grupo Terra cremada 
Marzo de 1983
Trad.del catalá por Rox.

No hay comentarios: