6/15/2013

Un barco blanco por el río...













Aquel 25 de noviembre se hizo un día eterno para todos,con una lluvia fina que precedía a la tormenta,hasta que por fín llegó la noche en Santiago de la Peña. Y con esa lluvia zarpó su barco,en un silencio total, rompiendo la neblina del agua,esa que hacía más profunda la oscuridad. Salió el barco por la bocana del Tuxpan hacia la mar,y durante siete días navegó hacia el este con vientos fríos y olas picadas por el temporal, hasta que ancoró en la playa de Las Coloradas,en la isla de Cuba.
 Era 1956 y el nombre del barco era "Granma",y de él desembarcaron 82 jóvenes valientes,entre ellos los hermanos Fidel y Raul Castro,el Che Guevara,Manuel Márquez y Camilo Cienfuegos...
Descargaron,también,las armas suficientes para derrocar al dictador Fulgencio Batista. Y así fué como esos 82 revolucionarios se encaminaron hacia la Sierra Maestra para iniciar la guerra de guerrillas que lograría el triunfo de la Revolución Cubana.





Once meses antes,aquella avanzada de futuros guerrilleros había llegado a México para comenzar los entrenamientos clandestinos con largas caminatas, con difíciles ascensos a los montes mexicanos, con pesadas cargas en la espalda, y duras prácticas de natación y remo. Los ejercicios  para familiarizarse con las armas los hacían en el campo de Los Gamitos, cercano a Cuajimalpa, practicaban con los fusiles el tiro al pulso en el rancho "Santa Rosa",cercano al volcán Popocatépetl, hasta que por fin pudieron romper un plato a 600 metros, con el fusil bien apoyado. Los entrenamientos se complementaban con clases teóricas sobre tácticas guerrilleras, impartidas por el coronel del ejército republicano español Albert Bayo,que vivía exiliado en México después de perder la Guerra Civil,  y un ojo, en España.
Tuvieron los cubanos diversas casas-campamentos en tierras mexicanas,donde se albergaban los combatientes, y guardaban sus armas y sus pequeñas bibliotecas con obras de cultura general y temáticas militares y revolucionarias.
Arsenio Venegas, un deportista mexicano dedicado a la práctica de la lucha libre les enseñó defensa personal,y les imprimió el Manifiesto número uno, del M-26-7 y otros documentos importantes para la Revolución.
Y pasó que un día de junio,un soplón avisó a la policía mexicana y a la embajada de Cuba de todo aquello. Así que en menos de 24 horas detuvieron a Fidel,al Ché,a Universo Sánchez,a Ramiro Valdéz,y a otros 25 jovenes más.



Y entonces,una vez que el grupo del rancho Santa Rosa fué apresado, el Che Guevara complicó la situación con su carácter rebelde ante la corrupta policía mexicana. Se cuenta que cuando lo interrogaban en la cárcel de Lecumberri, en lugar de ser discreto, entabló una polémica, se declaró marxista-leninista y estuvo discutiendo con la policía, con los jueces mexicanos y con presos o políticos que se le acercaban sobre las diferencias entre capitalismo y marxismo. Convirtió el arresto por "actividades sospechosas" en una batalla político-ideológica,y la prensa mexicana,como siempre,ávida de mentir,tomaba todas las palabras del Che y las publicaban con exageración y alarma: Eran comunistas!!!  y eso alertó a la CIA...
Ante eso,no hubo más remedio que acceder a los sobornos y la corrupción,para salir de prisa de la cárcel y partir a Cuba clandestinamente,antes de que los deportaran. Pero eso no le bastó a la policía mexicana,y no fué sino hasta que el expresidente Lázaro Cárdenas intercedió por ellos,que los liberaron...Claro que el Che,y Fidel que se quedó con el hasta salir juntos,fueron los últimos en quedar libres en la estación migratoria de la calle Miguel Schultz.
“Seremos libres o seremos mártires”, fue la consigna de todos ellos al preparase para volver a Cuba... Así que se dedicaron a conseguir el barco,y preparar el punto de partida y hacer eso bajo la vigilancia de la policía...
Tiempo después,mientras buscaba un lugar apartado para probar unas armas nuevas, Fidel se encontró en las márgenes del río Tuxpan un yate blanco, de madera, con una sola cubierta sin mástil, proa inclinada y popa recta...Era el Granma...


El blanco y ligero Granma fue adquirido en Tuxpan por Antonio "el Cuate" del Conde,que se encargo de arreglarlo y registrarlo a su nombre en la Secretaría de Marina por encargo de Fidel. Del Conde ya les había conseguido las armas,ya que él era dueño de una armería. "El Cuate" aportó a la Revolución 20 fusiles con mira telescópica destinados a la caza mayor, fusiles Johnson y Remington automáticos, subametralladoras, dos fusiles antitanque de 50 mm, una ametralladora ligera, y diferente equipo destinado al uso militar. Casi todo adquirido en el mercado negro de armas en los Estados Unidos o ingresado a México de contrabando desde Nuevo Laredo y Matamoros, y luego se llevaban a Abasolo,en Tamaulipas,ya que un grupo de 32 combatientes,entre ellos Camilo, acamparon en unas cabañas de esa localidad,y otros más se quedaban en Ciudad Victoria, estado de Tamaulipas,donde todavía se pueden visitar esos terrenos del campamento.






Pues esos 32,junto con los del rancho Santa Rosa,y los que estaban en la Ciudad de México,comenzaron a viajar hacia la casa de Santiago de la Peña,a los márgenes del Tuxpan,para concentrarse ahí todos,para abordar el Granma, (el yate estaba hecho para transportar a 15 personas, por lo que fue muy sobrecargado con 82, navegando a una velocidad media de 6 nudos, 5 menos de lo previsto y con el mar por encima de su línea de flotación,se produjo una presión que impulsó el ingreso de agua a la nave tanto por los sanitarios, así como por las juntas de los tablones de los camarotes,haciendo agua durante todo el viaje...pero llegó.).
La casa de Santiago de la Peña,situada en la calle Recreo, junto al río, destacaba por blanca y misteriosa en el humilde poblado. (Cuenta con un bungalow, y otro cobertizo pequeño y una gran nave, que hacía las veces de garaje y almacén) ya que estaba rodeada por un terreno bastante grande sembrado de naranjos que nadie cosechaba...
El silencio de aquella noche de noviembre solo fue roto por el persistente ladrido de los perros del poblado...Las calles fangosas y la llovizna persistente,refugió a todos los pobladores muy temprano en sus casas. Sólo hubo actividad -sigilosa- en ese lugar donde estaba ancorado el yate...Subieron bordo las armas, maletas con los uniformes, equipos de comunicación,y los pocos alimentos que pudieron obtener con el dinero que les restaba. Con una subametralladora Thompson en la mano, Fidel Castro supervisó todo. Al final subieron todos los hombres,cargados con algunos costales de naranjas...







En cubierta colocaron bajo un chubasquero que le protegía de la persistente llovizna,la ametralladora ligera,lista para cualquier eventualidad.
Por fin,en las primeras horas de la madrugada del domingo 25 de noviembre de 1956, el yate Granma levó anclas siguiendo el fluir de las aguas tranquilas del río Tuxpan. Los guerrilleros,apiñados mantuvieron un silencio expectante,mientras el Granma dejaba atrás Santiago de la Peña,y luego las escasas luces de la ciudad de Tuxpan. Con el motor apagado, el yate avanzó en silencio, a oscuras, impulsado sólo por la corriente del río. Entonces unas olas e golpearon de pronto la proa del yate, y  frente a ellos,se vieron unas tímidas luces de otras embarcaciones lejanas y el viento arreció y agitó las boyas...Llegaron a la costa,y la luz del faro les avisó de la desembocadura del río... Once kilómetros y media hora después desde Santiago de la Peña,habían llegado  al mar...Pasó el Granma en su navegar suave y silencioso frente al puesto naval de la Marina Mexicana...sin ser visto...








A pesar de que lo oscuro podría cortarse con cuchillo,y de que los sacos de naranjas y la lluvia le quitaron la poca la visiblidad, Chuchú Reyes el timonel,cruzó la escollera y la resaca del puerto, y llegó a la bocana del río...Es cuando por fin todos respiraron aliviados,y entonces Reyes entregó el mando del barco a Pino y a Roque.los capitanes que lo llevarían hasta Cuba a través del fuerte oleaje del Golfo, el viento feroz,y la lluvia.
Cuando se alejó lo suficiente de tierra firme,el Granma enciendió las luces. En su interior, los combatientes se abrazaronn unos a otros emocionados por su misión... Pero sus gritos de Viva la Revolución! no se oyeron por el temporal...Qué alegría y que emoción sentirían aquéllos valientes,después de tanto tiempo luchando por la libertad de su país, y verse al fin,a bordo de aquel pequeño yate, que se mecía  en medio del terrible oleaje del Golfo como una cáscara de nuez, avanzando decididos rumbo a la Revolución...


Así quedó escrito en la bitácora del Ché: "Hoy,a la 1.30 del 25 de noviembre de 1956, con 82 hombres a bordo, en medio de una tormenta de agua y viento,Desde Santiago de la Peña,en Tuxpan, el Granma pone la proa hacia Cuba". El Che  pasó en México  dos años y tres meses de su vida...y nunca más volvió...




Y en la casa donde habitaron los revolucionarios en Santiago de la Peña, antes de partir a su patria, se ha montado un museo sobre la Revolución Cubana,se llama Museo de la Amistad México-Cuba,pero todos en Santiago de la Peña lo conocen como  "la casa del Che". En esta casa-museo se conservan fotografías y otros objetos de Fidel,del Che,de Camilo y Raúl,así como la narración histórica que he versionado aquí.

Recuerdo aquel día en que mis padres y yo recorrimos el museo,y luego paseamos por Santiago de la Peña...Era un lugar hermoso y tranquilo,y se podía ver,al otro lado del río,las casas de Tuxpan, y  los enormes barcos navegando lentos e imponentes hacia el puerto...Nítido en mi memoria quedó aquél atardecer,paseando por un viejo malecón donde las buganvilias y los framboyanes pintaban la tarde de color,mientras mi padre me contaba la historia,-su historia- del Ché,de Fidel, de Camilo,y de Universo...
Estabamos a un paso de la playa,pero no fuimos,porque una troca blanca y nueva, nos esperaba con un mensajero de Don Albert,el hombre de Álamo, el que le compraría la cosecha de naranja de ese año a mi papá...
Entonces subimos a la troca,con mi mamá al volante y fuimos a dar una vuelta por el puerto, en un boulevard costero,  para que viéramos ese mar por donde se fue el Granma, antes de seguir nuestro camino hacia Álamo, y recuerdo que me  gustó mucho sentir la brisa,y me dejó atónita ver lo inmenso del mar y oir el rumor de sus olas,y pensé lo que pensé la primera vez que vi el mar,y que pienso cada vez que lo veo:
Jamás imaginé que pudiera existir algo tan absolutamente hermoso sobre la faz de la Tierra…
El inmenso e infinito océano extendía sus violetas y sus oros hasta el Sol que estaba a punto del ocaso...Y viendo esa belleza,me quedé dormida y soñé...

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