5/15/2013

Cuatro pollos...


Son sus ríos Guayalejo,Pánuco, y Tuxpan, y sus ramales,lagunas y esteros,los torzales  conductores  del tiempo en la Huasteca...fluyen,como sus días, en forma de sueños, difíciles de plasmar en palabras, sueños  que se repiten dentro de la memoria de aquella tierra y es que sus aguas se van,pero siguen permaneciendo ahí, nutriendo las frágiles nubes que inundan sus valles, y que viajan sin detenerse ascendiendo las montañas de la SIerra,y penetrando con su lluvia hasta el último rincón de los potreros y las siembras... Y es que la Huasteca es agua,agua verde y azul, agua germinal que recobra con sus chubascos,la pureza de  las memorias perdidas...Y por eso es que desde hace siglos, los huastecos, y los tepehuas, los guachichiles,y los  pames del sur,llamaron a la región  con el nombre de Xiuhcoac, que significa "serpiente de agua de turquesas"... Y es por esa agua vital que la Huasteca renace siempre,aún  en su presente incierto, y aunque  la noche de  muertes y sangre la polucione con su ráfaga de sombras ...Cada amanecida,la Huasteca resucita en sus verdes,como una serpiente ascendente de selvas, cuando el sol trastoca sus extremos desde su Sierra hasta su horizonte marino...Pues esa serpiente de turquesas y jades la recorrimos aque´l día en el que nos subimos al Socialista, el autobús del ingeniero Castillo, ,para que nos acercara a Álamo aquella mañana húmeda. Desde Pánuco hasta Tuxpan,el bus fue deslizándose entre el barro,por caminos vecinales,rompiendo a su paso la suave niebla de los lomeríos,recibiendo los saludos de campesinos casi mitológicos que desde sus milpas y huertas,le ofrecían a gritos, su voto al ingeniero.




Tres horas,200 kilómetros de serranía,de interminables potreros,extensos huertos de mango,naranjos y camelias,y hacia adelante la espiral verde de los cañaverales hasta el mar...
Porque de pronto,sin aviso,el monte quedó atrás,para volverse llano con enormes palmeras,ceibas y zapotes,mecidos por el viento salado de la costa. El calor aumentaba y el rumor del río se impuso omnipresente.
Al fondo del camión, al lado de las mochilas con las cámaras de los periodistas,estaba una caja de cartón que me atrajo como un imán,pues guardaba a cuatro pollos esmirrones,de pescuezos desplumados y repletos de corucos que picoteaban con su ritmo apícola,migas de pan y un trozo de lechuga. Me acerqué al ingeniero,e interrumpiendo su conversación con mis papás y otras personas,le pregunté con voz muy alta:
-Oye,Castillo,porqué traes a esos pollos de viaje...?
Algo debió caerles de gracia porque algunos rieron. Pero el ingeniero no. El sólo miró hacia el fondo del camión muy serio,y luego me tomó la mano y con voz cálida me explicó que se los habían regalado unas mujeres cuando el Socialista pasó por su pueblo.
-Te los vas a comer...? Si los dejas crecer, a lo mejor son pollas,y te van a dar huevos...son más ricos los huevos,tú no mates pollos...Los pollos son tontos,pero buenos...
-No,tucita,y no las voy a matar...-Estos pollos -me dijo con su ternura comunista-se los voy a dar a alguien que de verdad padezca hambre,y mira que por acá hay muchos hambrientos...A ti te voy a comisionar para que los cuides...De acuerdo,Tucita?
Y a partir de ese momento,todos en el bus me llamaron "la tucita" y yo me dediqué en cuerpo y alma a cuidar de los pollos.
(Al paso de los años,comprendí que el ingeniero me puso ese alias por referencia al personaje de una niña que hacía de hija de  Pedro Infante en la película mexicana de "Los tres huastecos").
Y vi por los pollos durante un rato,hasta que descubrí por la ventana unas lanchas que se balanceaban en el río, desde las que unos niños lanzaban los anzuelos para pescar mojarritas,y otros,en el agua,recogían las nasas con los cangrejos. Desde lejos,se podían ver,a la orilla del río, las sombrillas de colores de los puestos de frutas y verduras de un mercado,y a unas señoras,con sus canastos,vendiendo a voces sus enchiladas de pipian,o un pan de maíz llamado pemol,o queso fresco,hueva de pesacado,chorizos o con sus ollas de sacahuil y de jaibitas cocidas con hoja de agucate. Y más allá,bajo un puente,unos muchachos vendían, a gritos, el pescado del río,y los ostiones y "la lebrancha, el jurel,y el ronco fresquecitos,de hoy mismo..". Se veían,hacia la izquierda, el río Tuxpan,y hacia la derecha de la carretera las casas  de madera entre la vegetación,con sus techos altos a dos aguas y, en sus patios, enormes árboles desbordados de fruta...El sonido del claxon del Socialista alertó a la gente que salió de sus viviendas o de sus puestos con un aire asombrado y respetuoso para ver al candidato comunista..
.Entonces camión paró por fin frente a una fonda llamada "La Magnolia", rodeada de alzaprimas,mangos y framboyanes,y bajamos todos-pollos incluidos-.
En menos de cinco minutos,alguien sacó una mesa de la fonda le puso un mantel y unas flores y otros colgaron la propaganda del partido en palmeras,mecates y en bardas. Unos hombres de blanco con sus botines negros y sus sombreros de palma bajaron de un camión que venía  detrás del nuestro,desde Tantoyuca,y del río se acercaron las mujeres que lavaban ropa en el río,los del mercado, y muchos niños...Desde Santiago de la Peña  llegaron algunos botes con habitantes de ambas riveras  que recordaban a los comunistas cubanos del Granma, y querían darle al candidato unas flores. Entonces en un altavoz despacito habló Castillo,y así empezó el mitín de unas 50 personas.
Recuerdo haber oído las palabras "respeto","vida digna", "libertad", "salud,,comida,y escuela para todos", y "el problema agrario de los cañeros en Álamo", y ya no escuché más por causa de.. los pollos!.
Se habían escapado y corrían asustados entre los pies de los asistentes al mitín,perseguidos por mi.
Unos niños me ayudaron a atraparlos,todos desplumados,y ya cuando el mitín había terminado y empezaron a oírse los huapangos de un trío de músicos de Tantoyuca,mientras el ingeniero escuchaba a los de ahí en sus penas y trabajos.
Recuerdo que luego comimos algo en la Magnolia,y mi mamá me regañó por dejar escapar los pollos y andar gritando en pleno mitín. Por eso fué un alivio cuando el ingeniero Castillo me llamó para que le diera los pollos a una muchacha tenek con un bebé y un chamaquito pequeño. Entonces ya me pude dedicar a lo mío,que era investigar por ahí las cosas nuevas y raras de los adultos...
A medio día nos despedimos del ingeniero,él seguiría su camino a la Ciudad de México,- en dónde,días después,declinaría su candidatura a favor del hijo del general Lázaro Cárdenas,cosa que a mis papàs les preocupó,pues como decía mi papá,sería hijo del general,pero era del partido del PRI, y en esa gente no se podía confiar jamás...- y nosotros nos fuimos en un pequeño esquife por el río, hacia Santiago de la Peña,para que mi mamá y yo conocieramos  la casa que construyó Fidel Castro como refugio y cuartel para la preparación de su contingente revolucionario.
Después de aquella vez,ví muchas veces al ingeniero Castillo,asistí a algunas de sus conferencias en la UNAM,que siempre fueron sabias y divertidas,por su sentido del humor y su sensatez.
Y siempre,al escucharlo,me pregunté lo mismo: qué movía a un hombre como ese a realizar lo imposible, a luchar contra los abusos y ayudar a la gente,sin esperar nada a cambio? Sí,claro que sus convicciones,pero también el amor. Se notaba en su mirada esa generosa pasión por hacer justa la vida del pueblo,por hacer presentes a los siempre olvidados. Quizá eran sus ideales los que le daban esa alegría íntima que proyectaba en su sonrisa y en su voz. Y luchar más allá de sus necesidades personales,por los demás le daba esa seguridad en sus movimientos al saberse haciendo lo correcto,ya que el poner la enorme lucidéz de su inteligencia al servicio de los demás,lo conviertió en un luchador social inquebrantable,que jamás perdió su identidad ni su convicción de que el mundo podría ser mejor,y que por su pensamiento crítico y valiente,expuso incluso su vida y su libertad...
La añoranza de aquél día me trae la imágen de un México que ya no es, y de lo que tragicamente carece...al mismo tiempo que estos recuerdos me hacen retornar a un orígen perdido,para recobrar a esa niña que persigue pollos , que juega en arenas de un río, espejo de agua,a esa niña que mete sus pequeñas manos al agua para sacar los pétalos rojos de los framboyanes...
Porque aún somos esos seres bondadosos que persiguen pollos y los regalan,y ríen sin rubor y es bueno recordar todo eso,para no extraviarnos en el oscuro presente,y para rescatar un poco de la identidad perdida...