3/27/2013

La llegada del Socialista...



"...Huasteca linda,
Cómo te podré olvidar,
si nací con tu querencia,
y nací con tu cantar..."
   

Sobre las cuencas del río Tuxpan,y hacia la serranía de Chicontepec se extiende  la sombra fresca de los palmares, el verde rumor de los cañaberales y la brisa con fragancia de vainilla que juguetea a sus anchas en las planicies de los potreros... Y fué en uno de esos potreros que la avioneta de Ceferino aterrizó dando trompicones que nos asustaron. Cuando pisamos la tierra,mis pequeñas piernas me temblaban y entonces mi papá me llevó en brazos hasta los caballos. Monté abrazada a mi mamá y la suavidad de su regazo,el aroma del campo veracruzano,y el bamboleo del caballo me hicieron sentir uno de los sopores más placenteros de mi vida.
 Fuimos vadeando el río siguiendo el caballo de mi papá,que a su vez iba tras la yegua del negro Rafita,que bien podía ir a ciegas por la angosta vereda del mangle de tantas veces que la habría recorrido,mientras con una voz cantarina le contaba a mi papá las nuevas noticias de las rancherías de la zona. Mi papá solía ir dos o tres veces al mes a esas alejadas rancherías para ver a los enfermos y darles medicina, y por eso mismo era muy querido por los serranos de la huasteca. Y mi mamá me señalaba las flores del camino,o algún tlacuache que corría a esconderse de nosotros,o el aleteo de unas mariposas enormes y de un tono gauda tan encendido que se les decía "llamaradas".  En un momento,Rafita desmontó y cortó de un bello chicozapote unos frutos y nos los dio para refrescarnos. Y entonces vimos-aunque ese mediodía sereno no fuera de estío-, a una gran parvada de golondrinas retozar sobre el agua...
Y ahí comiendo fruta,en esa encrucijada cubierta por  el frescor de chicozapotes,mahuacatas y buganvillas silvestres,esperamos la vieja troca del 24,que llegó por el camino de terracería abriéndose paso entre los helechos arborescentes... Dos pequeños monos gritaron asustados y desaparecieron en segundos  entre las frondas por el ruido del motor desvencijado.
Rafita nos apuró a subir al camión porque estaba preocupado porque había visto muchas culebras,grandes y pequeñas,como inquietas por la proximidad de la zafra,y eso a mi mamá,y a mi,nos daba muchísimo miedo.
La troca no era veloz y si muy calurosa,pero el 24 nos alegró el viaje por aquella carretera vecinal contándonos historias exquisitas a las que quería poner música de huapango. Le conocían como el 24 porque- contaba mi papá-nació muy grande y gordo,como si tuviera 2 años de edad. Pero el 24 se reía,y aclaraba que así le decían porque era el hijo número 24 que dejó el Che Guevara por esas tierras...(Mis papás se reían de eso,pero yo,lo confieso,si me lo creí...hasta la fecha).
En la Huasteca,los lazos de parentesco son la base de relaciones muy solidarias entre las comunidades serranas,y es que todos en las rancherías están unidos,de una manera u otra,por lazos de parentesco,o de compadrazgo,o mejor aún,por una amistad profunda marcada por su lealtad teenek....
Así que fue por esas razones que el 24 hizo una parada en la ranchería del Guachete,porque era suyo el deber de dejarles unos sacos con frijoles,maíz,naranjas y calabazas que mi papá había guardado,y algunas bolsas de chocolates y de  galletas de forma de animalitos para los niños que mi mamá había metido en bolsitas de celofan estampadas de ositos cariñositos... Y es que con el temporal reciente,se les habían inundado las milpas,y no tenían que comer esos niños... Así que nos desviamos unos kilómetros con la troca que tosía agónica en las cuestas y tembelequeaba peligrosamente en cada curva como acobardada por una espesa niebla que iba y venía por el camino de terracería y  dejaba ver atisbos  de  montañas cuando se disipaba, pero luego las ocultaba en su nada... En algún punto,papá nos señaló a lo lejos algo parecido al mar, pero las nubes cubrieron de inmediato esa maravillosa aparición.
Luego de un rato surgieron entre los riscos las empalizadas de otate y los techos  cónicos de palma de las chozas huastecas,todos rematados en su vértice con un cántaro de barro invertido,a fin de evitar que la lluvia empapase el interior de sus moradas.
Cuando la troca paró su motor,todo fue silencio...ni pájaros,ni viento,ni voces se escucharon...Y es que el hambre es un silencio extraño...un silencio que duele.
(Y es que  duele, desde ese entonces hasta hoy, porque como  informa Amnistía Internacional, aproximadamente 10 millones de niñas y niños viven en condiciones de pobreza alimentaria en México.De acuerdo con su informe 2012, la población indígena es la que más sufre por hambre, ya que siete millones de indígenas que viven el país enfrentan estas carencias agravadas por el racismo y la injusticia social en las zonas indígenas de México,sumándose a los otros 42 millones no indígenas que también viven en marginación extrema. Sin embargo,una parte de la población,una que sí come muy bien,y se dice de "izquierda" guarda un silencio vergonzante y cobarde sobre este tema pero eso sí: coleccionan muchas versiones del himno de la Internacional,en todos los idiomas,sin siquiera saber ubicar la Huasteca en un mapa, y se conduelen "muchísimo" en sus twiters por la muerte de un presidente extranjero,pero por los niños que a diario mueren de hambre en el país,no sueltan ni un twitt...

Se dicen a si mismos que harán "la revolución" desde su facebook,como fans apasionados de un político cualquiera...pero sólo son unos  pequeño-burgueses comodones sintiéndose "luchadores sociales" virtuales,que aletargan su conciencia frente al ordenador,ya que bien podrían dejar su twitter y pasar a la acción directa, y sin necesidad de líderes: alfabetizando,enseñando talleres autogestivos de idioma,higiene,etc, o llevando alimentos y salud,arte,o lo que se tenga para dar a esa gente que carece de energía eléctrica en sus rancherías,ni saben leer y escribir,ni tienen agua entubada,ni drenaje, y no conocen sus derechos a unas adecuadas alimentación,sanidad o justicia...Millones de mexicanos hundidos en la miseria que ni idea tienen de que siquiera existe algo llamado Internet...así que esos que pretenden "despertar conciencias" desde Internet, primero deberían despertar la suya  propia...porque a esos, que posan de "luchadores sociales" -como dijera Don Heberto-,les falta mucha patria ...)
El solar donde el 24 paró la troca tenia hierbas y matorrales alrededor de un pozo,y más allá,estaban unos árboles frutales mustios donde picoteaban dos o tres gallinas piojosas y dormitaba un perro marrón muy flaco.
Entonces fue que desde los arboles algo rompió el pesado silencio: Eran los querreques que parecían darnos la bienvenida con su suave cucarreo. (El querreque es un pajarito picamadero de color pinto y nuquirrojo, que vuela por toda la Huasteca limpiando los árboles de gusanos y hongos,y es por eso que se le quiere tanto y hasta su huapango tiene).
Como avisados por los querreques,salieron del monte 4 o 5 hombres con pantalón de manta y machetes en mano,pero cuando vieron al 24 y a mi papá sus rostros se suavizaron y sonrieron. Alguno lanzó un largo silbido y entonces aparecieron muchos niños y unas mujeres con velas encendidas y cantaritos adornados de flores y hojas de maíz, y muy sonrientes se acercaron a la troca tendiendo un gran puente de amistad con su mirada. Una de ellas me levantó en brazos ,mientras las otras me acariciaban las trenzas y a mi mamá le decían en su medio español lo bonitas que les parecíamos,así mientras los hombres se quedaban a descargar los sacos de alimentos de la troca,las mujeres entre risas y amabilidades,nos llevaron a mi mamá y a mi tras una loma,hasta un horcón de chijol,amarrado con bejuco,y cubierto de flores y vainillas, velas y cazos de agua amanecida...
La fe de los huastecos  se relaciona siempre  con el maíz...Sus rituales y ofrendas en las parcelas o en el hogar, devienen  de sus raíces ancestrales cuando la tierra, el agua, las cerros, la montaña, el río, los caminos,las milpas... La naturaleza toda estaba poblada de seres o guardianes que exigían respeto y reciprocidad y no cumplir con ellos causaba la desgracia familiar o colectiva...Y era el maíz,antes de la era del transgénico,de la sopa maruchan o de la mariguana, la fuente primigenia de vida,porque era el eje de su cosmogonía y de su cotidianeidad... Sin el maíz, an ithith, se ha perdido la historia, y ya no hay fiesta ni  vida... Porque los huastecos están hechos de maíz, y su alma es un soplo de el al Ipak, espíritu que concentra historia, vida y atributos de la planta y en consecuencia de la Huasteca misma...(Si se quiere destruir a un pueblo,quítesele su fe,su alimento cotidiano y su idioma...)
La suave niebla del lomerío llegó hasta el horcón donde ya se habían reunido todos para hacer el ritual antiguo de dar unas ofrendas a los seres de la tierra,de la montaña y del río,para que se compadecieran del poblado y  les devolvieran las fuerzas,la sombra e incluso objetos y animales perdidos durante el pasado temporal...
La brisa olía a maíz tostado y a atole de naranja y nosotros sin haber comido... Luego,cuando la tarde enfrió,los rezanderos callaron y unas mujeres bajo un tejado avivaron el fuego con leña seca...
El 24 y mi papá fueron a una casa cercana ver a Venustiano,un viejo indio que sufrió una embolia días antes,mientras mamá y yo nos sentamos en un banquillo junto a esas mujeres que tomaban con una mano un trozo de masa de maíz,y con la otra un puño quelites y epazote,para hacer las tortillas.  El aroma del atole de naranja sobresalía entre todos los deliciosos aromas de aquel lugar, mientras las mujeres,afanosas,miraban con sus misteriosos ojos,el profundo universo que se reflejaba en el oscuro fondo de las ollas en las que se cocía el mole de rancho. En un horno de brazas habían puesto las calabazas repletas de melaza de caña,y todos los niños,y yo con ellos,esperábamos absortos a que estuvieran listas para comer...
Cuando regresó mi papá de hacer esa consulta médica, tres jóvenes se acercaron con sus instrumentos para tocar música. Con gran sentido del humor,los jóvenes trovaban para mis papás, y se burlaban del 24 con algunos versos de sus huapangos. Mientras el 24 reía y cortaba trozos grandes de cecina para todos... Tocaron, cantaron y por fin nos dieron de comer.
(El son huasteco,o huapango, es una expresión musical hermosa,por sencilla y fresca, que encanta con melodías exquisitas y falsetes increíbles.)


 

 La ranchería del Guachete se encuentra en una zona a la que comúnmente se le llama “la puerta trasera de la Husteca” porque está muy aislada de las carreteras troncales y sólo se comunica por río,o por una serie de caminos rurales, en los que no hay transporte público. Por eso todos nos sobresaltamos cuando escuchamos el fuerte sonido de un claxon,sonido que ahí casi no se conocía y que asustó también a las aves que partieron de sus árboles en parvadas raudas.
El reciente temporal había hecho difícil  el acceso a los caminos de terracería de la montaña y más para un autobús tan grande como "El Socialista",que avanzaba lento enterrando sus llantas en el lodo del monte, ya que el río que se había desbordado kilómetros antes, y por el peso considerable del camión, temían cruzar el frágil puente sobre las aguas crecidas, que habían dejado dos kilómetros atrás,y que comunicaba a las poblaciones de la Huasteca con la autopista a Tuxpan.
Mientras el autobús avanzaba lento, todos nos reunimos al fondo del solar para verlo atónitos de su insólita aparición. Inmenso,sus cromos brillaban bajo las salpicaduras de lodo,igual que su nombre: "El Socialista", pintado a su estribor...



El 24 se acercó a guiar al chofer para pasar la curva de la enramada,y luego nos gritó la información: Era el candidato, que venia de la Universidad Intercultural de Ixhuatlán...
Mi padre entonces sonrío  alegre y le dijo a mi madre:
-O mundo é uma noz, meu amor ... Eu conheço bem ao companheiro ... -
El camión paró por fin,su puerta se abrió y entonces salió un hombre muy alto,rubicundo: sus ojos inteligentes,sus mejillas suaves y su sonrisa ligera como el aire, de camisa blanca y arrugada y con unos anteojos de armazón de carey colgados del cuello. Parecía un  turista gringo. Desde la altura del escalón del autobús miró a todos los presentes,y de pronto su mirada se detuvo en mi padre.  Su sonrisa se amplió enorme, lo señaló con su fina mano y  con dos rápidas zancadas llegó frente a papá.
Los dos se miraron con ojos profundos y verdaderos y se dieron un fuerte abrazo,bajo la fértil llovizna de la Huasteca...
Ese hombre era el ingeniero Heberto Castillo, un verdadero luchador social,que en ese tiempo  andaba de gira por el estado de Vera cruz como candidato presidencial del Partido Mexicano Socialista ...

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