11/30/2010

Ojos negros...













Hay lugares que extrañamente decantan misteriosos opuestos . Y la capital francesa del Vallespir, en los Pirineos orientales, es uno de esos lugares. Y es que Céret parece abarcarlo todo: el valle y la montaña, la quietud de sus campos y la inquietud del Tec y sus riachuelos...como si en Céret se besaran Francia y España, los plátanos y los alcornoques, las cerezas y los limoneros y es por esa abundancia similar al a
mor,que hay algo adorable en las calles de Céret:es una magia que produce una agradable sensación de íntima felicidad. El pueblo es viejo,con muchas plazoletas bajo la sombra de platanares oscuros y hayedos rosados. Sus callejuelas permanecen adormiladas en estrechos giros,donde los murmullos suaves y profundos de las corrientes de agua de las fuentes vagan aterciopelados por todos los rincones.
Pareciera que todos los caminos de las montañas en los Pirineus Orientals,llegaran a este paraje bajo el cielo catalàn, siempre limpio, en el sudeste de Francia.
Joao llegó a Céret buscando en ese reducto rural, a su contacto secreto, para pasar la información a la URSS,sobre los experimentos que la CIA estaba realizando en el sur de Francia.La idílica aldea del Roselló,rodeada de viñas y cerezos,era también un enclave de reunión muy importante para los compañeros europeos del Partido Comunista,y para los rebeldes anarquistas y republicanos,que, desde el exilio,luchaban por liberar a la península ibérica de sus dictaduras.








Solían reunirse,algunos de ellos, en El Grand Café –donde Jordi pasaba los días debatiendo con algunos escritores comunistas sobre los textos que él editaría luego-, también se dejaban ver algunos agentes del sóviet en la Font-Frède, o en la ermita de Saint-Ferréol,donde solían pasar información directa,y cifrada,al KGB.
Y cruzando el imponente macizo del Canigó,solían llegar los fugitivos maquis a buscar refugio y pertrechos entre los catalanes refugiados en Céret. Y conocido es que también visitaban ese rincocito rural genios de la pintura como Picasso, Gris y Chagal,o filósofos como Sartre,Camus y Bretón,de tal modo que ahí,Joao
conoció a mucha gente que le marcarían el resto de su vida: entre ellos,a Jordi Ferrer,su contacto en Francia,y también uno de los principales apoyos del movimiento anarquista de liberación catalana en el exilio, que le abrió su casa y su gran biblioteca oscura y silenciosa,para transmitir en la radio de onda corta,la información secreta sobre la infiltración de la CIA en Francia y España.Por la noche, acunado por las aguas y los trinos de los ruiseñores, Joao transmitía en clave,y con palabras en esperanto,ruso,y francés sus hallazgos de contraespionaje en onda corta,hacia la estaciones de Berna,y de Yuzhno-Sakhalinsk en Ucrania.
Pero cuando Joao llegó a Ceret,una semana después del momento del máximo esplendor de la floración de los cerezos,una llovizna tibia lo recibió por esos senderos verdes,todos tapizados de un millón de pétalos rosados y blancos que volaban ante la menor brisa húmeda por la llovizna y es que la flor del cerezo es delicada y con el viento enseguida se cae y por eso no da tiempo a verla marchitar...
Sobre los cantos rodados de la callejuela que llevaba a la masía de los Ferrer se escuchaban los intermitentes chasquidos del herraje de su caballo. Su sonido se acompasaba con el repiqueteo de las gotas de lluvia y los trinos de los pajarillos del agua, mientras un tímido arcoiris iluminaba con candor las o
scuras y amenazantes nubes.
En Céret se preparaban para el festejo de primavera. Bajo los cerezos los niños extiendían enormes lonas azules para que todos pudiesen sentarse a festejar entre amigos. Y aunque esa primavera fué muy fría, con temperaturas de 10 o 12 grados y con esa persistente llovizna,los niños envueltos en sus .gamulanes y con bufandas salían a capturar ranas y caracoles,y en sus juegos,no se daban cuenta de la llovizna ni sentían el frío.
Lucia la niña mayor, tenía quince años, pero se movía entre sus hermanos más pequeños,con la gravedad de las personas adultas,elegante y sensual como suelen ser las mujeres catalanas.
Era espigada y hermosa, con unos ojos oscuros e intensos que no correspondían a su edad,una piel suave y fresca como flor de cerezo, y una inocencia que apenas retenía en su sonrisa alegre otro tiempo que no fuera el de su niñez en los oscuros escondites de la dictadura. También vestía un overol de tela burda de niño, como los de sus hermanos,pero mantenía la noche de su cabello atada con un pañuelo rojo y unas florecillas del campo en su camisa blanca de muchacho ...
Joao acercó su alazán a los niños,les preguntó sobre el camino,y entonces,de entre los árboles,apareció Lucía,y en ese momento él se volvió ciego a todo lo que no fuera la luz de esa muchacha.
Y es que no vemos dos veces el mismo cerezo ni la m
isma vereda sobre la que se recorta el destino. Todo momento es el último porque es único. Y por eso,Joao quizo retener esa visión sublime.
Se acercó a ella, la miró, le sonrió…y la profundidad y la dulzura de los ojos negros de Lucía,le devolvieron el sol a Joao...
Y ella lo miraba, y los dos reían,como alegres de haberse encontrado en el infinito...
Y es que todos nos podemos encontrar encontrar la poesía en mitad del camino...
Y si Joao la miraba tanto y ella a él, es que ambos supieron que dos personas no pueden encontrarse antes de estar maduras para su encuentro... obedeciendo la ley irrevocable de sus destinos, de sus estrellas, de la misma manera que se encuentran dos astros, en la infinitud del universo, con una exactitud perfectamente determinada, en el instante previsto, en el instante que pertenece a los dos, en la infinitud del espacio y del tiempo...
Y en la sublime entrega de sus miradas,en ese silencio de plenitud,se enteraron de que a las personas no solamente las atan las palabras, los juramentos y las promesas,y que ni siquiera son las costumbres y las conveniencias las que rigen las relaciones humanas...Hay algo diferente, una ley más más profunda, que determina si dos personas están ligadas o no..
Y conocieron en ese momento, esa ley. La ley de la vida que dicta que acabemos lo que un día empezamos. Ese motivo de alegría que da el saber que la vida nos cumplió el destino.
Y es que muchas veces Joao pensó que en la vida nada le llegaba a tiempo, que la vida nunca dió nada cuando realmente lo necesitó... Durante largos años le dolió ese caos, esa demora, y aún siendo ateo,llegó a pensar que un dictado superior estaba jugando cruelmente con él, sin embargo el día que por primera vez cruzó su mirada con la de Lucía,se dió cuenta de que todo había ocurrido determinado por un orden perfecto, encajado en un sistema cósmico y maravilloso...
La forma en que da comienzo un amor,dice mucho sobre los corazones que lo albergan,sobre sus limitaciones y sobre su grandeza. Y la manera en que Joao y Lucía empezaron a amarse fué como un arrebato que alteró totalmente sus vidas.
Para Lucía,creyó ver en Joao a un ángel de esos que contaban los gitanos que andaban por la tierra regalando bondad. Encandilada por ese hombre de voz grave y mirada juguetona,que jamás había visto,pero que sin embargo le parecía perfectamente conocido fué como quedar trastocada en algo etéreo como una fuente,o una nube,y al mismo tiempo en algo carnal como una flor o un fruto delicioso...Ante el brillo inquietante de esos ojos masculinos que la miraban,creyó haberlos visto desde siempre. Y sobrecogido su corazón por el rítmo de un baile inmóvil a la música de esa tarde de lluvia,perdió el sosiego de por vida. A partir de ese momento,siempre que Joao la viera de ese modo,o le hablara con ese tono profundo de voz,el corazón de Lucía daría un vuelco y su pecho empezaría a llenarse de mares encrespados,cielos resplandecientes y vientos locos que le llevaban el alma en todas direcciones...
Y ambos comprendieron ese día que si algo los llegara a separar,los dos quedarían a la deriva,
perdidos, sin brújula, sin voluntad y sin vida...
Así que Joao de 31 años,y Lucía de 15 quedaron prendidos mutuamente a sus corazones,cantando la música del paraíso.
Encandilados en una dimensión perpleja, desde la electricidad de su deseo, de su pasión,esos dos seres inauditos, escuchaban como una yuxtaposición simbólica, sus mutuos pensamientos. Podían,juntos levantar un edificio y también podían dejarse caer desde ese edificio,y hacerse humanos...
El esplendor de esa tarde signó el inicio de ese amor entre Lucía y Joao: los ríos llevaban los pétalos de los cerezos, como mensajes cifrados a destinatarios lejanos. Y la vereda reverdecida y húmeda de llovizna,y el aroma de los caramelos,licores y dulces mermeladas que se elaboraban en la masía cercana,aroma fresco, con gusto cerezas,como los labios de Lucía...
Durante tres meses,Joao se hospedó en la casa de Jordi y Dollors,pero pocas veces tuvo oportunidad de ver a la hija mayor de los catalanes,pues la jovencita se preparaba para buscar la oposición en la Universidad de Paris,y salía poco a los campos,y Jordi,padre celosísimo,cuidaba de que el "ruso" no sedujera a su hija preferida,manteniendola lejos y ocupada para peaar de Joao...
Sin embargo,la fuerza del amor,y la discreta ayuda de Dollors,ayudaron a que Joao y Lucía se conocieran un poco más,conversando de camino al mercat,o de paseo por el puente,siempre bajo la comprensiva mirada de Dollors,que veía con ternura como si hija y Joao se enamoraban perdidamente,como ella misma y Jordi lo habían hecho antes...
La última noche que Joao estuvo en Céret,dos fuertes golpes en la aldaba de su habitación alertaron a Lucía. Era el primer día del verano y el sopor de la tarde mantenía a los niños dormidos. Joao y Jordi habían estado hablando sumamente serios en la biblioteca.

-Lucía! Ven por favor! -gritó Jordi, con cierto tono de enfado en la voz...
-Ya va...-se escuchó la voz trémula de Dollors desde el pasillo,mientras alertaba a Lucía con voz asustada: -Ay,hijita,el ruso loco que se quiere casar contigo y ha pedido tu mano a Jordi!
Lucía se sostuvo de la baranda del pasillo,tambaleante,controlando unas emotivas lágrimas con dificultad.Solamente había que dar unos cuantos pasos para llegar a la biblioteca,pero a Lucía se le hicieron interminables...
Jordi,mientras tanto alegaba con voz ríspida sobre la imposibilidad de tal asunto,puesto que Lucía era una niña aún,y Joao un hombre hecho,y además Lucía debía estudiar,y él era un espía,un tío sin raíces ni estabilidad,y exigía a Joao pensar en Lucía y su bienestar...
-Que Lucía decida-respondió Joao...
Y cuando finalmente entró Lucía a esa biblioteca,ambos hombres la miraron espectantes.
Ella los amaba a los dos,se parecían tanto,pero al mismo tiempo había una especie de comptencia entre ambos por ser alphas ambos,y sumamente inteligentes,y hubiesen sido excelen
tes amigos,si no hubiera sido por que Lucía,hija de uno,y amada del otro,se volvió obstáculo para ello.
Jordi abundó,tratando de convencer a Lucía,en su corta edad y la madurez de Joao y de las diferencias ideológicas,sociales y culturales entre ambos...

-Petronila de Aragón- dijo Joao con firmeza y haciendo alarde de su extensa cultura-y mala leche- para asombrar a Jordi-Petronila,,con 14 años se casó con Ramón Berenguer IV de Barcelona que tenía 37 años...y se amaron tanto y tan bien que se les llamó los padres de Catalunya...usted que está tan orgulloso de ser catalán tendría que ser congruente con la historia de su pueblo,kamarada...

-Eso fué en la Edad Media,no sea gilipollas,compañero...!-se exaltó Jordi- Aqui somos anarquistas y las monarquías y las dictaduras,,incluyendo la de su dueño Stalin, son una putada !!...

-Yo soy un hombre libre y jamás seré un esclavo de prejuicios pequeño-burgueses,por muy catalanes que sean,kamarada!!- respondió Joao con fiereza...


Fué cuando intervino Dollors,para serenar los ánimos.
-Esperen...calma...-dijo la abuela conteniendo a su furioso marido-usted Joao,debe confiar en mi hija,no por estudiar dejará de amarlo,ni usted la olvidará a ella,o si?

Joao entendió el punto que señalaba
Dollors: Lucía debía hacerse mujer,aprender y florecer espiritualmente,y si su amor era verdadero,y no un enamoramiento adolecente,ese amor crecería y se volvería inmenso,como finalmente lo fué.
Y Jordi insistió furioso: no permitiría que Lucía viviera con el compañero Joao mientras su hija fuera menor de edad,y si era necesario,recurriría a La Pasionaria,al Sóviet,a la KGB,y hasta a la CIA para evitar que su niña se fuera con ese "cosaco perroflautas, hijo de la gran Rusia,engendro de Stalin"...
Y cuando por fin permitieron que Lucía hablara y cuando pudo contener las lágrimas por el pesar de ver discutir a los dos hombres que más quería por su causa,ella,consciente del dolor y la preocupación que les causaría a sus padres,y atenta a la promesa que le hizo a Jordi de estudiar la Universidad en Paris,no pudo hacer más que cumplir,pidiéndole a Joao con toda la tristeza que implicaba, que la esperara...
Joao comprendió y respetó la decisión,y durante 5 largos años,fueron novios,y se escribieron más de mil cartas,y el llegó a viajar miles de kilómetros,sólo por verla unos minutos,y mientras ella estudiaba periodismo en Paris
, y él se dedicó a efectuar algunas misiones secretas del Komité del Sóviet en América...
Por ello, esa noche Joao,desolado,se despidió de Lucía,con la promesa de volver por ella,y amarla para siempre...
Y horas después,Joao sería detenido en Perpignán porque sospecharon de él,ya que desalentado y distraído por creer que no volvería a ver esos bellos ojos negros de su Lucía,atendió la emergencia de una mujer de parto en un camino, y en su desolación,contestó en ruso algunas preguntas de los policías...Por sólo eso,estuvo preso cinco meses en el Castillet, ya que se descubrió que su documentación era falsa y que practicaba la medicina sin l
icencia alguna...
Al mismo tiempo,Lucía llegaba con Dollors a un París helado pero radiante bajo el sol que brillaba en el azul, sin una nube, sobre el paso lento de su tren...

Y mientras, desde un Hotel de Toulouse, Jordi organizaba la evasión de Joao...


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