11/29/2010

El corazón en el muro...


Las nubes van de prisa,como huyendo de la oscurina,y llegan rabiando los primeros vientos del norte porque ya es el tiempo de las tormentas catalanas. Los taludes arenosos del río Llobregat brillan como plata por las heladas del otoño y en las tardes grises del puerto barcelonés,las golondrinas y los abejarucos comunes se alinean en los cables de la luz mirando al Mediterráneo. En unos días iniciarán el viaje de regreso al sur africano, siguiendo a los vencejos, que ya se fueron desplegando sus piruetas aéreas por las calles y las avenidas,en picados vertiginosos, dobles tirabuzones y ascensos verticales para partir luego hacia la mar.
Ahora,con las lluvias gélidas y las borrascas,es peligroso subir al bosque de la montaña,pues
los ciervos y los osos están en celo,y los lobos machos van dirimiendo quién es alpha y quién omega en sus clanes,y eso y la bajada de la temperatura los pone nerviosos,así que es mejor quedarse en casa y ver por el jardín para que no pase fríos.
En el muro que da al monte,han florecido el mirto y la correhuela, y el viento lanza al aire esas sombrillitas de algodón que son las semillas del diente de león sobre la tapia que ya se cubre con las grupas de unas zarzamoras. Del saúco cuelgan ya sus racimos de perlas negras, y el serbal que sembró el avi Jordi, se pinta de bayas rojas. Me gusta trepar al muro,porque sentada en lo alto de la barda del jardín,puedo ver a la distancia-con los viejos binoculares de mi padre- como palidecen los chopos y los álamos de la Collserola,y más allá de las arboledas de la carretera,como se han vuelto dorados la encina,el nogal y el castaño. Trepada ahí,sintiendo el viento helado de la mar,y comiendo uvas-recién cosechadas ahora que alcanzan su máximo dulzor en las parras-desgrano un racimo mientras miro al cielo con desconfianza: quiero adivinar el inicio de la tormenta que ahora mezcla la sal marina y su brisa mineral,arrastrando el perfume del mosto de los viñedos y las bodegas de tierra adentro,porque ese es el dulce aroma del otoño en el Mediterráneo.
Y con ese viento,vuelan las últimas mariposas: la blanca del majuelo, la limonera, la verdecita de la col o la pequeña Ícaro, que luce en sus diminutas alas uno de los azules más bellos de la naturaleza...
El recuerdo de mi madre es suave como el vuelo de esas mariposas azules sobre los prados verdes de Catalunya.
Pero a veces se oscurece como estos cielos atormentados del otoño:entonces me siento sobre esta piedra del muro
para que me cobije la tibieza del sol...

Ella era luminosa y cálida como el sol. Siempre la vi a plena luz. Su vestido de ternura aún se sostiene en el rocío. Suelo correr mi figura para que ella pase por el espejo:quisiera ser como fué ella. Quisiera ser la esclava de la nieve purísima donde persiste su dulce canción y su sonrisa en el borde del amor que me cuidó al alba. Quisiera que mi madre me levantara,me acariñara,que hundiera mi pelo en el agua tibia hasta la orilla del mundo. Desde su muerte he sido exiliada,herida, engañada, silenciada, separada, sustituida, succionada, entristecida, despedida, tapiada,atropellada... Pero persisto y sigo su rastro inmóvil. Ella camina por el bosque adentro de mis pasos. La brisa acaricia su rostro en este lugar esbelto, reverdecido por lo hondo...Y Joao vendrá a encontrarla al muro de esta casa, y hará girar en ella el tiempo,hacía los días de la dicha,y grabaran con la navaja italiana de él,un corazón en la piedra,con sus nombres unidos,y luego con un vagaje inmenso de sueños,migrarán a América ...
Y entoces yo naceré allá...
Lucía tuvo el alma de fuente,surtidora de amor como agua cristalina y purísima para saciar la sed espiritual de quien la amara...
Y Lucía amó a Joao de tal modo que su vida fué el cause de toda la ternura inocente y luminosa,radiante de pasión y escándalo como una sutil e inmensa alegría desparramada al paso libertario de esos dos por las ciudades donde inauguraban caminos...

Y lo amó henchida de orgullo de su loco rojo,desafiando siempre las miradas censoras y los peligros que sufrió por seguir a ese hombre que trastocaba verdades,rompía esquemas y convertía todos los días en un domingo luminoso,demostrando en cada acto vero,el invalorable precio de un "te amo". Y Lucía aprendió con él,de nueva cuenta,lo que era vivir desbocando el latir de sus corazones desnudos ante la multiplicación de las estrellas...
Desde el muro veo que el sol se esconde tras la oscurina del monte,y los destellos del mar parecen ser estrellas acuáticas y fugaces que me recuerdan que el otoño es un tiempo de guardar recuerdos y de migrar...Tal vez llevo en la sangre la herencia viajera que me legaron mis padres: viajeros ambos,exiliados,fugitivos,su patria era el mundo,o más bien,su patria estaba fuera de el mundo...
Joao y Lucía nunca buscaron reconocimiento ni fortuna,pero si que lucharon apasionadamente por hacer de nuestro mundo un lugar libre, justo e igualitario.y aunque los dos fueron injustamente relegados al olvido, ellos no dudaron nunca en poner en peligro su libertad y sus vidas. Dos luchadores que fueron despedidos, depurados, encarcelados, torturados,y exiliados por un régimen fascista cruel y criminal,pero que se mantuvieron unidos y firmes en su lucha gracias a su mutuo amor...

Recuerdo que cuando mamá me contaba como trasmitía con mi papá en la radio Pirenáica Independiente,o escribía propaganda socialista,burlando la censura franquista con riezgo de sus vidas,le decía que yo quería ser igual de valiente que ella y hablar y escribir sobre la libertad...y cuando le preguntaba si de mi también se enamoraría un hombre bueno,guapo y digno como papá,mamá me decía con su voz de tibio terciopelo: "Quien te ame irá orgulloso con el premio de tu sonrisa por cualquier calle de la alegría,y nada lo detendrá para tomar atajos que conduzcan a tu eternidad, y esperará cada uno de los minutos que llenan sus horas enteras, y recorrerá incansable mil kilómetros para ver apenas tu sonrisa por cinco preciosos e interminables minutos. Aún así, se sentirá satisfecho y depositará resignado el sudor y el cansancio del camino en cualquier bolsillo del olvido,y entonces no tendrás más elección que amarlo con toda tu alma ..."
La tarde se extiende sobre la línea azul marina y este otoño del 2010 es frío pero hermoso,ya que no sólo viene cargado de hojas doradas y lluvia,bayas o frutitas secas...Este otoño trae el aroma,desde la cocina de la casa,de una sopa de setas,de pan negro cocido con pimientos,un té caliente y unas rosquitas de almendra y miel cruda,y todo con perfume a bosque húmedo...
Esos deleitosos olores me dan apetito,entonces antes de bajar del muro,remiro el corazón tallado hace muchos años en él. Un corazón con los nombres de Llucía y Joao escritos en su interior. Ahora tiene musgo,y para evitar que se eorsione lo limpio cuidadosamente cada determinado tiempo...Mamá me heredó esta debilidad por el romantisismo y los detalles,y me gusta eso. También me heredó ella,la
pasión por escribir.
Y es que escribir ayuda a ver el mundo con detenimiento para
luego intentar retratarlo con las palabras,y si se mira más al sí mismo,puede una conocerse un poco más. Claro que para ello se necesita valor,porque a veces ese si mismo está equivocado y corregir no gusta a nadie. Y es que escribir es revisar,reinventar,recapacitar y revivir. Se vive dos veces cuando se escribe,y se es un poco más libre y más amiga de una misma.
Escribiendo se desamarran nudos, se piensa más lentamente,se decantan los sentimientos, se sitúa una fuera de los problemas,y se distancian los laberintos,porque es más fácil descubrir de lejos las salidas...Escribir es un oráculo, una brújula, un salvavidas y un verdadero placer...
En fín,que restaurado en el muro el viejo corazon dibujado que mis padres tallaron hace muchos años,y con la oscurina que amenaza volverse en segundos una gélida galerna,es mejor entrar al calor de la cocina de casa,y junto a la estufa tomar esa deliciosa sopa de setas y hierbas finas,mientras escuchamos a la lluvia que empieza a golpear con entusiásmo las vidrieras de la casa...
Y ese corazón del muro,mojado
y renovado por la lluvia de la tardor recordará,mientras yo viva,que aquí hubo un hombre y una mujer que se amaron con toda su alma,y que pensaron que luchar por la libertad, la igualad, la dignidad y la justicia siempre merece la pena...Mientras ese corazón exista en el muro de mi jardín,y en mis recuerdos,encontraré las palabras justas para que los embusteros,los charlatanes y los fachos que topen conmigo,sepan que nuestras poderosas armas contra sus mentiras y daños son el amor, la verdad y la memoria...


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