6/16/2010

Un médico sembrando flores...



Poco tiempo después de la salida del descomunal tren de 18 vagones "Krásnaya Strelá" de la estación Moskovsky Vokzal, de Leningrado,los railes congelados daban paso a la tundra soviética...
Ahí iniciaba el gran bosque de abedules-el árbol nacional ruso- poblado también de grandísimas hayas y pocos pero altísimos pinos. Mi padre decía que en Rusia todo era enorme. Empezando por el bello río Volga que es el río más grande de Europa,es el mas caudaloso y a la vez el mas largo del continete Europeo. Con sus afluentes, riega más de un tercio de la superficie de la Rusia.Hay algunas estaciones de tren en su ribera,porque
El Volga es navegable en casi todo su recorrido y en su cuenca hay muchísimas aldeas. Asi que siguiendo su curso aguas abajo,Joao llegó al óblast de Sarátov...
Fué cuando el bosque se interrumpió cuando Joao descubrió las primeras casas de campo rusas. Fabricadas con enormes troncos de los árboles de ahí mismo, y con una sola planta con chimenea y un pequeño porche siempre cerrado para afrontar el frío invernal. La mayoría dachas estaban torcidas porque la tierra de sus cimientos había cedido a la potencia húmeda de la tundra dando esa exótica apariencia a las c
onstrucciones rurales.En los pueblos de Rusia se constría con madera y sólo los burgueses del pasado usaron la piedra; y ya durante el Sóviet, el ladrillo y la piedra eran destinados a la construcción de los edificios de varias plantas en las ciudades.
Pero los pueblos rusos siguieron construyéndose como desde milenios atrás se hacía: con unas casas que a muchos les podrían parecer la casucha de la Baba-Iagá (la bruja mala de los cuentos populares rusos que se come a los niños perdidos. La única diferencia es que en los "scazki" la choza de la vieja se levantaba sobre un pie de pollo enorme...)Joao recorrió pueblo tras pueblo en la región Tverskaya, como médico rural comunista.. De esos pueblos pequeños y lineales, dónde sólo había casas a los lados mismos de la carretera,Joao aprendió a ejercer la medicina de un modo generoso y sencillo. Y detrás de las dachas,estaban algunos huertecillos y luego el campo ruso, una gran extensión de tierra cultivable, los pastizales de vacas o más bosque dónde Joao aprendió los secretos de la tierra y el agro. Yo me pregunto a veces,cómo sería su vida en aquéllas soledades. Lo imagino caminado con ese aire bondadoso tan suyo,por entre las casas, entre los estrechos y escasos caminos de los pueblos: dando salud a los ancianos,a las mujeres o niños con la diferencia del idioma que hace,a veces,más abisal cualquier soledad. A los campesinos les hacía gracia aquél joven extranjero,un médico sembrando flores y grosellas,e intentando la locura de curar la tísis de los reos traidores a la Patria,detenidos en
el gulag cercano...Cada fin de mes,Joao iba a Kalinin a ver a su madre,que vivía con otras refugiadas españolas,justo en la casa donde Tchaikovsky escribió su Sexta sinfonía. Y luego otra vez de vuelta al campo,a trabajar un turno de servicio social como médico rural,y otro turno como estudiante de agroingeniería en una dacha en la cuenca del Volga..Una dacha es una casa de campo, igual a la que se describe en "El jardín de los cerezos", la obra de teatro escrita por Antón Chéjov en 1904.En la Unión Soviética las huertas eran una parte fundamental de la producción comunista y,como premio a los destacados ciudadanos comunistas el Komité les asignaba una dacha.
En esa época de la Rusia soviética, una de las tareas más importantes de los sindicatos era obtener los terrenos para la dachas y distribuirlos entre los miembros del sindicato.... Como todos eran en ese entonces miembros de uno u otro sindicato, todos tuvieron la oportunidad de trabajr una parcela de la tierra rusa ...Y aunque había diferencias entre la ubicación, el tamaño y la calidad del terreno asignado a un trabajador que a un funcionario del partido...Y eso lo notó Joao,aunque no podía decir nada porque estaba en un país extraño,dónde le habían dado hospitalidad y estudios...A finales de marzo la nieve comienza a derretirse en esos bosques del Centro y Norte de Rusia.Y un sol brillante germina la primavera en un suelo desnudo y húmedo...y es el tiempo de las dachas.
Unas 60 dachas formaban el pequeño pueblo de la granja colectiva de un campo de 10 millas de sembradíos de maíz,frutales y abedules,donde Joao estudio para ingeniero agrónomo.
La Unión Soviética fué autosuficiente en su producción agrícola hasta que sucedió el estallido de Chernobyl,y fué entonces que Rusia,al no tener comida sin contaminar,debió importar alimentos,sin tener el dinero suficiente para el precio que le dieron los paises capitalistas,asi que se conformó con comprar sólo grano,que no fué suficiente para toda la población,y de esa necesidad emergente sobrevino la caída del sóviet y la Perestroyka...Pero antes de la contaminación de Chernobyl,la base ecónomica interna de la Unión Soviética era sustentable y creció mucho en sí misma debido a las dachas que se formaron como cooperativas supervisadas por los sindicatos y los estatutos estrictos de esas comunas agrícolas. En primer lugar, la tierra supervisada por ingenieros técnicos,y por supuesto,los terrenos no pertenecían a las personas sino a la comunidad,y eran administradas por el estado federal. .Los sindicatos la repartían y no podía ser vendida.Y era obligatorio,bajo condena penal,sembrarla,ya que se consideraba delito tener la tierra ociosa,así que debía cultivarse. Y no se permitía más de una dacha por familia.(El tamaño típico de la tierra otorgada por el Estado a una familia varió de 4 a 12 "sotok".Una "Sotok" = 100 metros cuadrados)
De ese modo,en la Unión Soviética, más del 60% de las familias rusas llegaron a tener una dacha y a trabajarla con éxito.Así,los trabajadores de las fábricas en las ciudades,llegaban a las dachas en cooperativa para trabajar en los huertos,y en jardines, ejerciendo la vieja y sabia agricultura rusa.
Muchos trabajadores de oficina de Moscú llegaban durante los fines de semana para tomar una bocanada de aire fresco,y para hacer algún trabajo físico : cavar, escardar, regar las plantas,recolectar setas,cosechar frutos y buscar bayas silvestres en los bosques y obtener en trueque a cambio de las hortalizas del pequeño invernadero de la dacha,quizá una taza de leche fresca acabada de ordeñar en la aldea cercana,o una trucha recién pescada...Cada quincena,los sindicatos,o el Partido,organizaban fiestas de barbacoa (llamado "shashlyk",con té preparado en el samovar,un dispositivo de Rusia antigua para hacer hervir el agua, y en esas fiestas comunitarias,los kamaradas la pasaban bien cantando canciones con la guitarra,y se nadaba en el río, o se tomaban baños de sol,o se andaba en bicicleta...y se comía lo que se apeteciera de una fuente con las frutas y verduras cultivadas de forma natural en la dacha...Así Joao aprendió cuánto costaba una tonelada métrica de estiércol en la granja cercana y cuá
l era la mejor manera de proteger los pepinos del rocío de la mañana,o a conservar las semillas de trigo y de avena secas para usarlas después de las nevadas... También aprendió a usar las resinas de los árboles para sanar heridas,y aprendió a hacer injertos de frutales resistentes a las heladas...Estos temas,aunque parezcan risibles,son vitales para la supervivencia del ser humano: lo que se come y lo que cura. Temas discutidos por académicos y granjeros en aquellas dachas soviéticas,seres humanos tratados como iguales cuando se reunían en la callejuela de un pueblo dacha ...Había entre los colegas- ingenieros agrónomos- de Joao,tres físicos,uno de ellos doctorado en física del plasma, un químico profesor titular en el Instituto de Física de Moscú y Tecnología,y dos biólogos,ya que en su equipo,se buscaba conocer el genoma de algunas semillas.
Comenzaron en aquéllos tiempos con una dacha parche de tierra vacía de residuos y muy pobre,de suelo de arena.
La mitad se dedicó a desarrollar la tierra y hacer crecer las verduras y árboles frutales y bayas, y la otra parte a desarrollar sólo flores y césped. Mi papá decía que la Vida es persistente e incontrolable,y que no importa lo que se haga o deje de hacer con los campos,porque siempre,tarde o temprano,empieza a crecer algo en la Tierra...
Lo que creció de modo abrumador en la dacha donde estudiaba Joao,fué la oblepikha,el ajo fresco y las grosellas.
La "piña siberiana" (oblepikha) es muy apreciada por los rusos,lo mismo que las deliciosas grosellas.
Así que esa cooperativa agrícola tuvo un gran éxito. Por ello,decidieron tratar con cerezos,cítricos y rosales... Y la Dacha donde estudió Joao fué entonces una de las más hermosas entre los pueblos de Rusia. El recordaba ese lugar con la nostálgia de un paraíso perdido,donde el sol y el verdor de los campos era único mientras cruzaba en bicicleta el largo de las carreteras serpenteando a través de los maizales,para visitar a sus pacientes enfermos de las aldeas ribereñas del Volga...

Al terminar su carrera de ingeniero agrónomo,cuatro años después,un octubre,el periódico Komsomólskaya Pravda le pidió a Joao que escribiera algunos artículos para una sección especial con consejos para agricultores... Joao escribió sobre el cultivo de grosella negra,sobre los manzanos y otros mas,pero el último que escribió para el Pravda fué sobre como se destruían los bosques antiguos del archipiélago del Báltico para construir un canal-embalse en el Volga,expolotando,también, a miles de prisioneros como obreros sin paga. Y escribió sobre el modo inhumano en que eran tratados en la prisión de mantenimiento,cercana a su dacha,muchos de esos reos anticomunistas,y lo sabía de primera mano,ya que decenas de ellos fueron pacientes de Joao,por estar enfermos terminales de tuberculosis...
Claro que ese artículo de Joao jamás fué publicado por el Komsomólskaya Pravda,y si en cambio,Joao y su madre fueron llamados de inmediato a Moscú por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos,un departamento del servicio del Komitet Gosudárstvennoy Bezopásnosti...


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