6/05/2010

Las noches blancas de la esperanza...


Al final de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética levantó una cortina ideológica de acero para protegerse del capitalismo y que la aisló del mundo occidental. Así,lo que sucedía en su interior rara vez era conocido fuera de sus fronteras. Fue en esa sociedad hermética y en medio de una Guerra Fría, calentada constantemente con la amenaza de intercambio de bombas nucleares entre la URSS y Estados Unidos,donde mi padre pudo terminar sus estudios de médico familiar,de ingeniero agrónomo,y de docente en química,también aprendió ajedrez, 4 idiomas y a ser agente de inteligencia,entre muchas otras cosas más de la generosa Rusia...
Y ese viaje al profundo corazón ruso, empezó un amanecer lluvioso de un verano,cuando Joao,y su madre,Teresinha,lograron burlar a la policía secreta de Oliveira Salazar y lograron salir de Oporto ocultos entre la carga de sardinas,en la bodega de un
pequeño pesquero inglés,para llegar a Dover y abordar ahí, la fragata krivak,Ekaterina Babiechkeva,y navegar hacia un lugar al sol en la Unión Soviética...Dejaron el espolón rocoso de Dover dominando el Canal de la Mancha,para llegar en mitad de una galerna a Calais,el puerto francés de departada, donde se encontraron con otros dos cruceros rusos,emblema de los barcos de superficie soviéticos,-Kirlov y Slava-,que habían ido a dejar granos y metales para Francia.
Cuando la tormenta terminó,los tres navíos partieron hacia el mar del norte,hasta que llegaron a ancorar al noroeste de la República Federal Alemana,para descargar tres misiles en el estuario del Río Warnow,en el puerto de Rostock, y algunos pasajeros. Para Joao y Teresinha todos esos lugares y esa gente hablando ese lenguaje extraño y haciendo cosas tan raras,parecían de otro mundo desconocido y temible. Sin embargo,la inteligencia de los dos portugueses,logró que aprendieran rapidamente el idioma ruso,y sus costumbres y modos de vivir.Cuando la fragata militar Ekaterina llegó al puerto de Estocolmo,uno de las ciudades más bellas de ese norte misterioso,Joao ya se había hecho amigo por señas de algunos oficiales de abordo,del médico del navío,y de otros tantos refugiados,en su mayoría vascos.
Al llegar a Helsinki,Teresinha ya cantaba sus fados en el puente de la fragata y los marinos rusos le hacían coro,usando una valalaika en lugar de la guitarra lusitana de las sausdades...

Y pasó que a la depresión provocada por la dictadura portuguesa,y por la guerrilla perdida,y por ese exilio forzoso,y por la lejanía de los familiares y amigos abandonados en las tierras portuguesas, les alivió la esperanza y el optimismo del futuro marxista, de una nueva vida a comenzar en el país abanderado de la nueva sociedad sin clases.El viaje había sido duro. La larga espera por una patria libre y justa, padeciendo cada día las represiones más crueles, el triunfo del golpe de Oliveira Salazar y la muerte de su padre,y los fusilamientos de amigos y camaradas, y el fracaso de la vecina República Española ante el genocida Franco... Y al final, la caída de Teresinha en un estupor psiquiátrico, sin que nadie la pudiera hacer reaccionar,hasta que la libertad la hizo revivir en ese huida por mar para salvarse del aciago futuro en Portugal... Luego,a Joao le laceró la duda de no saber el destino que tendrían los parientes, seres queridos,los amigos, los camaradas con los que había compartido largos años de lucha en la Serra Estrela y tiempos infernales en la cárcel.Pero fue el espíritu de su lucha,lo que le dió fortaleza a Joao,que sólo esperaba conocer su nueva posición en el frente de la revolución socialista...
Así imagino a Joao,a los 23 años,mirando en la distancia hacia Leningrado desde esa fragata,sintiéndose un soldado de una causa más amplia que la del pueblo portugués, ya que él se sabía guerrillero de esa causa universal cuyas guerras tienen lugar en cualquier parte del mundo,pero sobre todo,en las conciencias... Así,decía Joao,que cualquier lugar es bueno para luchar por el socialismo. Cualquier lugar es bueno para enfrentarse a la reacción fascista. El Partido Comunista era la organización a la que pertenecía y que se ocupaba de su futuro,pero él,íntimamente,hizo de la lucha por un mundo justo y bueno,algo personal.El Partido le exigió dedicación total y fidelidad absoluta, pero a cambio proporcionó seguridad: la seguridad de que siempre hubiera un puesto en donde ejercer la lucha. Y el Partido le dió salud y cuidados a su madre,para que Teresinha también pudiera seguir trabajando por la revolución social...
Leningrado,antes llamada Petrogrado,y en época de zares,y neoliberalismo,llamada San Petersburgo,podrá cambiar de nombres,pero siempre tendrá la misma fuerte identidad rusa...Porque son una ciudad y un río,viviendo entre las verdísimas primaveras,y los inviernos de fríos frenéticos,luchando entre el amor y el odio de la luz literaria de un Chejov,de un Dostoyevzki,de un Pushkin,de un Tolstoi...
Leningrado,ciudad donde nació el premio Nobel ruso, Iván Pávlov, que ideó el concepto de reflejo condicionado. Y también del químico ruso Dmitrij Mendeleev que inventó tabla periódica de los elementos...
Leningrado,la ciudad dónde nació la academia,mundialmente famosa, de Ballet Maríinski,del Bolshoi. Y músicos como Piotr Ilič Tchaikovski...Y por todo eso,mi padre se enamoró de Leningrado.Ese puerto tiene acceso al mar Báltico por la desembocadura del río Neva y es el único puerto de Rusia en el Báltico además del enclave de Kaliningrado. Mi papá me contaba que,debido a su ubicación geográfica, a casi 60º latitud norte, entre finales de mayo hasta mediados de julio los días son muy largos y por la noche el cielo no se torna azul oscuro,sino blanquesino, y ese es un fenómeno popularmente conocido como Noches Blancas y es tan hermoso,que ha originado muchas novelas y películas.Las noches blancas suceden durante las últimas semanas de junio alrededor del solsticio de verano en las regiones polares en la que los atardeceres son gemelos de los amaneceres y la oscuridad nunca es completa. Y por ello,las noches blancas son motivo de celebración en el noroeste de Rusia, donde el sol no se pone hasta la madrugada y el crepúsculo dura toda la noche,y decía mi papá quela esperanza es como esa belleza blanca de las noches rusas...
Pues así fué que Joao y su madre llegaron a Leningrado,durante el Festival Noches Blancas.derrochando el poderío,la vitalidad y la generosidad del pueblo ruso.
Al atracar en puerto,entre los chavales que festejaban con fuegos artificiales que iluminaban más aún las dársenas,y banderas rojas,y la festiva algarabía de la gente,un propio de Ibárruri,esperaba por Joao y su madre,para hospedarlos en las viviendas de los académicos de enseñanza superior de la Universidad de Leningrado...


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