5/03/2010

Primavera en el monte...


I.Orenetas.

Nadie deberìa estar leyendo este blog.
Con lo que està pasando ahì afuera,todo minuto robado al goce de mirar el campo del mundo real,bajo ese sol,es tiempo mal usado antes de que empiezen las lluvias.
Por ejemplo,una abeja liba en una flor de azahar que he puesto en el jarròn de mi ventana,y es ajena a internet,como los huertos vecinos,cargados de frutas primerizas,y esta claridad angelical del aire y la luz.En cada àrbol hay un ruiseñor y todos cantan sin cesar y una fresca brisa llegada de la mar,pone gotitas de rocìo y mineral en las auroras.
Êsta es una de las primaveras más espléndidas que se haya visto en los últimos años, y aunque su florescencia estaba avisada por la intensa nevada del 8 de marzo, lo cierto es que el reventón de clorofila que viven las plantas y los àrboles,con sus colores y aromas,supera con creces lo imaginado.Fueron las aguas de febrero, la nieve de marzo y el sol de abril que generaron esta vida en mayo de manera tan fè
rtil.Son tantas mieles,colores y perfumes,que apenas se puede fijar la atenciòn unos segundos en el vuelo blanco de una mariposa,para distraerse en seguida con el canto dulce de una alondra,para dispersarse momentos despuès en los fogonazos rojos de las amapolas,o perderse en los delicadìsimos aromas del tomillo y la yerbabuena...Abril se hizo fèrtil paraiso en una huerta mediterrànea,una huerta rodeada de bosques y bajo un cielo limpio y azul, en el que vuela el águila perdicera y zumban los abejorros con las patas apelmazadas por el polen de las flores. Una huerta a la orilla de un río de agua fresca y transparente en el que pesca mosco, el martín pescador.Una huerta repleta de frutales: de naranjos y limoneros en flor.
Esa huerta existe a la vera de un cauce rodeado de bosques abiertos por los que discurren arroyos de agua fresca, entre piedras cubiertas de musgo.El río Segre nace en el Pico del Segre, en la comarca de Llo, Alta Cerdaña, Francia y entra por el oeste en Catalunya. Pasa por Llívia, La Seo de Urgel, Ponts Balaguer y Lérida antes de unirse al río Ebro, por la izquierda,y por la derecha afluye al rìo Quer,volvièndose juguetòn al serpentear entre naranjos y pinedas, a los pies de los barrancos que ceden sus aguas al torrente, en uno de los cauces más fértiles del mediterráneo.

Y esa es una de las principales bellezas de Catalunya: Su carácter agreste de sus montañas, con unas magníficas cuevas cargadas de història y misterio...Cárcavas profundas cinceladas por la paciencia del agua, mientras sus peñas se levantan verticales para que hagan su nido las rapaces...En estas peñas y cubiles,fuè que hace mucho tiempo se ocultaron los legendarios Maquis,los bandoleros del monte,que combatieron a la dictadura de Franco.Pero ahora,en esta comarca,están cantando como nunca las alondras, que andan de amoríos por entre los barbechos, y los machos de los verdecillos, con el obispillo de amarillo fluorescente, desgañitándose en la punta de la última rama para que su canto enamore a las hembras del contorno.
En las umbrìas,empiezan a abrirse las orquídeas, las correhuelas y los gladiolos y las passifloras silvestres y corretean las lagartijas por las tapias de piedra seca de las masìas que surgen entre los cultivos. Y los campos de cereal enrojecen, invadidos de okupas amapolas, en estos secanos de Lleida.
Pasear por estos campos de la primavera catalana,es un placer difìcil de narrar,aun
que a ello me obliga el recuerdo de mi abuela Teressa,presa polìtica de la dictadura portuguesa. Y es que las orenetas catalanas,me recuerdan mucho a mi abuela paterna,Teressa, ya que en el Partido Comunista,la llamaban "A Andorinha",es decir,la golondrina.
Y esa es una de las bellezas que nos brinda esta primavera en las riberas del Quer,el vuelo de las orenetas,para muchos el ave màs delicada y tierna de la ornitofauna ibèrica.Las golondrinas aparecieron a finales de marzo este año,despuès de pasar el invierno en Àfrica,adueñandose de los nidos antiguos de las masìas y los graneros.Aunque ellas prefieren contruirse su propio nido sobre las vigas de madera,en los puentes,o en las casetas de los guardabosques.
Empollan sus huevecillos durante todo abril,y cuando llegan las lluvias de mayo,nacen los polluelos. Y para junio,vuelan por primera vez. Y luego surcaran todo el cielo veraniego viajando de Barcelona a Lisboa,o de Paris a Oporto,en vuelos razantes sobre los sembradìos hasta que parte al sur a finales del otoño.

Es increìble que esas avecillas tengan tanta resistencia y vida,pareciendo ser tan fràgiles y pequeñas.
A mi abuela portuguesa la conocì poco,pero supe que era muy distinta a mi abuela catalana.
Ambas mujeres eran sumamente inteligentes,de poca cultura,pero autodidactas y emprendedoras,las dos vivieron el amor hasta sus ùltimas consecuencias.
A Teresinha la recuerdo como a una viejita dulce,soñadora,fràgil,pero sabia,como si fuera una navegante de un fado marino en una niebla de saudades,nada parecida a la tromba de alegrìa y risas que era mi abuela Dollors,atemperada en la rumba y el jaleo gitano.
Y es que la vida marcò a ambas abuelas de modos distintos,aunque vivieron tragedias similares. A ambas les metieron presos a sus maridos,ambas fueron perseguidas,ambas tuvieron que dejar sus paises de orìgen para mantenerse con vida.Pero a mi abuela Teressa la dictadura de Oliveira Salazar la torturò durante 6 años en una de sus càrceles psiquiàtricas,y sobreviviò a eso. De tal modo,que mi abuelita Dollors cuando hablaba con mi abuela Teressa,le mostraba un profundo respeto y admiraciòn por esa resistencia fèrrea que tuvo para sobrevivir.
Muchos dicen que me parezco a mi abuelita Teresinha en lo terca, volandera y divagadora que soy,y yo se que eso es lo que me ayuda a soportar la crudeza de la vida.A la abuelita Teressa le mataron a su marido,Alonço Joao,ecritor en algunas gacetas comunistas,secretario general del PC portuguès,preso y muerto en el Campo da Morte Lenta. Y ella fuè presa en las negras càrceles de la policìa secreta de Oliveira Salazar durante màs de 14 años,hasta que mi padre,secuestrando a su rico abuelo paterno,Don Joao Serra,conde de Guarda y Sabugal,pudo lograr la liberaciòn de su madre.Asì mi papà y mi abuelita Teressa huyeron a Rusia en una primavera como esta,ayudados por una mujer tan inmensa como mis abuelas, La Pasionaria,que era miembro del Secretariado de la Internacional Comunista junto a Georgi Dimitrov, Palmiro Togliatti y Maurice Thorez, entre otros,y que habìa hecho amistad por carta con el periodista Joao Alonço Sabugal,y con su mujer Teressa,La Andorinha,del Partido Comunista Portuguès. Fuè ella la que ayudò al joven revolucionario Joao ,o Lobo,a llegar a la Uniòn Soviètica,acompañado por su madre Teresinha...


Junto al camino que baja de la montaña a la huerta,en esta primavera catalana,voy descubriendo los tesoros que cautivaron a mi padre en estas tierras: sus flores. Mi papà era un amante perdido de la naturaleza y su libertad,amaba los bosques,la mar,los campos,la montaña,a tanto que màs de la mitad de su vida la pasò acampando a cielo raso.El hizo que mi mamà,mis hermanos y yo,amaramos las flores,los àrboles,los animales,las aguas y la libertad. Recuerdo que nos enseñaba a valorar la belleza y la bondad de los frutos de las huertas,y de las montañas,con la delicadeza del portugès,con esa suavidad apasionada,heredada de mi abuela Teressa,que habìa crecido en los bosques de alcornocales,y de mi bisabuela Rosinha,la bruxa de Montcorvo,la velha fetixeira de los bosques portugueses...

Mi padre pasò muchos meses escondido en estos los bosques que cubren los barrancos del Lobo o de la Virgen, y el resto de los que descienden hasta el Quer,huyendo de la Guardia Civil de Franco.
Por ello,lo imagino ahora cabalgando por esos campos,adivinando el tiempo de lluvia por el desliz bajo de las golondrinas,mientras yo escribo junto a la ventana de esta vieja masìa,en esta tarde nublada y fresca,tras descansar de la excursión por el campo,mirando sobre los lejanos peñascos, las nubes doradas y el vuelo de las golondrinas y escuchando el canto de ruiseñores y ranas, lista a disfrutar de una sabrosa paella,con cava y de postre,deleitosas frutas, y luego a dar un paseo por la huerta, junto al riachuelo,para buscar un fresco rinconcito donde echar la siesta bajo la flor del naranjo,que ha empezado a abrir para perfumar el aire con el aroma del azahar,el dulce perfume de la alegrìa...


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