1/28/2010

Dulce e indòmita...





Las ciudades,como las personas,dan a quien las ama,un rostro ùnico en su belleza y su bondad...


Desde su paisaje ìntimo,muestran un semblante y una personalidad inocultables, gracias a los cuales podemos conocerlas,y amarlas, o aborrecerlas.

Hay ciudades desiertas en las llanuras,o perdidas en las montañas y luminosas en los litorales.
Ciudades con forma de corazòn,o de cruz,o de barco,o de herida, o de estrella...

Ciudades blancas,grises,o doradas...hay algu
nas que se deslizan dulcemente por laderas,otras que penden suicidas de precipicios,algunas hay que se yerguen,oxidadas, sobre sus escombros,y otras que medran polucionando la tierra de la que nacieron,y que elevan sus edificios con indiferencia y desprecio,como si no les importara nada lo que pasa en sus calles...
Y todo esto hace que algunas ciudades sean màs orgullosas,o màs frìas,o màs rìgidas y feas,que otras. El alma de las ciudades se les asoma a la cara,aunque traten de discimularla,co
mo pasa con los humanos.
Pero Barcelona no es ni frìa,ni fea,ni orgullosa,ni rìgida...Su alma es càlida y su rostro es hermoso. No dispara sus edificios con desdèn al cielo,ni pende de abismos. Barcelona resbala con gracia
hasta el mar por las faldas del Tibidabo y del Montjuic,acariciando lo que tiene en su regazo,palpando y besando la tierra,abrazandose a ella. Barcelona esta bordada en el paisaje,uniendo la firmeza y la solidez del suelo catalàn,a la màs fina sensualidad de la luz y la brisa mediterràneas.
De ahì parte tal vez tanta aficiòn de los barceloneses a lo dulce del vivir,al arte,a la reflexiòn,al perfecto òrden de las cosas...
Pero el hedonismo barcelonès no es grotezco ni paràsito,ya que Barcelona se gana con trabajo el pan que come y que regala,y el buen gusto que despliega. Barcelona fabrica,comercia,y lo hace con amor rindiendo culto al trabajo bien hecho,al sentido pràctico,al rigor ètico y a
l placer,nivelados en un finisimo equilibrio.
Quizà por ello,Barcelona puede ser opulenta y pròvida,ya que es rica en esas gracia
s del espìritu,y tambièn,hay que decirlo,se debe a su naturaleza oportuna,ya que se encuentra resguardada por un anfiteatro de montañas de bosques nutricios y viñas abudantes,y abierto al mar y a los azules caminos del mundo,su puerto es alimento,libertad y destino.
Barcelona,orientada al mediodìa,templada por un aire clemente e iluminada por un sol que embellece cuanto toca,lo reune todo para ser una ciudad
hermosa y hacer felices a sus habitantes.
Y eso es porque no es posible vincular la formaciòn de Barcelona a un hombre,o a un credo,o a una raza,ni a una etapa de la historia. Barcelona es un resultado de miles,millones de esfuerzos a travès de sus èpocas. Barcelona es obra de todos,producto de muchos esfuerzos distintos y convergentes en un solo fin: el amor a Barna...
Barcelona es el resultado de ese quehacer colectivo de catalanes que yendo de siglo en siglo,fueron unidos por un indèntico ideal: el ser ciudadanos dignos de una de las ciudades màs libres, fraternas e igualitarias del mundo.
Asi ha sido que Barcelona ha ido absorbiendo y asimilando estilos y modos de ver la vida,usando el genio barcelonès para concordar y matizar hacia una concordia de belleza y bien para todos...
Barcelona es por ello compleja y misteriosa...es un hondo rumor de vida que dia a dia se transforma,sin jamas traicionarse,ni autoengañarse...
Porque Barna no se olvida de su historia,y sabe ser ese faro que irradia cultura y arte,y tambièn es esa inteligencia que marca las rutas de la economìa y las leyes ibèricas.
Y es que desde el alba de su historia,Barcelona contò siempre con una anònima muchedumbre
inteligente,realista,disciplinada,tenaz,laboriosa,hedonista,esteta,sentimental,soñadora,romàntica, y al mismo tiempo pràctica,optimista,progresista,burlona, y sobre todo, muy celosa del bien de toda la ciudad.
Es raro encontrar egoìsmos individualistas en los barceloneses,cuando se trata del bien de Barna...son apegados a sus tradiciones,pero sin dejar de tener la mirada puesta en lo venidero,y las manos ocupadas siempre en el trabajo,los barceloneses siempre estan en continuo movimiento hacia adelante,jamas satisfechos con lo conseguido,y mucho menos claudicantes ante alguna derrota.
Barcelona,la trabajadora febril,sabe,tambièn,con fina elegancia,apagar con risas y canciones el tablero de sus telares,el hervor de las fundidoras y el martilleo de las remachadoras de la dàrsena,porque sabe Barna dar a los cuatro vientos su alegrìa y su belleza y admirar al mundo con el esplendor de una vida social refinada por un ejemplar civismo,una amable cortesìa,un arte deslumbrador, y un corazòn hospitalario y generoso, y una palabra siempre sincera...

Viene Barcelona de tan lejos,y va tan lejos,lanzada a travès de la historia,que ha tenido tiempo de atarse a su cintura libertaria,innumerables formas de vida y pensamiento,y en ese conglomerado anàrquico que se entrecruza en sus calles,en sus ramblas,en sus plazas,podemos sentir a todos esos barceloneses decir: "aqui estamos,nada somos separados...pero juntos,todos,somos Barcelona..."
Y eso y màs es la rosa catalana, la marítima, la anarquista Barcelona, la trabajadora,la inmigrante, la pobre, la gitana, la despilfarradora. Barcelona, la maga brumosa de misteriosos caminos, la diva de anchas y opulentas avenidas,la bellìsima hetaria de las eròticas noches del Raval,o esa niña de luz, sirena juguetona, en las blancas playas del puerto azul,o esa madre afanosa en el sindicato,con el estatut y la dignidad bajo el brazo,luciendo la sencilla belleza de sus principios en mono de overol...

(Fuè por una ley de aplicaciòn directa en el òrden sustantivo de Catalunya,y
por el derecho catalàn,señalado en el artìculo 135 CF,y sus normas complementarias internacionales,que a la muerte de mis padres teniendo yo 14 años,mis abuelos catalanes obtuvieron el derecho de titularidad en mi tutorìa,y yo obtuve la nacionalidad natural protegida por la Generalitat,que cuida de la situaciòn de minorìa de edad de los nietos e hijos de catalanes,como de su interès jurìdico,social y pùblico,vigilando la satisfacciòn de las necesidades personales del menor y las del desarrollo de su personalidad; pero respetando la naturaleza y el contenido saludable de las relaciones personales abuelos-nietos como el centro de gravedad -y de la tensión jurídica- del nùcleo familiar...Y bueno,pues quizà debido a ello, resultè ser algo inadaptada,porque he nacido en Tamaulipas,Mèxico,hija de madre y abuelos catalanes,y padre y hermanos portugueses,y siempre he hablado con mi familia en català,o en portuguès,y con amigos ,vecinos y compañeros en otros,pero me mola bastante escribir en español porque es un idioma muy hermoso en el que aprendì mis primeras letras en una escuelita de pueblo en la huasteca tamaulipeca... Y aunque por circuntancias xenòfobas,vivì una niñez algo marginal en mi paìs natal,pasò que cuando lleguè a Barcelona aquella tarde de mis 14 años,y por fin conocì en persona a mis abuelos Jordi y Dollors-pues antes sòlo los conocì por carta y fotos-,y tambièn a sus viejos amigos republicanos y anarquistas catalanes,entendì lo que realmente significaba esa ley de adopciòn,pues fuè que sentì la calidèz maternal de la Barcelona justiciera y solidaria,la humanista Barna del overol...)

Mi abuelo llamaba a Barcelona con el apelativo cariñoso de "Barna", y su voz se hacìa dulce y càlida al pronunciar esa palabra,reflejando en cada sìlaba el profundo amor que el viej
o Jordi tenìa por su ciudad. A mi me sonaba ese "Barna" en sus labios como el nombre de una ciudad mítica de la Ilìada,tal vez una isla donde Odiseo y Calypso se amasen,y las Hespèrides,recolectasen pomelos,o quizà Barna era una palabra màgica, como "Bruma" o "Avalòn" o "Atlàntida"...o "Utopia".
Barna decìa Jordi, y me imaginaba el mapa de una ciudad misteriosa e irreal,habitada por animales fantásticos, dragones y caballeros Sans Jordis,galopando en sus callejones moros y en sus juderìas...Y las gàrgolas testigos de mil historias misteriosas y sus hèroes verdaderos que vienen viajando desde un pasado nebuloso en el olvido hasta esta memoria recobrada...

Y es que se sabe que en casi todas las familias de Barcelona hay un abuelo anarquista...y por eso la memoria històrica siempre està presente en los hogares catalanes.

Mi abuelo muchas veces se entregaba a la divertida pero difícil tarea de contarnos a mis hermanos y a mi ,sus viejas historias de la Guerra Civil,y del exilio en Francia,y nunca se daba por vencido en sus bellìsimas y coloridas anècdotas,en las que nos transmitìa todo su humanismo y su profunda ètica,de la cual mis hermanos y yo aprendimos mucho.

Ante cada situaciòn que requiriera consejo el avi Jordi , encontraba un remedio eficaz: contaba una de sus historias de vida. Una experiencia perfectamente narrada,ayudado por su basta cultura,y su talento narrativo,que nos mantenìa en suspenso y nos comunicaba esa sabidurìa entrañable que nos regalan los abuelos.

Otro de los maravillosos regalos del abuelo Jordi para sus nietos,fue el amor a los libros: Èl era un hombre estudioso y amaba los libros,y por su oficio de editor y librero sabìa cuidar con mimo y cariño su extensa biblioteca,y mantenìa sus libros perfectamente encuadernados y libres de polvo. Algunos los guardaba como si fueran oro en paño,y eran los que le mandaban algunos amigos suyos,importantes autores de esos años,y lo hacìan con dedicatorias firmadas con afecto para èl.
Para el abuelo sus libros fueron fuente de trabajo y de vida,y eran un verdadero tìmbre de orgullo y un abrevadero de luz intelectual que lo mantuvo siempre lùcido y ùtil al mundo.
Pero la virtud màs destacada del abuelo era sin duda,su ètica humanista. Siempre fuè un hombre profundamente ètico y apegado a sus principios. Lo recuerdo claramente,como si fuera ayer,con el abrigo puesto y el sombrero en la mano,llamando a la abuelita Dollors,para llevarme a conocer la Barna Anarquista y contarme sus ideales y explicarme sus valores existenciales...
Esperaba impaciente a la abuela Dollors, que tardaba cortando jazmines del jardìn,para llevarlos cuidadosamente y depositarlos luego en el Camp de la Bota,en recuerdo de los hèroes anarquistas muertos ahì,asesinados por el dictador Franco...
Trató asì, siempre, el abuelo Jordi, de acomodar su sencilla vida privada y su vida pública a principios humanistas y anarquistas, y, sin duda, para mí, al menos, su ejemplo me ha ayudado a vivir con dignidad y bondad.
Vivir en Barna,en la casa de los abuelos,me ha acercado mucho a un sentimiento
de identidad local en ese modo de sentir y vivir que da a los barceloneses una ilusiòn y un activismo ciudadano sencillo y alegre. Barcelona,es como una ciudad jardìn,con un respeto y acercamiento a la Naturaleza y al ser humano,a los derechos de la mujer,al respeto a las diferencias,a la colectivizaciòn de los recursos y la cultura,a los valores compartidos del ideario y la acciòn anarquistas,que son admirables. La ecologìa humana del Anarquismo se enseña en las casas,transmitida por los abuelos como una inteligente visiòn cultural y estètica que late con potente energìa en cada rincòn de Barcelona.


Recuerdo al abuelo Jordi tomando delicadamente la mano de la abuelita Dollors,mientras me mostraba el sitio exacto donde muriò el cèlebre Ascaso,o la iglesia de Santa Madrona,quemada por los obreros anarquistas,mientras Jordi me decìa entre risas:" la ùnica iglesia que ilumina la inteligencia,es la que arde"...
Me contaba el abuelito como se impresionò al ver las horrendas momias de unas monjas sacadas del convento de las Salesas por el pueblo harto de los abusos eclesiàsticos. Luego me enseñaba orgulloso,los leones del Colòn,porque "desde esos leones algunos guerrilleros urbanos iban a matar al asesino Franco y uno de esos valientes fuè Joao, tu padre...".
En el Raval,mi abuelo evocaba con pesar el asesinato del sindicalista Salvador Seguì,en el Noi del Sucre, a manos de pistoleros de la patronal.
Y en la calle Canvis Nous,recordaba que un día de Corpus un anarquista arrojó una bomba contra las autoridades y mató a unos reclutas del rey español. Luego, me llevaba al punto justo donde se elevó una célebre barricada con mulos,y que una fotografìa la hizo famosa en el mundo .(Barricada de caballos muertos en la calle Diputación, Barcelona, 19 de julio 1936,con guardias de asalto del ejército repúblicano.Tomada por el talentoso fotògrafo catalàn Agustì Centelles).

Algunas veces parabamos en el cafè donde la famosa Marìa Llopis,alìas la "Cuarenta",capitaneò un piquete de anarquistas que volcaron tranvías y tomaron presos a bastantes franquistas. Más adelante,ibamos por la Rambla de las flores hasta el lugar donde estuvo la vieja libreria de los bisabuelitos,y que en 1936 fue convertida en editorial popular,donde se reunìan a veces, los jefes de la CNT y de la FAI.Me enseñaban ambos,conteniendo unas làgrimas emotivas,los lugares donde habìan caìdo las bombas franquistas destrozando su amada ciutat...

Algunas veces el abuelo nos llevaba al Camp de la Bota,ante la incomodidad de la abuela Dollors que detestaba ese lugar. Allí, los dos caminaban despacio,aferrandose uno al otro, hasta donde los franquistas fusilaban a los anarquistas catalanes, republicanos y masones.... y en esa misma playa,ahora sepultada por el Fòrum los abuelos mantenìan un largo y profundo silencio,para despuès dejar el ramito de jazmines a la orilla del mar...

De vuelta al centro, subìamos los tres por Via Laietana, donde estàn las sedes de los sindicatos,para saludar a los amigos del abuelo...y ahì se recordaba de los anarquistas catal
anes que arrojaron la primera bomba catalana contra la sede central de la patronal española.
Por la tarde,parabamos en el bar de la calle Consell de Cent, esquina con Girona. Ahì tomàbamos cafè y una tapa mientras el abuelo Jordi me contaba como fuè detenido en ese portal Salvador Puig Antich, el último anarquista ejecutado por el franquismo a garrote vil.
Y de vuelta a casa,los dos abuelos,ya fatigados por su edad y el peso doloroso de sus recuerdos,mostraban el lugar donde en aquèllos años estuvo la sala de fiestas burguesas Scala,incendiada por bombas molotovs en el 78,justo el dìa en el que mis dos abuelos regresaran de su exilio en Francia,para recuperar su casa,su librerìa y sus querencias en Barcelona...
Y quizà, la mejor herencia que me dejaron mis amados abuelos,ademàs de esa rebeldìa contestataria e irreverente, y esos principios anarquistas,fuè el profundo amor a la vida,reflejada en el amor a esta ciudad.
Y es que si me hubièsen dado a elegir donde nacer de nuevo,no me lo pensarìa dos veces y escogerìa nacer en Barcelona,porque si ella me adoptò a mi a los 14,yo tambièn la adoptè a ella...


Y es que Barna,dulce,alegre e indòmita... no sabe cuànto me tiene...

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