11/22/2009

El otro mundo...



La niebla llegò del mar.
Y,espesa y càlida,extendiò su turbia humedad
desde la zona costera hasta el centro de Barcelona, como una misteriosa señal.
Desde el amanecer la densa bruma fuè creciendo desde la zona baja del Eixample hasta Santa Marìa del Mar. Y ese anochecer,las calles de la Barceloneta fueron espectrales, a tal que parecìa que en cualquier momento,de entre los girones de niebla surgirìa un aterrador baile de espantajos...o quizà una vampira asesina de nens...o el mismìsimo Comte Arnau,rompiendo con su caballo infernal el espeso manto de la niebla marina para arrebatarnos por los aires hacia l'altre mòn.

No supe,en todo el dìa,lidiar con esa niebla,tan incierta.

Por la mañana,la burma se me filtrò a la mente dejàndome en una nada inquieta
nte, y ya llegada la tarde,al salir de la Universidad para ir a casa,al cruzar por las inmediaciones de la basìlica de Santa Marìa del Mar,envuelta toda en esa niebla extraña,me sentì totalmente fuera del mundo,fuè casi como retornar a la Barna medieval,y pasar junto al Fossar de les Moreres,donde hay un fuego siempre encendido,fuè como romper las fronteras del tiempo,para ver cruzar algunos fantasmas,inmersos y perdidos tambièn en la niebla, en el lìmite de los dìas sin tiempo,como yo misma...

Pensè que esa espesa bruma era como una señal,un signo,como que esa boira barcleonesa querìa contar algo,recordarme, tal vez,una lejana ciudad hiriente durante una mañana frìa de neblina
del pasado...una puerta a las zonas negras de la memoria...esas que son potestad del reino de las tinieblas,de la muerte...

("Nemini parco"- recordè- como musitaba el ruido fantas
mal de esa guadaña de tinieblas que no perdona a nadie,sobre la avenida...Ahì estaba el espanto: el dolor inmenso en mi cuerpo, y mi moto volando por encima de la boirina y en un muro,una salpicadura de mi sangre inscribiendo en catalàn antiguo: "Lo temps ès breu"...

Fuè cuando rocè la muerte que mi mundo se volviò otro,confuso,temible,engañoso...
Nada fuè visible ya a partir de entonces por esa niebla traicionera que me cegò confundièndolo todo:amigos con enemigos, los faros de una ambulancia con fuegos fatuos desenmascarando espantajos y los cautos conductores siguiendo de largo,indiferentes a lo que no fuese su ego comodino ,los confundì con seres amorosos,y unas campanas lejanas que doblaban a muerto por mi, con una canciòn "romàntica" en la radio oida en el tremendo dolor de mi cuerpo desde mi cama de hospital,y no recordè en ese caos lo que decìa mi abuelo: "presó i llit per conèixer la lleialtat dels bons amics"...


Pero mi corazòn estaba perdido y solitario en la neblina pastosa del dolor fìsico y emocional, y deje de ver lo que era obvio... Mi razonamiento fue nulificado por el mal y la mentira y en medio de mi
miedo,el engaño triunfò. Lo pueril se volvió de repente ingenioso, lo insensato,se volviò lògico,la mentira,se disfrazò de verdad,y la traiciòn se camuflò de amor...todo fuè un sinsentido formando una costra rugosa sobre mi corazòn.

Y,herida, ya no pude distinguir lo real de lo virtual,lo vero de lo falso,lo miserable de lo admirable,el honor de la hipocresìa,e impotentè frotè mis ojos una y otra vez con arenas,mientras permanec
ìa sentada en la orilla del infortunio y el embuste...
Fuì abriendo un agujero en mi corazòn que se llenò de
desperdicios mentales y basuras emocionales.Todo era tan espectral,que en esa bruma oscura,de pronto,me vi rodeada sòlo de ànimas en pena como yo misma...
Y entonces en esa niebla comencè a caminar de aquì para
allà,confusa de palabras mentirosas y vacìas,preguntàndome desolada,el real valor que tienen las palabras ante la claridad de los actos...
Y fuè justo en ese momento,cuando màs desamparada me sentì en medio de esa niebla ,que de algùn lugar brotò la bondad en una frase,còmo un eco suave,fanta
smal,que reviviò mi abrumado espìritu...:
-"Yo no creo en fantasmas"...
Me dijo ese fantasma,el ùnico que con su corazòn puro, me tendiò la mano incondicional cuando lo necesitè, exponièndose al peligro por cuidarme,y ahora comprendo que su valentía no fuè por falta de miedo, sino por el discernimiento que otra cosa era más importante en su corazòn, y yo lo fuì para èl en esos momentos,qu
e ese miedo.Y ahora sè que los valientes,como ese fantasma, quizás no vivan para siempre... pero tambièn sè que los cobardes no viven en absoluto...)

Pensando aquello,me armè de valor en esta Barna de niebla marinera,con el sol menguante y la neblina lechosa que no deja ver a dos metros de la bicicleta para olvidar de una vez por todas aquèllos tiempos mortecinos en aquèlla otra ciudad agònica de tenebras y lejana,en dònde por mal fario conocì espectros traidores y espantajos malignos...

Ahora prefiero oler el aroma a vida que flota en esta neblina catalana: Alguien guisa setas y asa castañas en alguna casa. Huele a bolets con yerbas de olor,ajo y aceite de oliva como los que hacìa mi abuelita Dollors. Quizà patatas asadas con cebollines... y eso me da tanto apetito...
Parece que el tiempo se hubiese detenido en esta parte de la ciudad,bajo las brumas...cuesta poco imaginar a un miliciano de la FAI entrando a un local a comer un buen plato de bolets con cava mientras aguarda a que su furgoneta se cargue de los libros que repartirà,luego, en la Columna Durruti...o,tambièn,alucinar el paso entre la niebla y por la rambla camino al puerto,de las niñas gitanas,riendo,alegres,mientras pelan castañas y cantan rumbas y se asustan con los cuentos del miedo...

Un ruidoso grupo de turistas holandesas cuarentonas me traen al presente con su güirigay en la esquina de la calle de la Dagueria y la plaza de Sant Just. Hablan,ríen,toman fotos. Pero en la escalinata de la iglesia dos ancianas amablemente,les piden a las turistas que callen...le aconsejan a las holandesas que hablen mas bajito,porque esa plaza fuè,antes,un cementerio...y con esa niebla,no se sabe...
Los relojes marcan la hora de la siesta y las turistas se van desconcertadas.

Son esos relojes,los que penden de las paredes,en las viejas calles de la ciudad,los que miden el tiempo de Barna a su manera,y son los testigos de cada vida,y cada muerte... "Lo temps ès breu"...dicen estos testigos mecànicos y disciplinados que llevan con elegancia el paso del tiempo,como guardianes de las horas.

Con la niebla,algunas golondrinas reposan encima de ellos. En estos minutos azules y grises,todo es un cìrculo,y de pronto la niebla hace una jugarreta: De los relojes han desaparecido las manecillas,como un signo de muerte,como si una mano huesuda se hubiese robado cada minuto de la vida,como una imprecaciòn del otro mundo que nos dijera: cualquier hora es buena,o mala,para morir,y esta es tu hora..
.


Decìa mi abuela Dollors que la mano del muerto robò las manecillas de los relojes en la calle dels Petons,en el Born,y como es estrecha y cobija sombras,portales y bastantes huecos para que las parejas que desean besarse lo hagan sin ser muy vistos,y puedan darse arrumacos furtivos,cierto es que ahì pueden pasar cosas muy extrañas...
(Tambièn se dice que ahì se despedìan los condenados a muerte de sus familiares,con algun beso.de ahì el nombre de la callejuela).
Pero decìa mi abuelita,que ella si sabìa, que en esa calle vivìa un cura,con su amante. La muchacha se habìa enamorado de un gitano,que la convenciò de fugarse con èl. El gitano,tambièn,le robò al cura un cofre con mucho parnè e hiriò al cura. Fuè entonces que lo apresaron y lo condenaron a morir arrastràndolo por las calles.Cuando llegaron a la casa del cura,le cortaron la mano al gitano y la clavaron en la pared. Durante mucho
s años la mano se podìa ver en la fachada dentro de una hornacina,hasta que un 15 de noviembre,dìa de la muerte del gitano años atràs,la mano desapareciò,y se escuchò un grito terrible entre la niebla: era la voz del gitano buscando a su amada,y su mano,arañando los muros,las puertas,goteando sangre por el callejòn,y abofeteando,quizà por envidia u ocio, a los novios besucones,claro,vandalizando los relojes...
Y es que en Barcelona,en temporada,salen los fantasmas. Fantasmas de verdad que
duran unas cuantas semanas de otoño,y desaparecen a principios de diciembre,igual que como llegaron: entre la niebla y el misterio.
Ánimes en pena,tambièn llamadas fantasmes,en femenì del català,como los del Trib Real,que son un conjunto confuso de hombres y mujeres espectrales que atraviezan la niebla,cantando y bailando entre gritos y mùsica de guitarras infernales,sin reposo,por toda la eternidad,y lo hacen por un castigo impuesto,pues cuando vivìan,no tenìan ningùn respeto o miramiento por nadie,asì que,fatigados,extenuados,estos espectros recorren las callejuelas de Barna cada otoño,entre la niebla,para llevarse de marcha infernal
, con ellos, a los imprudentes que tienen demasiada ansia de fiesta y botellòn.

Y a las orillas del Llobregat,dicen que aparece un bello fantasma para lavar la ropa blanca de las mortajas de los muertos:
es La Bugadera-la lavandera-que es como una mensajera de la muerte,que anuncia asì que alguien morirà.Algunos dicen que es la propia Muerte,que hace colada con las mortajas que antes tejiò. A veces,la Bugadera se aparece entre ese tipo de niebla muy gruesa,y a veces,como presag
iando una tormenta,esas nubosidades adquieren las formas de una mujer blanca y gigante,envuelta en un sudario,que aparece por el puerto,gritando y gimiendo,asustando a los pescadores para que no se hagan a la mar y no se pierdan en la niebla...
Claro que tambièn la Bugadera asusta a los que caminamos por el muelle con esa neblina,muelle que siempre es gritòn,marinero,viejo y sin prisas,pero que durante la niebla,permanece silencioso,como un jubilado y fatigado viejo lobo de mar con sus redes quebradas sobre la playa gris,y que evoca siempre a la Barna de los otoños...


Al final de la tarde,sobre la calle de Escar,en la Barceloneta,fuè que apareciò de sùbito el espejismo: Un extraño y doble arco de luz,similar a un arcoiris, se podìa ver desde ese punto asomarse de entre las neblinas,desde la mar hacia el paseo de Joan de Borbò,formando una curva perfecta entre los ùltimos edificios del muelle, y la sombra del hotel Vela. Rozaba con unos tenues y mustios matices las grùas que levantan el hotel en medio del mar.
Un arcoiris de un solo color de cobre, silencioso,espectral,solitario y lùgubre,como una puerta a otros mundos temidos.Nunca habìa visto un fenòmeno igual... Los pocos turistas del puerto,le huyeron,refugiàndose en los bares,y los viandantes de la Barceloneta, apresuraron sus pasos por las calles estrechas,temerosos de esa luz de humedad y sal que traìa el viento de levante sobre la tarde brumosa.
Preguntè a unos ancianos y a un mosso,si es comùn que aparezca un arco irisado tan inmenso y sin colores, y en ese punto, y el mosso,atònito por el fenòmeno, me dijo que no,y los viejos me contaron que ese arco de luz es un umbral al màs allà,que aparece poco,pero que es mejor resguardarse cuando la luz se reduce a un mirar fugaz,un pensar inquietante,y un no saber dejado al viento. Una respuesta muy catalana,al estilo clàsico de la Barceloneta...
Pero...Un portal de què? A dònde conduce? Quièn puede entrar? Y què espìritus,monstruos,bubots o gàrgolas pueden salir por ese umbral?
El arco luminoso durò pocos minutos sobre la niebla,y me quedè ahì,vièndolo para ver s
i algo salìa o entraba,hasta que al poco rato desapareciò en la tarde gris y solitaria...

Una no puede estar tan profundamente receptiva a los misterios y la belleza del mundo,sin entristecerse a menudo,pero tambièn sin alegrarse a pesar de todo,de estar con vida en esta Barcelona d
e mil vestidos,tan hermosa de cualquier modo,ya sea con niebla cobriza, como gris bajo la lluvia,o bañada de luz de sol y mar...
Sin enterarme aùn lo que pudo haber salido por ese extraño umbral al otro mundo,echè a andar para la casa,pero muy alerta,pues ya todo me daba bastante repelùz:
Y es que entre la bruma se distinguen,difusas,marrones,las gàrgolas que me miran desde el aire. En Barna hay màs de 250 gàrgolas y muchas son temibles,su forma cambia si llueve,si es un dìa luminoso,o si es de noche,si va una triste o si es otoño,o vas alegre
y es primavera. Los dragones alados,los perros con fauses de murcièlagos,los machos cabrìos con alas de àguila,los sàtiros torturados con pezuñas de puercos,y los unicornios que nos escurtan a los mortales desde la niebla,me obligan a apresurar el paso,porque puede ser algo terrorìfico imaginar que bajaran de ahì de un salto para encarar a los solitarios como yo, frente a frente.


Y en el puerto,las grùas tambièn se ven temibles inmersas en la bruma. Apenas de distinguen sus colores rojos,amarillos,azules,y màs parecen patas de insectos gigantes que salieran del mar para, en el màs puro estilo Lovecraft, atacar a Barna y devorarnos a los que pasemos por ahì.

Crucè a toda la velocidad que pude darle a mi bici en plena niebla,y las mirè de reojo: imponentes,pesadas,puro hierro salado,esperando un llamado del Cthulhu,para atacar la ciutat...Montruos marinos emergidos del fondo del Mediterràneo,Krakens y demàs cosas horrendas...
Definitivamente prefiero a los fantasmas normales,esos que abundan en Barcelona,y que llevan una sàbana blanca encima y saltan dàndo aullidos de muerte.
En las casa de los miedos hay algunos de ellos, que son vestigios quizà, de aquèllos tiem
pos del contrabando,en los que los fantasmas iban por delante de los gitanos con sus mulos cargados de estraperlo,y asì ahuyentaban a los curiosos,dejando libre el camino.
Y es que la casa de mis abuelos,fuè considerada por sus vecinos de la Barceloneta de aquèllos tiempos, como una de esas Cases de sa Por,o sea,casas donde se producen fenòmenos extraños -o poltergeist-.
Sa Pors son los fantasmas que producen fenòmenos como el movimiento de enseres de la casa,o los ruidos sin explicaciòn,etc. Son llamados tambièn Bubotes,los autènticos fantasmas de sàbana,que no contentos con rondar cruces de carretera y cementerios,se vuelven okupas de algunas casas còmodas.
(Para ellos,supongo, la comodidad debe ser el frìo,la oscuridad,las telarañas,lo hùmedo,asì que no entiendo que es lo que hallan en la casa luminosa y seca de mis abuelos-a lo màs hallan cariño
-...Lo que si es seguro que les agrada,es asustar a los vivos y se complacen en salir con las primeras ombras,o en dìas de niebla,o tormenta,con el ùnico fin de asustar y dar rienda suelta a su exibicionismo. Los peores son los que darìan "la vida",si la tuvieran,por tantito reconocimiento,porque son los màs gracejadas hacen,desesperados por llamar la atenciòn. Asì que si se topa una con alguno de esos,lo mejor es ignorarlos,para disuadirlos y que vayan a que les den viento en otro lado....Ahora bien,los mejores bubots son los que arreglan el jardìn y juegan ajedrez dedicados a lo suyo y sin molestar a màs nadie...)

La cosa es que cuando metìa la llave en la cerradura del zahuàn de casa para por fin refugiarme del temor instintivo a la poca visibilidad que permitìa esa niebla,mis dos vecinas inglesas,que viven en la casa de al lado,se me acercaron, temerosas entre la bruma, para advertirme que alguièn se habìa metido en mi casa,pues habìan escuchado ruidos como de alguien que hacìa la colada y guisaba,y cantaba horrendo con alaridos espeluznosos del màs allà,como si se le estuviese friendo en el averno,y ademàs ha
bìan visto luces raras en las ventanas,durante mi ausencia...

Habrìa que llamar a los mossos,dijeron,porque ahora,con las noticias en la tele de los okupas que se apropian de las fincas y sola como estoy-mis dos amigos mexicanos estaban en sus trabajos,y mi hermano Joaquim ha ido al campo con sus caballos-y con los del botellòn tan ebrios,podrìa haber peligro para mi. Asì que,ahora si asustada en serio,casi a trompicones,a ciegas,abrì mi mochila buscando el lacrimògeno y el movil para llamar a la policìa.

Cuando el zahuàn se abriò...

Como dos desconocidos en medio de un pàramo lunar,medio inertes en esa niebla,conservamos el respirar,y muy lentamente,pasada la primera vista, nos reimos en las miradas. Yo con mi botecito de gas pimienta en mi mano,nerviosa y torpemente muda,y èl con las llaves de la casa que le diò mi he
rmano Joaquim,y como llegado de otro mundo,musitò-de nuevo-muy suavemente:

-Yo no creo en fantasmas...

Y ahì estaba ese fantasma,aparecido de pronto de la nada,un terco bubot que suele irrumpir en mis nieblas personales,guisando bolets en mi cocina y listo para gozar unas vacaciones de miedo en Barna ...


En cuanto a la niebla,se dispersò con la marea nocturna,liberando la pureza de una luna otoñal que navegò serena sobre el Mediterràneo...





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