11/04/2009

Brumoso,el duende juguetòn del Otoño....

" El mejor jinete es el que después de caer vuelve a montar"
( Anibal,cuando lo tirò su potro Strategos.)



Bitàcora:
A primera vista.
parte 1.



Fuè amor a primera vista.

La vista de èl,que desde que llegò al ensayo de la obra de teatro sobre la vida de Serrallonga,no me dejò de seguir,literalmente,a cada paso que yo daba.
Primero me causò cierta gracia,pero debo confesar que luego llegò a intimidarme su continua cercanìa de centìmetros,y su respiraciòn agitada sobre mi hombro. Los demàs no lo notaron,pero a mi,me acojonò.

Era una pasada,porque si yo levantaba la mano para señalar algo en el escenario,èl de inmedi
ato levantaba la suya,imitàndome, o si sacaba una manzana de mi bolsa para almorzar,y la dejaba sobre la mesa , èl,a un descuido mìo, se la apropiaba y la devoraba en segundos de un modo totalmente desfachatado,con cierto sentido obstuso del humor.
Cuando màs prisa tenìa yo,o màs concentrada estaba en algùn asunto,èl se interponìa en mi camino con un protagonismo infantil,con ese clàsico "mirènme" de los caraduras. El caso se volviò casi insoportable,cuando le diò por esperame a las puertas de mi remolque cada mañana,y golpeaba y hasta me pateaba la puerta con fuerza,para que me apresurara a
salir a desayunar con èl,absurda conducta,porque yo ni lo conocìa de nada antes del montaje.

Su nombre artìstico me parecìa largo y ridìculo: Savi Mandròs i Boig. Pero luego me enterè de que ese no era su nombre real,pues al revisar sus documentos para saber realmente quien era,me enterè de que su nombre real era:Follet Juganer,nacido en la zona rural de la Garrotxa,en Girona,hijo de madre mitad jerezana,mitad portuguesa y de padre àrabe-catalàn. Hìbrido y huèrfano, como yo misma,reconocì en èl la misma necesidad que a veces yo tengo de pertenecer a una tierra o a un corazòn. Quizà èl tambièn viò eso en mi,y por tanto,me seguìa a todos lados,como queriendo pertenecerme y que yo le perteneciera.
Pero,contradictorio,como yo misma,luchaba notoriamente consigo mismo,pues su actitud rebelde y contestatarìa,reflejaba su amor total a la libertad.
La cosa es que me enterè que fuè mi hermano Joaquim el que le cambiò el nombre,porque tuvo algunos altercados con Juganer,y de antipatìa,lo apodò el Mandròs. En realidad Juganer habìa tenido lìos con todo mundo en la Garrotxa,y ahora estaba ahì,en pleno ensayo de la obra,porque Joaquim no pudo completar el elenco con personajes màs capacitados,por la temporada de verano,y asi fuè Follet Juganer a currar conmigo,solamente como eventual durante el estìo,y como para cruzarse en mi destino.

Era el màs irrespetuoso y exibicionista de todos los actores,siempre estaba de guasa,bailoteando,jugueteando,sin prestar la màs mìnima atenciòn a la direcciòn en los ensayos. En fìn,que Follet rebasò el amplio lìmite de mi tolerancia,cuando una tarde,sin màs,me arrebatò el libreto de las manos y lo destrozò,lanzàndolo a la tierra,pisoteàndolo con un bailecito parecido a una sardana sàdica en mis propias narices,ante la risa de todo el elenco.

Cuando me viò enfurecida,el muy cobrade corriò a ocultarse de mi tras unos setos cercanos. Ahì se quedò toda la tarde,mustio,pensativo,como descubriendo el tamaño de su falta de respeto hacia mi persona y hacia la obra. Lo notè avergonzado y en cierta forma,triste.


Decidì hablar con èl,porque algo en su dulce y profunda mirada de sus ojazos ca
staños,tambièn me habìa cautivado desde el principio.
Lo habìa perdonado ya,pero no pensaba decirselo.

Primero lo mirè directamente a los ojos,y severa,lo reprendì:
Era el ùnico que no trabajaba,que no permitìa el contacto fìsico con los otros actores,era el ùnico que deambulaba a medio ensayo sin prestar la màs mìnima atenciòn a las indicaciones de direcciòn,comìa a cualquier hora,me acosaba,etc,etc.en fin,que aunque fuera un verdadero anarquista, no podìa destruir sin màs un libreto que tanto trabajo me costò escribir,y continuar trabajando en mi obra.

Asì que le di el ultimatùm: Una màs y quedaba despedido,y tendrìa que regresar al Alt Empordà en paro y olvidarse del teatro...
En ese momento vì sus grandes ojos hùmedos,y su mirada era tan triste,tan desolada,que sentì su desamparo,sentì el desamor que èl sentìa,sentì su soledad y su desarraigo,comprendì su pesar por el rechazo de todos que al verlo tan diferente, no lo aceptaban como era,y entonces,comprendièndolo con todo mi corazòn,unas làgrimas escaparon de mis ojos tambièn.

No sè porque,pero en ese momento,todo el llanto que guardaba,brotò de mi sin poderlo contener,como si se hubiese roto un dique por la presiòn de muchos embustes traidores,acumulados por dos años.
Me sentè al lado de Follet y llorè y llorè,mientras èl me miraba entre curioso y sorprendido. Hasta que de sùbito,me dìò un empujòn,y otro,y otro màs,hasta que reaccionè algo molesta,y dejè de llorar.

Entonces fuè que se acerco a mi,y sin màs,irreverente como lo es,me plantò sus gruesos labios en mi mejilla y me diò otro empujòn màs que me hizo caer.
Al verme en tierra,echò a correr,y estoy segura de que iba riendo el muy pelmazo.
...Y ese fuè el inicio de mi amor por èl.


No habìa notado cuanto me gustaba hasta ese momento: atlètico,inteligente,con una viveza y una alegrìa ùnicas, tierno y bueno como un àngel,traviezo como un duende, fogoso y muy nervioso y curioso,pero sumamente valiente.de cabeza elegante y fina,con los ojos enormes y bien separados y de un color castaño amielado, de cuello erguido orejas traviezas, y su cuerpo moruno es corto y ancho, con cuartos traseros musculosos y las extremidades fuertes, dueño de la gracia al bailar el paso nadado del purasangre,y con la crin y la cola sueltas en un blanco nuboso,es la imàgen de la perfecciòn.

Pero,como tal,era difìcil que Follet fuera montado serenamente para que actuara como los otros caballos,que màs experimentados,obedecìan a los actores.

Pero Follet sòlo se dedicaba a seguirme a mi.
Asì que esa noche que volviò despuès de hacer su regalada voluntad en el prado,le p
reguntè a Joaquim lo que sabìa de Follet,y asi descubrì su nombre real,y que es
hijo de Bucaner,un purasangre àrabe y es brioso y elegante como su padre,y de su madre, una yegua Alter-real lusitana,llamada Lua,resultò ser un corredor nato,y en sus aires catalanes, Follet es un encanto. Pero no se adapataba a la doma,y como tresañero,era como un niño traviezo que sòlo le daba doleres de cabeza a mi hermano en su negocio de renta de caballos para la equitaciòn y el turismo,ya que Follet no naciò para ser montado por cualquiera.

Joaquim,como uno de los patrocinadores de la obra,querìa lucir a sus caballos con los turistas y los vecinos,para promover la equitaciòn y el negocio de su cuadra,y Follet era paradòjico en ese sentido,porque era hermoso,pero tambièn era sumamente traviezo y molòn. Asì que me dijo que lo llevarìa de vuelta a la cuadra. No lo permitì.
Decidì montarlo yo esa misma noche. Me advirtieron los dos caballerangos y Joaquim que Follet podrìa tirarme a mitad de la representaciòn,que era peligroso,que no me obedecerìa...

Aùn asì,lo montè...

Llevaba sus crines sueltas,galopando ligero sobre la arena del camino,àgil,blanco de luna,feliz como yo misma,libres los dos,sin prisa,como jugando a la brisa y al viento.

Cuando mi papà me enseñò a montar,allà en la lejana Tamaulipas,siempre me decìa: "El jinete no puede dominar al caballo,si no se domina a sì mismo..." En este caso,Follet me enseño a dominarme,con los certeros empujones que me diò esa tarde mientras yo lloraba,y luego,cuando lo montè,lo entendì: Follet no querìa un jinete debi
l y cobarde manejando su rienda,el potro esperaba de mi el mismo valor y la misma gallardìa que èl posee.
Montar un caballo como Follet,no excluye la libertad,sino que por contrario, la crea si una jinete y su caballo se vuelven un lazo doble,dos corazones,pero un solo pensamiento. Follet àgil,fiero,libre,redondeando obstàculos,unido a mi,en la posiciòn del silencio,amoldada a su movimiento,a sentir su trayectoria,a vivir su salto,a entregarme libremente a su elevaciòn y a su caìda,como en un baile:porque hay poca diferencia entre bailar y montar a Follet,el truco està en consentir,en dejarse llevar,porque en la danza el hombre lleva,pero no arrastra a su pareja,una siente el rìtmo,el tacto,el pulso y se deja llevar hacia la magia del movimiento. Y eso hace Follet,va a su manera,y si se le deja liberto,y se le palmea el cuello en vez de fustearlo,y se comprende lo que èl intuitivo sabe del camino,si se logra que el caballo tome el paso que èl tendrìa a su libre voluntad sin que un jinete lo montara,ni le impusiera la rienda,es cuando Follet despliega toda su beleza,y se mira magnìfico,alegre,orgulloso de su jinete, y feliz de haber sido montado.


Dice mi hermano Joaquim que el arte de la equitación está unido íntimamente con el arte de vivir. Muchos de sus principios pueden, en todo tiempo, servir de reglas de conducta y que cuando un ser humano y un caballo forman una ùnica entidad,siendo ambos libres,àgiles y amorosos,se genera una educaciòn recìproca entre el caballo y su jinete,a tal grado que es imposible distinguir quien es el alumno y quien el maestro. Y esa enseñanza,en la equitaciòn,roza el nivel de arte,cuando el jinete se convierte en un caballero cabal.
Un caballero,que comprende la armonìa en concierto de los movimientos libres,la potencia de la fuerza fìsica,el intercambio de comunicaciones invisibles con el caballo,el aprecio mutuo y el respeto,el absurdo y lo injusto de imponer la obediencia forzada con espuelas y fustas...

Y es que la equitaciòn hace comprender al jinete(caballero) que es la Naturaleza la que da al caballo la potencia,la libertad y la belleza,y no son impuestas por ningun jinete,sino que es el caballo el que conserva esas cualidades,a pesar de la carga ajena que representa un jinete.
Por eso,un verdadero caballero sabe que su caballo no ha de ser un esclavo que lleva a su amo,sino un amigo,que generoso,comparte camino con su jinete.

Es por ello,tal vez,que a los hombres que se respetan a si mismos,y a los demàs,y ejercen la libertad,y no ven a nadie como un objeto de uso o dominio para reafirmar su ego y no lo alienan como a una otredad difusa y desechable,sino como una compañero de vida digno de recibir la lealtad,esos hombres dueños de los màs firmes sentimientos viriles,que saben cumplir sus promesas,ya que a cada una de sus palabras las sustentan con actos,pues a esos,y por eso mismo,se les dice cabales,porque son unos caballeros que han apendido en su montura a ser mejores seres humanos.

Y lo mismo sucede con nosotras: si no permitimos los juegos manipuladores de explotaciòn sexista,ni nos finjimos dèbiles y mutiladas,y no practicamos los chantajes hembristas de partos dolientes,para manipular y engañar a los gilipollas que se lo crean,y nos asumimos y comportamos dignas y libres, como las amazonas de la Iliada, es como nos reconocemos y se nos reconoce como a unas damas.
Por lo menos los caballos,si lo hacen,porque tienen la inteligencia y la sensibilidad de reconocerlo asì, al saber distinguir en su jinete la propia nobleza,por eso saben tratar a cada jinete como lo que en verdad es esa persona...

Y màs Follet,que con su sangre àrabe entiende bien de ese tema,pues su raza es probablemente la màs bella,leal,veloz y cordial de los equinos.


La cosa es que fuè una sorpresa para Joaquim,para mi, y para todos los demàs,cuando dos dìas despuès,Follet entrò a escena y se portò como el caballo màs elegante y talentoso del elenco,con mucho màs porte y casta que La Parrala,la hermosa alazana andaluza que el mismìsimo Serrallonga del siglo XXI montaba,sin dejar ver ni sombra,del duende juguetòn que Follet suele ser,crecido,èl,por la admiraciòn que despertò en el pùblico,vanidoso Follet,siempre entornando sus ojazos,como diciendo: "mirenme "...

Claro,hasta que rompiò el encanto al mordisquear el algodòn de azùcar de una espectadora,y luego salir huyendo conmigo a cuestas,a toda velocidad antes de finalizar el segundo acto,para perdernos durante
media hora desesperante en un bosquecillo cercano,donde recibiò mi enèsimo regaño que escuchò cabizbajo y apenado,y eso me indica que poco a poco va comprandiendo que no todo en la vida es reir y comer manzanas,porque cuando terminè de reprenderlo soltò un pequeño relincho,y volviò a todo galope al poblado justo a tiempo,eso si,para recibir fascinado de la vida los aplausos a sus gracias,como si hubiera sido el actor principal...

Quizà es por esa manera de ser tan alegre y juguetona que tiene Follet,que,mientras cabalgabamos los dos,mi corazòn late al mismo rìtmo de su resoplar al tascar el freno de la rienda,y sus pasos ligeros y danzarines sobre el prado hùmedo,y el olor de su piel y los aromas del bosque,llenan de una dicha inefable mi pecho,y sè que si existiese algùn edèn o paraìso de premio para las almas buenas,deberà ser asì: un bosque catalàn a principios del otoño,un par de manzanas y el amor para compartir con ese bellìsimo caballo blanco-agrisado de crin gris, como la niebla de la Garrotxa, al que ahora llamo con su nombre artìstico "El Ennuvolat" porque su alias secreto de Juganer, Follet del Tardor,solo es para los ìntimos...

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