9/24/2009

Una mano al borde del precipicio....


Algunas tardes de lluvia ìntima,mi abuela me contaba con voz suave y baja,perdida la vista en el fondo de sì misma,lo que para ella, era el amor.
Decìa Dollors que es esa confianza de saber que si estàs al borde del precipicio,siempre estarà su mano viril y firme que te sostendrà y no te dejarà caer.
Decìa que era una mezcla de confianza ciega en la lealtad y la integridad del ser amado.
Para ella el amor era esa certeza de saber que el que amas sòlo busca tu mejor bien,tu cuida
do y tu dicha.
Esa era la diferencia entre el real amor,y lo demàs: el que ama de verdad,no dañarà alevosamente al ser amado.
Y Jordi decìa que junto a Dollors,èl podìa cerrar los ojos,aùn caminado sobre la peligrosa orilla de un acantilado,tanto asì confiaba en ella.
Y es que la confianza genera confianza,en un cìrculo virtuoso en el que todos los detalles cuentan y son parte de un compromiso sublime y no dicho entre los amantes:
Unidos en la mutua lealtad,levantan un escudo contra el daño externo,y asì sucede la entrega entre los dos,que juntos, constryen una fortaleza con transparencia de cristal donde ambos habitan con un profundo sentimiento de tranquilidad y armonìa,sabièndose apreciados,ùnicos,cuidados mutuamente,y ambos,en ese castell invisible,y dìafano,sin mentiras ni traiciones,se transmutan en seres puros,bellos y buenos como ningu
nos otros en la tierra.
Por eso decìan los abuelitos,que el amor nos vuelve buenos y dichosos.

(Quizà no viene al caso,pero es oportuno señalar algo sobre eso que decìan los abuelos de esos heròicos tiempos idos para siempre,y es que aunque el vintage y la pàtina anacrònica pueden ser muy hermosos, es claro que ese bello amor de los abuelitos,està en peligro de extinciòn,porque pasa que en estos tiempos de egoìsmo e intereses monetarios, que el amor no tiene valor,porque suele ocurrir que algunos ,para obtener ventajas a su ego, emulan de las telenovelas,o de los libelos de "autoayuda",como ser un exitoso manipulador,y lograr un persuasivo "amor" depredador, que nos vuelve malos y desdichados,y nos orilla a mostrar nuestro lado mas amargo y miserable,y nos hace perder la confianza en nosotros mismos y en el gènero humano a base de mentiras y engaños,y no habita en dìafanas fortalezas, sino que medra entre los oscuros y se agazapa en los sigilos,buscando sumergirnos en su pantano. Y pasa que si llegaras a estar al borde del precipicio junto a un ser asì,que te miente y que es desleal y que lo ùnico que le importa es su propia comodidad pequeño.burguesa,entonces,es mejor que estès sola y se debe desconfiar de ese mal sentir que de ningun modo es amor aunque el capitalismo y las telenovelas de sus televisoras lo afirmen,porque seguramente, un tìo traidor que te miente y te embauca,no te darà la mano y te dejarà caer gustoso al fondo del abismo,orgulloso de su exitosa burla,sintièndose superior por haberte tomado el pelo.

Aunque los traidores tambièn suelen caer a los precipicios,como todos algùn dìa,y en ese momento de abisal soledad,saben que no sacaron ninguna ventaja de su hipocresìa y sus deslealtades,y que lo que en realidad les pasò,es que no estuvieron a la altura del amor,y perdieron la oportunidad de vivir la dicha en esa fortaleza del amor real, que confundieron con una casa hipotecada y pequeñobueguesa,y no pudieron ser màs que buròcratas de doble turno,perdidos en la envidia y el resentimiento en su bùsqueda de status ,y se perdieron de ser buenos y bellos,libres,ùnicos en la tierra en la mirada de su amante,y sòlo fueron como cualquiera,igual a todos esos seres grises y cobardes,consumidores de tele-chatarra y vulgares apoligìas televisadas de la deslealtad y el sexismo,que cambiaron los libros de poesìa por los panfletos de autoayuda,sujetos muy comunes hoy en dìa, que caen mansamente,resignados al desamor , en sus domèsticos y diarios abismos de hostilidad y absoluta soledad...

En fìn,que quizà por ver este desolado presente,en el que se vive como entre estos parèntesis,algunos no tenemos manera de contar nada sobre ese amor sublime y heròico que no conoceremos,porque para eso se necesitan dos,y como ya no està de "moda" amar,y como con eso no se gana dinero ni comodidades existenciales,pues ya no le interesa a nadie, solo a algunos pocos demodès algo ilusos ...y quizà, tambièn por ello,y para no hundirse en la pena de ser tan pocos ya,gustan del vintage,de la història, de los viejos ideales,de la mùsica antigua o de los poemas...como un intento desatinado de abrevar aunque sea un poquito en esas memorias ajenas,para regar las ajadas flores del presente,en esa tumba de nuestros sueños perdidos,... como si se fuese un fantasma atrapado en un pasado que no se viviò, y que sòlo se puede añorar divagando torpemente,como en estas letras...).


Y por ello,mejor retorno al pasado,para recordar que Jordi decìa,como masòn de verdad-porque los masones no mienten-,que el amor real,es veràz,solidario y libertario,y que es el amante el que nos impulsa a ser mejores seres humanos,inteligentes,generosos,èticos y sensibles, y es sòlo en ese amor y su verdad, dònde encontramos la singularidad existencial,porque el amante,con su amor, nos esculpe ùnicos y valiosos,hermosos y buenos,como ninguna otra persona lo harà,y nos lleva a contruir el ideal en lo cotidiano,liberàndonos de las cadenas del miedo,la mentira y la mediocridad,y esa manera de amar es lo ùnico que nos darà la redenciòn existencial.

Pues eso decìan los abuelos,anarquistas y humanistas,al fin y al cabo,sobre el asunto de los precipicios,y,aunque los suyos eran otros tiempos en los cuales lo espiritual si valìa, supongo que ellos bien sabìan de que hablaban,pues juntos y solidarios, se salvaron de represiones polìticas,de càrceles,tortura, penas de muerte,miseria,hambre,soledad,cloacas,fugas por los filosos roquets nevados de los Pirineos,y exilios y duelos por la muerte de sus hijos,y añoranzas por los nietos lejanos,y asì,unidos,par de habitantes en su purìsima fortaleza de cristal,ambos entraron a la muerte con una bellìsima sonrisa,satisfechos por haber vivido el ideal de lo ùnico que vale la pena de ser vivido en esta tierra de derrotas: el amor libertario,mutuo y entero.

No hace falta decir màs.




Con imaginar el inicio del otoño en las montañas,,las lluvias frìas enlodando el negro caminar por los linderos del bosque,el asedio de los franquistas màs abajo,en las laderas,la tarde que muere sobre las gradas resbalosas del musgo,el hùmedo frìo,el hambre,el dolor en los huesos forzados por la marcha apresurada de la fuga,el desliz de un paso entre los avellanos verdes,un segundo de mortal distracciòn,mientras la respiraciòn atenazada por el miedo humea en la neblina,y el borde del precipicio bajo la sombra parda del follaje,y la inminente caìda al fondo del despeñadero,y las cornejas que se dispersan al grito,y la muerte segura esperando abajo la caìda,como un giro de niebla,como un helado viento que desata una manada de terribles caballos negros y rojos que golpearan con sus coces el cuerpo en la caìda. Es de suponer,que en esos momentos,las manos unidas de Dollors y Jordi al borde de ese precipicio,lo fueron todo.


Fred se habìa quedado en la pobla de Setcases,con la furgoneta desvielada,y una diarrea que sòlo los retrazaba en la huìda. El inglès pagò posada en el poblado,mientras se recuperaba,mientras Jordi y Dollors,con su niña,fueron a una masìa alejada para intentar comprar unos mulos.
Los dos catalanes y su niña,debieron apresurar su marcha,pues algùn chivato de la pobla,ya habìa avisado a la guardia civil que una pareja barcelonesa habìa comprado dos mulos,como intentando huir,tomando la ruta de los bandolers para llegar a Francia.
Fred,con su inmunidad diplomàtica,y su diarrea,decidiò quedarse para hacer lo que fuè a hacer,ayudar a Jordi. Cuando llegò la guardia civil,les mintiò: los que iban con èl eran un matrimonio gitano que lo guiaban hacia refugio de Ulldeter, del Centre Excursionista de Catalunya,para esquiar. Pero al descomponerse la furgoneta y su estòmago,la pareja retornò a Barcelona para pedir ayuda a la embajada inglesa.
Por supuesto que no le creyeron nada,pero tampoco pudieron hacer nada contra èl,sòlo llevarlo de vuelta a Madrid,y de ahì,mandarlo a Londres,expulsado de España por òrden del propio Franco.
Asì que Jordi,Dollors y su hijita,se vieron solos en esas cumbres,con un mulo muerto al caer al precipicio y otro perdido en la verde oscuridad del bosque.

Jordi bajò por esa pared de 40 metros por el mulo: lo desollò,y volviò a subir con la carne.Sus manos humeaban sangre bajo el aire denso a plomo en la subida,con una soga enmohecida,con una pierna lesionada por un antiguo balazo de la guerra contra los fascistas en el Ebro,con la debilidad de tantos meses en la càrcel bajo tortura,logrò subir la pared de granito del desfiladero,con 30 kilos de carne de mulo,para alimentar a su mujer y a su hija. Pero Dollors,tan menudita, sujetò la soga,atàndose con ella a un rugoso pino, con sus piernas,sus brazos,su cintura,y con toda la fuerza de su alma,logrò sostener la subida del amado.

La distante campana de una aldea tañendo como el presagio de una medrosa sonata y los lejanos silbidos de los pastores, cargados de ruda melancolìa,avisaron la llegada de una noche marchita y sin luna.

Encendieron fuego en una ermita abandonada bajo un oscuro pinar,escuchando el grito de las lechuzas y los quebrantahuesos,mientras la noche lluviosa era como un pez negro y gigante que podrìa devorarlos. Comieron la carne que pudieron,y ahumada,la restante la guardaron para el camino.

La pequeña Lucìa tenìa tos,pero disfrutaba,en su inocencia,de la nube de oro de la fogata,y
de la rara carne que su mamà le daba. Tambièn escuchò los cuentos que su papà le contò durante la larga travesìa,y viò de cerca a las cabras,a los ciervos,a una zorra,y a miles de pàjaros...
El mulo vivo apareciò entre los lilas y rosados del amanecer,retornanando,generoso,a lo humano. Jordi,de inmediato,le afianzò la rienda y agradecidos con el mulo fiel,lo llamaron El Serrallonga.

Avanzaron despacio,cautos,por los caminos de piedra ocultos entre la hojarazca y las matas,por el Alto Valle del Ter,siguiendo el contrasentido de las grises aguas del otoño,mientras sus pasos cansados se petrificaban en las frìas tinieblas del bosque. El frìo suele ser cruel y delirante en esos sitios.

Siguieron las fuentes del Ter durante siete dìas,para hallar las del rìo Freser,en los vecinos valles franceses,hasta que llegaron a la comarca de Cadì.Moixerò,donde al escuchar el eco de las voces que se prolongaban como flechas metàlicas entre las umbrìas del bosque sintieron un miedo total.
Era el destacamento de guardias civiles en la aldea màs proxima del el Gra de Faj
ol,aposentados en el collado de la Marrana,interponiendose entre ellos,y Coma de Vaca,el paso para subir al El Pic de L Infern y alcanzar Francia.Si los guardias les daban alcance,los matarìan al momento...y tambièn matarìan a Lucìa.

Era el Mal.
Tràs ellos,iba por ellos,los rodeaba.

Los querìa muertos.

Ya no tenìan comida,la pequeña Lucìa tenìa fiebre,y caminar por esos parajes se hacìa cada vez màs penoso,pues la nieve recièn caìda estaba blanda y se les hundìan las pisadas hasta cerca de las rodillas.

Dollors posaba sus manos de plata en la frente de su hija,para que su fiebre decendiera como blanca amapola hacia la vida. Y Jordi,buscaba en la desesperaciòn,una señal en el muro de piedra del cielo estrellado,la Vìa Làctea,Saturno el rojo,las Plèyades,en àrboles,estrellas y piedras una señal de sendero,unas derruidas gradas,un puñado de castañas o fresas con su mano de roja llama para que su mujer y su hija no palidecieran hacia el fin, en el sueño, adormiladas por el hambre y el frìo paso del viento en la flauta de la muerte...

Ese era el silencioso grito de Jordi, ese que salvaje corre como caudal por la sangre,y empuja a seguir y seguir sin claudicaciòn ninguna ante las tempestades y el hielo,porque es su fuerza el amor,ese metal resplandeciente con rostro de fuego en su interior,que vence todo terror y que nunca abandona ni olvida lo amado,por salvar la propia vida,y ni siquiera piensa en tal traiciòn o cobardìa,es ese amor entero y valiente,que ante cualquier miedo,ante nada ni ante nadie,nunca,jamàs, caerà de rodillas...


Y mientras la desesperaciòn y el agotamiento hacìan lento el paso de Jordi,y el del mulo que cargaba con su mujer y su hija,en la cercana Coma de Tirapits ,una cierva herida corrìa sobre el denso viento nocturno,en direcciòn justa hacia Dollors,Jordi y la niña. La cierva huìa de una pareja de lobos hambrientos que estaban a metros de darle alcance para devorarla...

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4 comentarios:

cor pur dijo...

A mi también me gusta el vintage,y aquí está mi mano,Rox.

Rox dijo...

Gracias por la mano,cor.
Y ya dì quien eres,jojo.
Veracruzano y te gusta el vintage!
...sòlo conozco a uno en el mundo asì,jojo.
Te he pillado ya,aunque quieras escribir de otro modo,cor. y anda,sìguete hacièndo el listillo misterioso,eh? Què gracia la tuya.
jojojo
Y vale,pues gracias por leerme y por todo.

cor pur dijo...

Habemos muchos veracruzanos jajajaja.
Tendré que visitar Barcelona para saciar tu curiosidad,Roxita?

Rox dijo...

Ah,claro,eres bienvenido.Pero mejor serìa irme a Veracruz,porque es lindo allà,y se extraña Mèxico. Y habrà muchos veracruzanos,pero yo nomàs conozco poquitos que hayan leìdo al Qijote,y a uno sòlo que sepa lo que es vintage,jojojo.Y ya te pillè,ya sè quien eres...