9/01/2009

Caricia de eternidad...

Desde el medioevo,los curtidores y otros artesanos textiles de Barcelona-famosa por sus telas y sus cueros desde esos tiempos-,ya usaban para sus trabajos el agua procedente de la Rec Comtal.que tenìa dos canales,uno del rìo Besòs,y otro del Llobregat. La acequìa era el surtidor de energìa a los molinos harineros y regaba las tierras de Sant Andreù,la Collserola y Sant Martì.
Se sabe que sòlo los pueblos que pueden aba
stecerse de suficiente agua,logran su supervivencia y su desarrollo. Y eso pasò con Barcelona.
El agua de la Rec era tan abundante que llegò a desviarse de las fuentes,para regar los àrboles de la Rambla,pasando por toda la Ribera hasta llegar a la fuente pùblica del barrio de Sant Pere,y sus lavaderos,para finalmente,descargarse en el mar,por la zona del Camp de la Bota.

Por ese fluir de agua,fuè que toda esa zona hasta el Clot,se convirtiò en zona industrial,porque la Rec entraba a la ciudad por esos barrios,y gracias a eso,y al trabajo de los catalanes,Barcelona ha sido la ciudad màs productiva de la penìnsula ibèrica.
Habìa una mina en Montcada,que aumentaba el caudal,de hecho,de esa mina,aù
n mana agua purìsima. Pero pasò que a la llegada del siglo XX,la Rec fuè sustituida por tuberìas someras y directas de los rìos,màs modernas y urbanizadas,y asì los canales subterràneos de la Rec fueron olvidados. Pero aùn hoy,algunas obras en Sant Andreu dejan al descubierto algùn tramo de los tùneles de la Rec Comtal,que durante siglos llevò agua a Barcelona.

Dollors y Fred estudiaron durante dos dìas y dos noches,con ligeros descansos,los mapas de la Rec Comtal. Jaume,con su sabidurìa empìrica,les explicò algunos detalles importantes para sobrevivir en esos tùneles oscuros y mortales como la boca de mil lobos.

A la tercera noche,Dollors,enfundada en un overol de Jaume,y Fred con el propio,y ambos con kinquès,cantimploras y cuerdas,hicieron un simulacro y entraron a la Rec,por el poyete del pozo del Camp de la Bota.
Avanzaron 2 kilòmetros,pero se les acabò el kerosene de los kinquè
s. Tuvieron que volver iluminados apenas,con cabos de vela.
Ni Dollors ni Fred dudaron: podrìan hacerlo.
Sòlo eran 14 kilòmetros hasta llegar al lugar dònde estaba la acequìa del viejo convento donde Jordi estarìa apisonando la carretera con los demàs forzados.
Jaume habìa enviado a algunos gitanos para informarse bien del punto en el que estarìan los forzados hallanando la carretera,punto que èl conocìa a la perfecciòn,pues dos años antes, habìa usado ese tùnel para esconder su contrabando.
A Dollors se le ocurriò la idea de que Miquela,Carlota y otras matronas,fueran a cantar saetas al Cristo para alertar a Jordi,y lo del pañuelo tambièn fuè idea suya.

Lo de llevar comida fuè idea de Miquela,y a Carlota se le ocurriò que todos los gitanos y gitanas del Raval fueran a confesarse y a crear cierto caos en la precesiòn para tener ocupados a los guardias civiles. Y que los niños lanzaran las piedras al tren,fuè idea de Jaume,que les diò caramelos de miel para la tos,como premio por su travezura.
Toda la estrategia,fuè minusiosamente coordinada por Jaume,que como patriarca cañì,sabìa que la legendaria uniòn rom,hace la fuerza contra tanta injusticia,miseria y marginación ancestrales,sufridas por el pueblo gitano.
Fred,como viejo soldado,sabìa que el plan podrìa terminar con la muerte de los tres a manos de los guardias,o perdidos en esos laberintos subterràneos. Pero Dollors era aferrada,como buena catalana,y no cambiò de idea,por màs que el inglès insistiò.
Y como comprendiò que ella irìa de todos modos,sola o con èl,a esos tùneles,decidiò acompañarla.
Cuerdas,tiza para marcar su paso por los tùneles,agua,pan y queso,y làmparas,una manta,velas y fòsforos...eso era todo.

Sin embargo,Dollors llevaba la Astra de Jordi,ya cargada con las tres balas,y su pañuelo azul.
Entraron a las 11 ,cuando la oscuridad era total de aquèlla noche sin luna,bajo una lluvia fina y un f
rìo de muerte,al desagüe bajo el poyete del Camp de la Bota.














El mar avanzaba sus olas de azogue y plata,incidioso y despiadado,avisando la pròxima tormenta.
Fred temiò,al ver el mar,que las olas llegaran al poyete e inundaran los tùneles,o peor aùn,que las rìadas de la montaña
,descargaran sus torrentes en los canales de la Rec. Pero Dollors no lo escuchaba,ella,como llevada por una terrible fuerza,avanzaba por los primeros tùneles,sin mirar atràs.
Fueron avanzando bajo las cloacas de la ciudad,cruzando atajos y canaletes,encorvados en algunos pasos,por lo estecho de los pasajes,encontrando en el camino deshechos de los humanos,ratas,y hasta signos de soldados que pasaron por ahì peleando antìquisimas guerras.
Los murcièlagos no fueron problema,sino hasta el amanecer que volvieron a sus nidales,y algunos de ellos,peleaban rabiosos entre sì. Para cruzar ese tùnel se cubrieron con la manta,para evitar ser atacados por esos animales. Un largo trecho avanzaron casi a oscuras,la manta cubriendolos,encorvados y con el agua hasta las rodillas.

Una cuesta difìcil les señalò que iniciaban la subida a la sierra de la Collserola,pero entonces una pequeña avalancha de tierra,debido al trabajo en la superficie de los forzados en la carretera,los detuvo.
Pero sòlo el tiempo suficiente para encender de nuevo las làmparas y quitarse la tierra de los rostros. Fuè en ese momento,y por ùnica vez,que Fred sonriò al ver a Dollors,y quizà por la cercanìa de la muerte fuè que le dijo:

-Nunca me imaginè que una chica tan parecida a Betty Page,fuera tan valiente...Dollors,
yo...

Dollors de inmediato,puso la làmpara entre su rostro y el de F
red y tomando la Astra de su cintura,le dijo secamente:

-Para,ni una palabra màs,que primero te veo muerto que traidor a Jordi.


-Yo no soy traidor.

-Ni yo,asì que dèjate de pensar chorradas,inglès,y vamos por tu amigo Jordi.


Y asì,cada uno,cargando el peso de sus pensamientos en su silencio privado,avanzaron con dificultad por el aire enrarecido y lo empinado de la pendiente,casi a gatas treparon los escarpados tùneles,hasta llega
r a una garita,con cuatro bifurcaciones...
Fred se detuvo,fatigado,pues su estatura le hacìa màs pesado el esfuerzo de caminar casi en cuclillas,y Dollors aprovechò para revisar el mapa...Ambos,a causa de los gases del subsuelo estaban muy desorientados,y se creyeron perdidos,pues no sabìan por cual de
los 4 tuneles seguir.
Fred que iba marcando con flechas de tiza en los muros de la Rec el camino para su vuelta,le dijo a Dollors que quizà era mejor volver sobre sus pasos.
Dollors por toda respuesta,recorriò la garita intentando enc
ontrar un detalle,algo,por mìnimo que fuera,que la llevara hasta su Jordi.
Y lo encontrò:
Jaume habìa mencionado que cuando se acercaran a las ruinas
del convento de la Arrabassada,verìan una pinta en uno de los muros,que debiò hacer un soldado republicano,escondido ahì,cuando las hordas de Franco invadieron Barcelona.
Y efectivamente,ahì estaba,en la entrada del tercer tùnel,un letrero escrito con carbòn,con pequeñas letras que decìa:

"Quièn defenderà las Ramblas?...si ya no quedan naranjeros..."

Dollors leyò eso con làgrimas en los ojos y tanto ella como Fred reiniciaron la marcha con renovada energìa.

De sùbito,al levantar la vista,la luz tenue de la mañana los deslumbrò: Ahì estaba una pequeña entrada,desde la que tambièn,se escuchaban las palas y los zapapicos de los forzados,los gritos de los guardias,el canto de los pàjaros.
Allà afuera,estaba Jordi.
A Dollors se le doblaron las piernas pero sosteniendose
de Fred,logrò recuperar su aplomo. Ambos,con temor,pero tambièn con la alegrìa que da llegar al final de un oscuro tùnel,sonrieron.
Fred atò el pañuelo a una vara de almendro,y luego entregò el improvisado banderìn a Dollors:

-Cuida que los guardias no vean el pañuelo,si nos descubren,nos matan y lo matan...

-Lo sè.

Dollors trepò en unas salientes escalonadas en la roca,y desde ahì atisbò a los forzados...No veìa a Jordi. Esperò 10,20,30 minutos...
Jordi no estaba.

Entonces Dollors llorò sin poderse contener màs.
Fred desde donde estaba le tomò el piè a Dollors con fuerza,para que ella reaccionara y le dijo quedo,hosco:

-Hemos llegado hasta aquì,asì que deja el llanto y pòrtate a la altura de tu marido...


Dollors por respuesta,le tirò una patada,que hizo tratrabillear a Fred,e iba a decirle algunas verdades gitanas,pero se detuvo cuando escuchò la voz de Miquela cantar una saeta al Cristo.
Dollors,se asomò de nuevo,y lo viò...
Su Jordi, acosado, muerto de hambre,demacrado y desarrapado como un limosnero,daba pena verlo, lleno de costras y yagas en su piel lìvida,desolado, igual que todos. Picando piedras gordas hasta hacerlas pequeñ
itas y luego apisonandolas,con sus manos heridas,un editor de libros,un poeta,un caballero del Clot,ahì con el mazo,fàmelico,enfermo de torturas,como los otros,ingenieros,mèdicos,maestros de escuela,esclavos ahora de unos palurdos asesinos...
Dollors se mordiò los labios para no gritar
su furia ante tal ignominia.

Quiso gritarle a Jordi cuanto lo amaba,cuanto lo habìa extrañado,pero en vez de eso,sacò por entre las piedras,la vara de almendro con el pañuelo al viento.
Entre los nogales y los castaños,el azul del pañuelo,que no era azul profundo,
no de noche encantada,ni de mar en calma,sino sòlo Azul,volando con suavidad,casi caricia,frescor de brisa,sencillo y sublime como un pensamiento de amor,resumiendo en su azul las làgrimas para acarciar el corazòn del preso anarquista,el pañuelo,por fin,fuè visto por Jordi...
Dollors casi sin voz,por la emociòn,sòlo pudo musitar:

-Jordi,aquì...
Y entonces todo pasò en segundos:

Jordi se deslizò en la boca del fontanal,y tras èl otros dos reos,la tormenta se desatò,y un guardia asomò el rostro y el fusil apuntando a la cabeza de Jordi.
Dollors,sin pensarselo ni un momento,sacò la Astra y disparò al guardia,que cayò mal herido, dentro del pozo.

El otro guardia que venìa metros atràs del difunto,se acercò cegado por la lluvia,y ensordecido por los relàmpagos,y asomò a ver que pasaba:
Pero Fred habìa tomado el fusil del muerto,y sin aviso alguno,apuntò al segundo franquista,y sin màs,le disparò.
Los dos guardias quedaron ahì,mientras los cinco en fuga,echaron a correr por el torrente que venìa de la acequìa crecida del Besòs.

El agua,rabiosa,,en minutos,les llegò a la cintura,y como bajaba por la pendiente,los arrastraba golpeandolos contra las piedras de los bordes de los tuneles.
Por fin,en la garita,el agua bajò de nivel y de furia.Habìan perdido las làmparas y los fòsforos estaban mojados. Fuè cuando Dollors sintiò pasar flotando a su lado el cadàver de uno de los
guardias. Y entonces Dollors estallò en llanto,y Jordi,buscàndola en la oscuridad como un ciego, y sòlo por el instinto que lo imanaba a ella,por fin,la abrazò con la pasiòn y la desesperaciòn con la que un sentenciado a muerte,abrazarìa a la vida. Ella era la vida para Jordi. Y èl era la vida para Dollors.
Cuando ambos sintieron sus cuerpos,no pudieron hablar pues la emociòn los ahogaba,y entonces se besaron.
Y el beso que ambos se dieron en ese momento,serìa para los dos,el beso màs intenso,dulce y apasioando de su vida... fuè ese beso,un juramento sin palabras,una comuniòn de cuerpo y alma,una gota de universo,fuè la ternura florecida de sus espìritus y la pavesa apasionada en sus cuerpos,la felicidad total de sentirse de nuevo juntos,vivos,libres,deseàndose,amàndose,entregàndose en un para siempre tan fugaz como la vida,y por eso,para ellos,ese beso fuè como una caricia de la eternidad en sus almas...

Se podrìa pensar que en un beso no hay tanto,pero asì me lo contaban mis abuelos,y ellos jamàs me mintieron,asì que seguro es que besos asì,existen...
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