9/08/2009

Infiltrados...

Bitàcora:
La Rec,parte 1.


"...Somos los nietos de los que perdieron
La guerra civil
Queréis engañarnos pero no podeis
Tampoco tenemos precio
Vosotros sabreis qué haceis
Nosotros ya veremos.
No somos nada!...
Quieres identificarnos?
tienes un problema..."
La Polla Records: "No somos nada".




Dos ratas enormes se cortejan a plena luz del dìa al borde de un pozuelo de la Rec Comtal,disfrutando el verano càlido y verde
de Barcelona.
Se cuenta que hace muchos años,en este mismo lugar donde se abre la acequia,cercado ahora por el rìo Besòs,dos vìas de tren,y 19 carreteras,y el mar,un alcalde lanzò peces de colores a la acequia para celebrar alguna ridiculèz franquista,pero los chavales,con hambre,se lanzaron para capturarlos y comerlos,asì que los pececillos no duraron ni un dìa. Tambièn acabaron con las angulas y las ranas,tanta era el hambre.

Ahora unos patos conviven con las ratas y algunos cangrejos rosados en el antiguo canal de r
iego barcelonès,que ahora fluye casi en su totalidad,bajo los edificios de la ciudad.

Se cuenta,tambièn, que el agua de la rec dejò de ser apta para el consumo,debido a filtraciones de la zona fabril,cosa que a la patronal no le importò lo màs mìnimo,con tal de ganar dinero,pero que propagaron una epidemia extraña que matò a màs de dos mil obreros barceloneses en 1914.

Abandonada la Rec,sòlo algunos huertos de Collserola aprovechan su agua para riego,antes de que la corriente desemboque con fuerza en el rìo Besòs,o en el mar,y sòlo se delata,porque la presencia de humedad subterrànea,hace que crezcan cañas gigantes y verdìsima vegetaciòn en la superficie de las zona
s del subsuelo por donde pasa.

Unas obras en la Plaza de les Glòries,junto a la Torre Agbar,nos alertaron,pues vimos que dejaban al descubierto unos 30 metros del antiguo acueducto barcino,y eso nos recordò a Antoni,a Trinitat,a Buenaventura,a Naty,a Fredy, a Artio,a Vìctor,y a mi lo que nos contaron nuestros abuelos sobre la Rec Comtal.


(Los mencionados,somos los nietos del pescador Baldomino,del maestro Antoni,del diplomàtico Fred,y del editor Jordi,de la artista Dollors,los cinco que se salvaron de morir a manos de los asesinos franquistas huyendo por la Rec,y del mèdico asturiano Vìctor,el hèroe que diò su vida por sus compañeros).
Supimos,mientras veìamos a los albañiles de la Plaza de les Glòries,reparar el boquete,que la Rec existìa...
Buscamos en las cosas de los abuelos,los mapas.
No eran leyenda: ahì estaban escondidos en el fondo del viejo ropero de Dollors,borrados por el tiempo...
Subimos a la Collserola con los primeros rayos de luz de un amanecer espectacular. El cielo se encendiò de rosas,naranjas,amarillos y azules sobre la carretera de l'Arrabassada.El monte estaba cubierto de una espesa bruma que se esparcìa hacia las zonas bajas,por donde el sol nacìa del mar.

Recorrer en bicicletas esa carretera nos hizo pensar a los ocho nietos,y a otros cuatro amigos, en los horrores que sucedieron en esos parajes,y en el esfuerzo de todos aquèllos que con su propia sangre la construyeron.

Collserola es un oasis metropolitano,pues sus bosques abrazan Barcelona,purificando el aire de la ciudad. Son ocho mil hectàreas,con diez millones de àrboles,mil especies de plantas distintas,y ciento noventa tipos de animales vertebrados,en ese bellìsimo tesoro de la naturaleza catalana.

Rodeada por dos rìos,el Besòs y el Llobregat,esta reserva natural de Collserola aùn conserva masìas antiguas,y algunas ermitas medievales,y tambièn està ahì el cementerio metropolitano de Ba
rcelona, el Cementerio de Collserola.
Al llegar a las ruinas del convento Torre Santa Margarida,que data del siglo doce,supimos que estabamos cerca del lugar que buscàbamos.

Los abuelos,se asombrarìan ahora,y no reconocerìan el sitio: Ahora,desde ese punto,podemos ver encima del Turò de la Vilana,la torre de telecomunicaciones,de 270 metros de alto,la urbanizaciòn de Les Planes,de Vallvidriera,donde en los años cincuentas del siglo pasado habìa sòlo zonas agrìcolas o boscosas,y las atracciones super modernas del Tibidabo y el paso de los aviones que llegan o parten del Prat,allà abajo...seguramente impactarìan a nuestros abuelitos...

Dejamos las bicicletas a un lado de una cisterna,o alberca,y decidimos seguir a pìe por las rampas,hacia las ruinas del monasterio,pero no habìan pasado ni cinco minutos de andar,y mientras mirabamos a las dos ratas convivir con los patos de la acequìa, tres jabalìes furiosos se nos echaron encima.

Antoni,Fredy,Gonzo y yo corrimos lo màs ràpido que pudimos,mientras los otros quedaron inmòviles,como debe de ser. Asì que los animales nos persiguieron a nosotros.Fredy y yo trepamos a un nogal,y desde ahì les tiramos nueces,como proyectiles,Gonzo siguiò corriendo a toda velocidad,pero en cìrculos,mareando a los cerdos salvajes,mientras Antoni se lanzò a una canaleta de una foradada,y ahì,escondido en la roca agujereada,
nos gritò que habìa encontrado la entrada a la Rec,olvidado ya de los jabalìes.
Los tres animales,aburridos de nueces,o de asustarnos, o tal vez mareadìsimos ya, por el vertiginoso Gonzo,se fueron como habìan llegado,perdièndose entre los matorrales.


Cuando los demàs terminaron de mofarse de nosotros,(aunque sus risas se prolongaron durante todo el dìa,creo que aùn se rìen de los que corrimos de las bestias colmilludas),pudimos asomar por la fisura en la roca que nos mostrò Antoni.

Las làmparas nos mostraron unos largos y oscuros tùneles,todo tan cargado de humedad,que era pesado respirar.

Bajamos por una especie de escaleras de piedra,y luego por un sendero lodoso,y pronto nos encontramos con una laja de pizarra,a modo de mojòn,señalando la entrada a los tùneles. La temperatura bajò a 2ºC en pleno verano.
Unas salamandras corrieron a ocultarse entre las rocas,al oir nuestras risas.
Pero dejamos de reir,cuando sentimos algo pegajoso en los rostros: eran extensas telas de araña que colgaban del techo,repletas de pequeños insectos atrapados.
Las arañas que habìan realizado tal red,eran enormes,asì que mejor seguimos andando,antes de que se enfadaran por romperles sus telas con nuestras caras.
Al descender màs encontramos una bifurcaciòn de dos pasadizos,tomamos el de la izquierda,que nos llevò a una garita de tabiques y a otros pozos.
El olor era de verdad repuganante,y supimos su orìgen: era el guano de cientos de murcièlagos que dormìan pegados de los muros. Cruzamos el sitio despacio y en total silencio,para que los batiamiguitos no despertaran enfadados.

Tres horas caminando por el tùnel siguiendo la conexiòn de la tuberìa del agua nos habìan extenuado,y aunque llevabamos làmparas,comida,chamarras,y equipo,nos sentimos angustiados del encierro,temerosos de la oscuridad,calados de humedad y frìo,sedientos de comodidad y luz.... Estabamos rendidos.
Nos sentamos en silencio para tomar un respiro,y pensamos en nuestros abuelos,que sin cobijo,sin alimento,sin luz,soportaron durante tres dìas y cuatro noches eso,siendo perseguidos,estando heridos...

Y nosotros nos quejàbamos por tres horas?
Es penoso como los jovenes de hoy podemos ser tan quejicas,y nos damos por vencidos al primer obstàculo. Quizà porque el capitalismo nos ha entrenado para quererlo todo fàcil,todo deshechable,todo a la mano. Pero los que conocemos otras situaciones de carencia,como las que padecen los pueblos latinoamericanos,entendemos que el capitalismo nos ha mutilado a los jovenes de hoy.
Nos han jodido la vida manipulandonos para que creamos que en el consumo frenètico de objetos de marca y desecho està la felicidad ,y nos han entrenado para producir y consumir como descerebrados,perdidos en la competencia,la deshonestidad y el individualismo,y nos han despojado de los valores del espìritu,el compañerismo,la fortaleza,la valentìa,y los sueños que nos heredaron nuestros padres y abuelos...
Eso pensamos los nietos,mientras emprendìamos de nuevo el camino,siempre acompañados por las ratas y una especie de cucarachas que brillaban en la oscuridad.
Màs abajo sentimos el aire pesado. El oxìgeno era poco: no encontrar aire en ese punto significarìa marearse y caer inconciente.
Avanzamos agachados por un pasillo que resumaba agua maloliente,hasta que llegamos a un portillo. Intentamos abrirlo,pero tenìa mala pinta,como no se abriera,ahì podrìamos quedar muertos todos.
El aire era irrespirable,nos dolìa la cabeza ya y dos de los que venìan atràs vomitaron.


Por fìn la portezuela se abriò dejando entrar una bocanada de aire tibio...
El sonido del metro nos sobresaltò: ahì arriba pasò el convoy a toda velocidad.


Era peligroso ese tùnel,por el cableado de alta tensiòn del metro,o por los mossos d’esquadra que seguramente vigilaban los andenes. Salir por ahì era imposible.

Asì que volvimos sobre nuestros pasos hacia la garita del principio. Fuè cuando Mozz y Gonzo,los amigos mexicanos invitados,quisieron asustar a todos,contàndo que los nazis habìan hecho experimentos genèticos con el adn de Franco en Barcelona,y se les habìa escapado un hìbrido de rata gigante,jabalì y niño,pero que ahora era un ente famoso en todo el mundo,menos en Barcelona,pues el gobierno español lo ocultaba,justamente en esos tùneles, para no atemorizar mucho a los catalanes,que "con cualquier cosita la arman de pedo",pero que ellos estaban enterados de primera mano,pues lo oyeron en la cantina La Grande,cuando Aznar se la soltò al presidente de su paìs, durante una borrachera que se acomodaron ambos.
Sentido del humor mexicano...

Los nietos catalanes,asintieron,asegurando que los del gobierno de Madrid claro que eran capaces de eso y màs,incluso de ocultar ,sòlo por joder la libertad de expresiòn,que la ratota habìa devorado ya, los cojoncillos del rey,y por eso la habìan llevado a Barcelona,porque aqui,lo que sobran,son cojones...
Sentido del humor catalàn...

Los ingleses y los asturianos,se atemorizaron un poco por la leyenda del roedor gigante,y màs cuando uno de esos bichos le saltò encima,en muy mal plan,a Artio
,que cayò de nalgas en un charco pestilente.
Fuè cuando a Gonzo,a Antoni,a Fredy y a mi,nos tocò reir.

Siguiendo lo que señalaba la brùjula,tomamos el ùnico tùnel que pudimos hacia el oeste,y nos encontramos unas marcas hechas con tiza en los muros que resumaban humedad y salitre. Las seguimos y nos llevaron a unas galerìas con medio metro de agua,que nos empaparon hasta la cintura.
En una bifurcaciòn encontramos la raìz poderosa de un àrbol,que atravezaba metros de tierra como buscando la matriz del agua. Ahi cerca vimos en la arena,res
tos de una fogata,un posillo de peltre muy antiguo y manchas de lo que creìmos sangre en un muro.
Màs allà,Natty encontrò una daga oxidada enterrada en la arcilla seca...
Y ese hallazgo me recordò una vieja leyenda que contaba mi abuelo Jordi:


Pasa que el subsuelo de Barcelona està formado someramente de arcilla,y màs abajo hay arenas,grava y lentejones arenosos,embebidos de agua del mar. Y se decìa que en esos lentejones,los piratas del Mèditerràneo enterraban sus cofres con todos sus robos,clavando una daga en la arcilla para marcar los sitios. Asì que a algunos buscadores de tesoros barceloneses,les diò por cavar en algunas zonas de la Rec buscando dagas de corsarios... Pero res
ultò que en una ocasiòn,se encontraron con unos cadàveres azules. Si,cuerpos de difuntas,casi momificados,pero de color azul brillante...
Nadie supo explicarlo,hasta que se encontraron muy cerca,unos toneles de añil traìdos de las Indias,donde los piratas habìan guardad
o los cuerpos de esas muertas para evitar la descomposiciòn y por eso se habìan pintado de un hermoso tono azul plùmbago,y como no podìan lanzarlos al mar,por ser mujeres,y los bucaneros creìan que eso les traerìa mala suerte,pues eso,las metieron a los toneles,y luego,solemnes y cuidadosos con sus difuntas,las enterraron en las arcillas barcelonesas...


Los mexicanos y el inglès intentaban arrancar la daga de la arcilla,cuando vimos unas linternas centelleando a lo lejos en la profunda oscuridad del tùnel...
Atemorizados,pensamos que eran asaltantes,yonkies,o peor aùn: policìas.

Apagamos de inmediato nuestras linternas y en un silencio acojonante, esperamos lo peor.
Y al escuchar un rugido terrible salir desde la viscosa pared del fondo fuè que èchamos a correr por la oscuridad y en pànico total hacìa las luces al fondo del tùnel,pues mejor enfrentarnos a los guardias que morir bajo un derrumbe...
Sin embargo,ni una sòla piedra se moviò tras de nosotros,porque ese ruido tremendo tenìa su orìgen en el misterio...


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