9/28/2009

Flores de nieve,ruiseñores y cerezas....

Dollors la viò primero.
Su blanco purìsimo brillaba como una diminuta estrella entre los riscos.
Las nevadas de otoño son como promesas no cumplidas: a la primera luz del sol,la nieve se disuelve en seguida,pero tambièn pasa que todo lo dejan helado.

Sòlo la edelweiss no se congela.

La edelweiss,o Flor de Nieve,sòlo crece en los màs recònditos y escarpados rincones del Pirineo,y su belleza y fortaleza han inspirado muchas leyendas por esas comarcas.
Dollors desde niña,en su pueblo montañès,las escuchò,pero siempre creyò que eran
consejas y que dicha flor no existìa.

Y claro que sì existe.


Pero esa flor,q
ue es el sìmbolo de los Pirineos,està rodeada de misterios. Como el amor verdadero,sus pètalos son purìsimos y aterciopelados,como una caricia,pero su tallo y su corola,son verdaderamente resistentes a los vientos gèlidos de las alturas pirenàicas,donde se esconde la edelweiss,como el verdadero amor,que es muy difìcil de encontrar,y que no se da por vencido aùn ante los peores ventarrones y heladas existenciales...
Cuenta la leyenda,que la Flor de Nieve es invisible para la mayorìa,y sòlo puede ser vista por unos pocos:

los que tengan el arrojo y la pasiòn de subir esas montañas de màs de 3 mil metros de altura, afrontando sus peligros para llegar a esos parajes donde crece la Flor de Nieve,seres que amen con la pureza total de su corazòn,sòlo esos, pueden descubrirlas en los riscos,porque las edelweiss se esconden de las demàs miradas burdas,disfrazandose de margarita de monte.
Entonces,ese enamorado que encontraba la edelweiss,tomaba la flor y bajaba a los valles para darsela a su amada,y por eso la Flor de Nieve,representa el honor de cumplir con la palabra dada.
Y asì pasaba que la magia de esa hermosa flor,lograba que ella lo amara a èl para siempre
y por eso la edelweiss es sìmbolo del amor eterno.
Se dice que provoca los sueños màs sublimes,ya que esa flor tiene forma de estrella porque son los besos que las Plèyades mandan desde el cielo a su hermana la ninfa Pyrene,y su color blanco total,se debe a que es un dulce reflejo de la luz de luna que al congelarse sobre la nieve de la montaña,se hace flor,y al ser un rayo de luna tangible, esa flor posee una belleza tan extraña y sosegada como la de un lucerito reposando en las laderas de la montaña.

Y asì la viò Dollors: la flor esperaba por dos enamorados en una pendiente,sobre una hendidura en las rocas,bebiendo el ùltimo rayo de sol de la tarde.

Y se la señalò a èl: "Mira,Jordi,la edelweiss,esa la flor
del amor eterno..."
Asì era Dollors,en los momentos de màs preocupaciòn,o màs pena,ella sabìa ver la poesìa de la vida que solucionaba todo,y que aliviaba el alma.
Asì que Jordi no se lo pensò dos veces,y subiò los dos metros de la pendiente para traerle la Flor de Nieve a Dollors,y eso,quizà,les salvò la vida.
Jordì cortò la flor y desde ese punto pudo ver una especie de covacha entre los pinos,y ya bajaba con su flor,cuando viò venir hacia Dollors y la niña,a la cierva perseguida por la pareja de lobos. La cierva saltarìa el risco,y los lobos,entonces, atacarìan al mulo,o a Dollors y a Lucìa.

En dos segundos la matò.
Sacò la pistola,apuntò y la bala le perforò el cuello.

El eco del balazo replicò su estruendo en el desierto pinar y los dos lobos huyeron asustados por el arma del hombre,perdièndose maleza abajo.
La cierva quedò muerta a dos metros de Dollors,que a duras penas pudo sujetar la rienda del mulo,que asustado por los lobos y el balazo,diò fuertes reparos hasta que por fin se calmò.

Con el ùltimo rayo de sol,la paz retornò a la montaña.
Jordi, cortò un buen trozo de carne de la cierva,pero temeroso de que los lobos volvieran por el olor de la sangre,atò el resto del fiambre a una soga y lo dejò colgando de un alto abeto.
Con la esperanza de que la covacha vislumbrada desde la pendiente fuera segura contra frìo y lobos,caminaron presurosos hacia ella,porque en esos momentos,una noche
sin luna,ya era la dueña del bosque.

En la oscuridad,la fricciòn del oxìgeno concentrado de esa altitud contra los minerales de las rocas,los alertaron: Unas flamas azules,purìsimas,como almas, o trèmulas mariposas de luz sobre la hojarazca,o tal vez malignas como la sonrisa triste de satanàs,pero vibrantes y grandes, como las misteriosas leyendas de su estirpe catalana,iluminaron de sùbito el paso de Jordi y Dollors por la montaña nocturna,mostràndoles el camino.

Y ahì,durmiente,moribundo,abandonado entre las ramas negras y el musgo,ocuro de mil fogatas proscritas,estaba el primer refugio de montaña contruido por bandoleros,o gitanos,o contrabandistas,o segadores...contruido,en fìn,por hombres altruistas y solidarios,que a su paso,dejaron el bien para los venideros...

El oscuro recinto,escondido de las leyes,era el que Jaume les habìa marcado en el mapa. Habìan llegado por fin,despuès de siete dìas de dar un fatigoso rodeo para eludir el campamento de los guardias de Franco en el Coll de La Marrana.

Jordi cruzò los troncos que hacìan las veces de escalones,hacia la ocuridad del refugio,con la pistola lista para un oso,un lobo,o peor aùn,un franquista.
Alguièn habìa dejado un quinquè en la desvencijada puerta.
Entrò y viò que tambièn habìan dejado vino,y unas barras de chocolate francès. Habìa leña y ma
ntas y un atado de tabaco con los sellos republicanos y pastillas gitanas para la tos...
Jordi,en ese momento,llorò,por la emociòn inmensa de saber que la bondad es intemporal,y trasciende todas las miserias y los egoìsmos,y por fìn llega redentora a la pureza de su destino,y es por eso que los seres humanos no estamos solos,porque aùn con el paso de siglos y mezquindades,siempre habrà otro ser humano anònimo y generoso que comparta su manta,su pan y su techo con el desvalido.

Entraron.

Una tizana con las hojas de la flor de nieve y otras hierbas sivestres conocidas desde su niñez por Dollors,aliviaron la fiebre de Lucìa,que durmiò como un àngel,en un lecho seco y entibiado
por el fogòn.
Y luego de ver por su niña,Dollors y Jordi guardaron la flor de nieve envuelta en el pañuelo azul,para que esos momentos de amor se eternizaran en su memoria,porque el amor para esos dos,no fuè la contempaciòn estàtica y tan poco fèrtil de dos egos,ni una lid de poder,ni un asunto de propiedades y negocios,sino la lucha compartida entre ambos por eso que es,simplemente, vivir.


Cuando el paso plateado de la sombra nocturna quedò abatido al primer rayo de sol,unos ruiseñores con sus cantos desde las ramas negras, despertaron a Jordi.
Los ruiseñores iniciaban su migraciòn hacia el Rosellò...y su canto indicaba que Francia estaba cerca...
Su canto triste por dejar Catalunya en las rosadas islas del amanecer y luego su vuelo sobre las nubes heladas del norte hacia los cerezos franceses de Cèret, le recordaron a Jordi aquella vieja canciòn que su madre cantaba para dormir a sus hermanas:


Rossinyol, que vas a França,
rossinyol, encomana'm a la mare, rossinyol,
d'un bell boscatge rossinyol d'un vol
Encomana'm a la mare, rossinyol...



La vida puede ser,quizà,como un sueño infernal,o como un oscuro sendero hacia un seco y pardo jardìn,pero el dulce canto de un ruiseñor nos enseña que siempre habrà un amanecer azul que irrumpe despojando al dolor de su rostro,y los exilios entonces giran,disolviendo fronteras,ante la absoluta belleza de la naturaleza. Son tan mìnusculas,tan pasajeras las penas humanas ante la inmensidad de la Naturaleza,como esas verdes espinas de cardo que van quedando atràs entre los pedregales helados de las veredas del bosque,mientras se avanza a otros destinos.

Esa mañana,detràs del refugio encontraron un camino perdido en la umbrìa,que iba hacia el Gra de Fajol,penetrando en la Coma de Freser.
El terreno detine,no hay duda,al caminante,por la dificultad de trànsito de algunos tramos,sin embargo,el tiempo es mayor obstàculo. Por ejemplo,cuando los caminos son pedreras,neveros o pendientes imposibles,puede llevar un esfuerzo fìsico mayor cruzarlo sin mayores sobresaltos.
Pero si hay bruma,o lluvia,y no se ve claro,cuando el suelo se vuelve fango o el camino desaparece bajo la nieve,el esfuerzo es mental.
Es màs fàcil cuando se ve el camino,pero si la niebla se lo traga,entonces,estàs perdido,a merced del frìo,y en lo oscuro.


El mal tiempo convirtiò en infernal el paso de Jordi y Dollors por los terrenos màs altos y màs agrestes en su camino al Pic de l'Infer,que brillaba purpùreo bajo un ocaso ventoso y frìo.
Llegaron al segundo albergue marcado por Jaume en el mapa,cuando una delgadita luna nueva rascaba el azul profundo del cielo. Era ese refugio una pequeña covacha construida con pidras bajo las inmensas rocas del Pic.
Ahì encontraron leña,brandy y barras de chocolate francès y pienso para el mulo,que durmiò con ellos,para guardarlo de los lobos y del viento helado.


Por la amanecida partieron de nueva cuenta,contra rachas de viento de casi 50 kilòmetros por hora,cubiertos con todas las mantas posibles,incluìdo al mulo,para que nadie se congelara. Avanzaban despacio,y cuando cruzaron el vèrtice geodèsico,una racha de viento los lanzò al suelo,y sòlo el mulo pudo sostener a Dollors con la niña,pero a Jordi lo desplazò casi 200 metros por la ladera nevada.
Agotados,lograron refugiarse en una cresta,hasta que media hora despuès,los vientos cesaron,como dàndoles la bienvenida a la Catalunya francesa,y asì comenzaron el descenso...

Y pasò entonces que Jordi,aquejado de dolores en su rodilla lesioanda y en los tobillos por la tortura que recibiò de los franquistas, decidió dejarse deslizar por la ladera cuya nieve estaba dura, porque el viento la habìa congelado .
Dollors bajò en el mulo veredeando la montaña mientras cantaba a Lucìa un arruyo,y cuando llegò a donde Jordi la esperaba,su aliento se contuvo.
Ahi estaban las fuentes del riu Freser bordeando un verde valle en la vertiente norte del Pirineo:
Habìan llegado a Francia.

Y allà,lejano en la distancia,adosado a las ondonadas fèrtiles y verdes del Pirineo,entre robles,alcornoques y cerezos,se veìan las tejas rosas de las casas de Cèret,la capital de Vallespir,en Catalunya Nord,la francesa...

Un dìa màs de camino,y el viejo Cèret de los abuelos de Jordi, los recibiò con sus callejones estrechos,sus paseos sombreados de robledales y cerezos,con su puerta fortificada a la Francia, el viejo Cèret,corazòn de cereza en la regiòn màgica del Languedoc-Rosellòn.


Cèret con su cine al aire libre que llevaban los italianos,y que la noche que Jordi y Dollors llegaron,pasaba,curiosamente,la pelìcula Casablanca,que se sentaron a ver,mientras los parientes los atendìan y organziaban una sardana,y aunque Jodi y Dollors estaban absolutamente fatigados,tambièn estaban felices de haberlo logrado...
Y Cèret les abriò los brazos...porque Cèret es el lugar al que los ruiseñores del Pirineo llegan en otoño,para huir del invierno y comer cerezas,como muchos catalanes,que exiliados por el franquismo,llegaron a Cèret para salvar su vida y ejercer su Libertad...





(Nota:Lo narrado aquì ocurriò a principios del otoño de 1953,pero en la actualidad,La Flor de Nieve y los ruiseñores son especies protegidas en Catalunya,ya que el abundante turismo en los centros de esquì y otros deportes de montaña, han causado el riesgo de que se extingan,asì que,debemos cuidar en todo lo que valen,a esas bellezas naturales.)

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