9/08/2009

El tramo maldito...

Bitàcora:
La Rec,parte 2.


"Tranquilos,abuelos...
Ya estamos aquì:
Por cada anarquista muerto,
naceremos mil..."

Los Muertos de Cristo:
Miliciano anònimo.






A veces se tiene una difusa impresiòn de que por debajo de este mundo ruidoso y visible,existe otro mundo invisible y silente,que nos vigila,acechando nuestra tediosa realidad.
Mundos invisibles,de los que no sabemos absolutamente nada,y que de vez en vez,se abren a este mundo,para darnos un atizbo de su existencia. Mundos paralelos en el tiempo,con supercuerdas comunicantes y realidades entrecruzadas,que no sabemos ver,pero que conviven con nuestra cotidiana mediocridad.

Mundos de fantasmas o ventanas abiertas a tiempos pasados o futuros,pero al mismo tiempo alternos a nuestro tiempo. Ver,por un segundo,esos destellos de otras realidades,quizà cambi
arìa nuestra reducida idea de lo "humano",y nos abrirìa la posibilidad de ser emisarios de lo infinito. Una voz de procedencia inexplicable,el paso de un tren que nunca pasò porque ahì no habìa vìas,la caricia de una sombra fugitiva,o el grito de un pàjaro rarìsimo perdido en la oscuridad de un tùnel a 12 metros de la superficie,son sucesos,que por segundos,nos abren la mente a posibilidades inimaginadas ahora,pero que tal vez,dentro de algunos siglos,el ser humano pueda explicar razonablemente...

La Barcelona oculta,la del subsuelo,nos mostrò eso.
Al otro lado de la meridiana,cruzando por debajo la carretera que tira para el lado derecho de l`Arrabassada,se encuentra "el tramo maldito".

Ahi fuè donde nos encontramos con el grupo de Joan.Su grupo,de 6 infiltrados subversivos,se dedican a explorar las entrañas de Barcelona por placer,por curiosidad y por deporte. Se complacen con las descargas de adrenalina que en esos albañales y desagües subterràneos son fàciles de lograr.

Ellos,experimentados en estas andanzas,nos detuvieron en nuestra aterrada huìda de la garita. Y què bueno,porque dominados por el pànico,nos hubièsemos separado y quizà hubièsemos muerto asfixiados en los bajantes de oxìgeno. Topar con Joan y sus compañeros fuè afortunado. Ellos conocen los tùneles casi de memoria,y tienen mapas detallados de los casi todos refugios antiaèreos que los barceloneses cavaron cuando los aviones fascistas de Franco bombardearon la ciudad.

El comando de Joan hace tambièn una labor historiadora,y tiene un còdigo de ètica inquebrantable,que los ampara en su pasiòn exploradora.

Por ejemplo,su primer punto,es que todos los que entran,salen,sin faltar uno,pues primero mueren todos que dejar a uno del comando atràs,perdido en los tùneles. Y jamàs destrozan o vandalizan los lugares que recorren,no se llevan nada,no graffitean,y no dejan ni basura ni objetos ajenos al lugar. Sòlo fotografìan para sus blogs,pero siempre ocultando su identidad.

Porque algunos de ellos,viven en el extrarradio de la Rec,y necesitan el anonimato para colarse al subsuelo,y no ser sorprendidos por la guardia urbana,asi que se andan con cuidado en no ser detectados.
Para entrar a esos sitios nunca rompen nada, ni violentan entradas selladas,pues ese es el encanto: encontrar algùn acceso sin maltratar o mover nada.
Lo màs importante para ellos,ademàs de lo anterior,es mantenerse en silencio.
Hablan poco,incluso entre ellos,y actuan con una discreciòn alegre y divertida.


Son,a veces,una especie de vigilantes,pues impiden que algunos vàndalos destrocen y pinten esos lugares,destruyendo la historia del lugar explorado. Y es admirable ese respeto a la memoria històrica,pues al verlos,todos,nietos y comando de subterràneos,no pasamos de los 30 años...

Tal vez los jòvenes que ahì estabamos,bùscabamos en las oscuras entrañas de la ciudad,algo de luz del pasado,para esta decadencia presente. Tal vez soñamos en rescatar algo de esa herencia de dignidad y lucidèz que nos dejaron los abuelos,y sin ver futuro o lìnea en el horizonte,aùn nos queda la pasiòn por infiltrarnos en el pasado...

Cuando les explicamos las razones de nuestra presencia en los tùneles,Joan nos mostrò,en silencio,un tiro de la galerìa,en el madero alguièn habìa grabado hace màs de 70 años,una frase:

"Quièn defenderà las ramblas? si ya el ùltimo hombre disparò la ùltima bala..."


Son màs de las cinco de la tarde en algùn punto indeterminado del subsuelo de Barcelona,y todos tenemos hambre y sed.
Compartimos entonces el pan y la amistad con esos exploradores urbanos sentados a un lado de las extrañas raìces sedientas del àrbol. Arriba,las calles de Barcelona,por donde pasamos todos los dìas,fluyen en una realidad paralela,ajenos los del exterior a nosotros,que podrìamos morir en ese lugar sin que nadie nos fuera a buscar...


Pensando eso,mientras comìamos,fuè que escuchamos unos misteriosos ruidos. Joan y su equipo de inmediato se alertaron. Nosotros hicimos lo mismo:
Parecìan rugidos de un animal herido,o de varios animales. Un gemir lastimoso con sus ecos multiplicados por los recovecos de los tùneles. Pero cada vez eran màs fuertes,màs urgentes.
Joan decidiò echar un vistazo,acompañado por Mozz y por Vìctor.

Por la otra boca del tùnel fuimos Antoni,Gonzo y yo. Me vino a la cabeza el lamento de un perro agònico. A Gonzo le pareciò un sonido similar a llantos de bebè. Siguiendo la fuente del extraño ruido,Joan,Mozz y Vìctor se nos unieron. Los demàs,asustados,nos siguieron.
Entramos,siguiendo el sonido a unos tùneles que condensaban el sonido,haciendolo màs parecido a gritos de palabras sueltas.
Creyendo que era una persona en apuros,Joan preguntò si habìa alguièn ahi y necesitaba ayuda.

Inmediatamente los ruidos cesaron,y sòlo nos respondiò un silencio absoluto.
Ni siquiera el sonido de las goteras.
Nada. Nuestras respiraciones,tan vez,nuestros latidos acelerados. Nada màs.

Joan preguntò de nuevo,y nos dimos a buscar a la persona...

No habìa nadie.
Intercambiando una sòla mirada entre todos,caimos en cuenta,y en dos minutos estabamos de vuelta en la garita,sabiendo que ahì, perdido en los tùneles,deambula "algo".

Mientras recogemos nuestras mochilas y dejamos el lugar tal como lo encontramos,Trinitat y Buenaventura nos cuentan un suceso que les narrò su abuelita: En los primeros años de la dictadura,monjas mercedarias del convento cercano,dejaban a los niños huèrfanos,hijos de rojos,encerrados en los albañales de la Rec,por dìas,hasta que dejaran de hablar en catalàn y lo hicieran en español. Y pasò que un dìa,encontraron a diez de esos niños,muertos de frìo y hambre,en la boca del albañal. La abuelita de Trini y de su hermano Buenaventura,fuè testigo presencial,pues ella amortajò a esos niños...

Y mientras avanzabamos por el tùnel,bajo el tren de cercanìas,Antoni recordò algo que su padre le contò sobre la Rec:
Pasò de un hecho real a leyenda urbana,y luego se fuè olvidando. Pasò que unos operarios,por allà de los años 60s del siglo pasado,transportaban una pantera al zoo de Barcelona,pero fueron confundidos con guerrilleros urbanos del grupo de Sabater,y la policìa de Franco detuvo su vehìculo a balazos. Murieron todos los operarios,pero cuando los guardias abrieron las puertas,les saltò encima la pantera,que logrò huir e internarse en las cañerìas de la Rec.
Y asì pasò,que cuando los transeùntes escuchaban sonidos extraños provenir de las alcantarillas,sabìan que era la pantera aquèlla,que habìa sobrevivido comiendo jabalìes,vagabundos y desaparecidos del règimen franquista...

Joan y su equipo se rieron de nosotros,y nos aclararon: Los "rugidos",no son màs que el sonido del paso de los trenes de cercanìas en la superficie...o no.

En realidad,lo que todos deseamos es salir ya de ese "tramo maldito" como lo llaman Joan y su comando,y el tema paranormal nos distrae del real peligro,puesto que hay en esa zona multiples garitas,que se bifurcan,y si se toma la equivocada,se puede uno perder para siempre en esos miles de tùneles. Pensar que muchos de esos pasajes fueron usados para practicar rituales paganos en la edad media sin ser vistos por el clero, o por revolucionarios que se reunìan ahì para planear una revoluciòn,o por contrabandistas que los usaban para guardar sus mercancìas,y usados tambièn como caminos secretos por los soldados,o refugios antiaèreos por la gente del pueblo...tùneles èstos que cambiaron el rumbo de muchos destinos...y pensar eso,sobrecoje...

Debimos subir un muro en rappel,de màs de 10 metros,para no dar un rodeo que nos llevarìa un dìa,para poder tirar hacia el sur-poniente y evitar el peligro de las tuberìas inferiores cuyos manòmetros en desuso podrìan reventar sòlo con un movimiento torpe de nuestra parte,y soltar millones de litros de agua sobre nosotros.

Por eso es llamado "el tramo maldito",asì que tuvimos en claro el peligro y no estuvimos tranquilos hasta que superamos esa zona de la Rec.


El final del camino lo recorrimos en silencio,centrados en nuestros pasos por esas desoladas galerìas,y los largos y oscuros tùneles,hasta que salimos a la superficie,calados por humedad y por nuestros ìntimos pensamientos.
Salimos por los albañales bajantes de Bota,alertas siempre para no ser sorprendidos por los guardias urbanos. Ya cayò la tarde,y allà,mar adentro,se desatan unos relàmpagos,amedrentando con una lluvia que nunca llegò.
Los nietos de Vìctor,Baldomino,Antoni,Fred,Dollors,y Jordi,acompañados por el comando de exploradores urbanos,y los amigos mexicanos,pusimos frente al rompeolas una ofrenda sencilla en recuerdo de nuestros amados y admirados abuelos y de muchos otros abuelos anònimos que murieron fusilados ahì:
Pusimos una vieja bota de soldado miliciano,repleta de flores.
Y estuvimos ahì,pensando en ellos,en sus sueños libertarios,en su digna rebeldìa,en la luz de su huminismo,hasta que la marea subiò y se llevò la bota mar adentro.

Por la noche,Joan nos llevò en su furgoneta hasta nuestras bicis.porque le quedaba de paso,ya que èl es armador en una fàbrica de neveras en el distrito obrero.
Y luego bajamos la Raba a todo pedal ,con nuestras mochilas repletas de esas cosas que nunca se cuentan,pero que nos marcan para siempre, retornando,por fin,al tramo menos peligroso de la realidad urbana.

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