8/18/2009

Cavando tumbas...

En la fortaleza del Montjuïc fusilaban a prisioneros ejemplares, como el presidente de la Generalitat Lluís Companys,y en el Camp de la Bota, se ejecutaban impunemente a miles de ciudadanos anònimos.
Se enterraban todos en la tumba comùn y clandestina de un peñascal,llamado el Fossar de la Pedrera,donde yacen los restos de màs de 4 mil republicanos, catalanistas,y libertarios anarquistas,asesinados por Franco y sus sicarios.
Fosa comùn de Barcelona,El Fossar de la Pedrera,ahora ha sido rehabilitado como resinto para la memoria de las vìctimas del genocida Franco,y cada octubre,los ahì enterrados,reciben el sentido homenaje del pueblo catalàn.
Jordi Soler.



Mientras el sol despertaba por la Barceloneta, la luna se rec
ogìa por Vallvidriera.

El cielo presagiaba lluvia, aunque el sol rojo y encendido como un fogòn brillaba bajo la oscurina y las nubes de Barcelona.
En Sant Adrìà de Besòs los vecinos despertaron a eso de las siete de la mañana,cuando fueron fusilados los sentenciados.Por los tiros de gracia,supieron cuàntos habìan muerto ese dìa.

Fueron cinco.
Y eso sorprendiò a los vecinos del Camp de la Bota,puesto que con motivo del Congreso Eucarìstico,se habìan suspendido los fusilamientos esa semana.

Los vecinos no se atrevieron a preguntar quienes eran los muertos.
Unas gitanas del Somorrostro que conocìan a Dolors,corrieron a su
casa a avisarle que habìan fusilado a esos hombres.

Dolors,en una angustia total,corriò sin parar hasta el rompeolas,sòlo para encontrar el terrible reguero de sangre en la arena,y al camiòn que partìa hacia la fosa comùn con los cuerpos de los fusilados.

Desesperada,corriò tras el camiòn,descalza,ciega de llanto y dolor,hasta que Fred la detuvo. Tratò de serenarla,pero ella sòlo querìa ver a su Jordi,ver su rostro,cerrarle los ojos,besar sus manos por ùltima vez.

Tomaron un taxi hasta el Fossar de la Pedrera.
Pocos deudos de los fusilados tenìan la audacia de acercarse a los entierros en ese lòbrego peñascal,pues la guardia civil podrìa detenerlos por el hecho de ser parientes de los fusilados.
Pero Fred se apoyò en sus documentos diplomànticos,y llegò hasta el mismo borde de las fosa
s,con Dollors a su espalda.










Estaban ahì las cajas precintadas,de madera burda,que antes habìan contenido fruta,pero que ahora servìan de ataudes a los fusilados.

Suplicaron a los enterradores y a los guardias,para que les dijeran si entre los difuntos estaba Jordi.
Los tipos no se conmovieron,sino hasta que Fred les diò un soborno.


Entonces le señalaron una caja,la nùmero 4,de la que aùn escurrìa sangre por una de sus rendijas,pero no les permitieron abrirla.

Los sujetos tenìan prisa de terminar por la lluvia atormentada que empezò a caer y que traìa granizo,asì que concluyeron de cavar en el lodo y enterraron como fuera,a los cinco, en poco menos de media hora.

Bajo la lluvia,Dolors y Fred permanecieron mucho tiempo,horas,ella sin moverse,con la vista fija en la fosa nùmero cuatro,y Fred,sosteniendola,cubrièndola con su abrigo,del granizo que los golpeò.


A las seis de la tarde habìa cesado la lluvia,Fred estaba desolado,y Dolors,con la mirada fija en la fosa,pàlida como muerta, no se daba cuenta del temblor de su cuerpo.
Asì que Fred le dijo:

-Dolors,Lucìa te espera en casa...
Dolors,por fìn,reaccionò.

-No es èl.

-Dolors...conserva la cordura...por tu hija...
-No es Jordi...èl sigue vivo...lo siento aquì,en mi pecho...no es èl...

El inglès era sensato,y al ver a Dolors en tal estado,pensò que era prudente sacarla de ese terrible lugar.
-Bien,aqui ya no podemos hacer nada. Te llevarè con tu hija,y yo irè a la prisiòn y preguntarè quienes fueron los fusilados.
-No te van a decir nada...

-Confìa en mi...vamos,tu hija te necesita...

Dolors se dejò guiar por Fred,como una muñeca de trapo bajo la lluvia,sin voluntad,ni siquiera para llorar.



Fred estuvo toda esa tarde pidiendo informaciòn,mostrando cartas de franceses como Andrè Breton,Jean Paul Sarte,y Albert Camus,de yanquis como Ernest Hemingway,de chilenos como Pablo Neruda,y de otros màs,pidiendo el indulto para su editor catalàn.
Nada sirviò,los sicarios zafios de Franco eran muy catòlicos,y no trabajaban esos dìas "santos",y no s
e iban a tomar la molestia de informar a ese gilipollas que traìa ese montòn de ridìculas cartas de tìos desconocidos...Asì que lo dejaron esperando en la aduana del presidio,hasta que se cansara y se largara.Pero Fred no se cansò,y ahì se quedò esperando el cambio de turno,quizà los del relevo le informaran...
Mientras tanto,Dolors paseaba como fiera herida en su cocina,iba de un lado a otro,casi delirante,ante la consternaciòn de Miquela y de Jaume.
Por fìn,Dolors,sin màs,fuè al cobertizo y sacò un martillo,una pala,una escarpa y una lamparilla de unto.

-Què haces,mi niña Loli?-le preguntò Miquela entre làgrimas.
-Voy al Fossar,cuida a Lucìa.


Y sin màs,Dolors saliò de casa.
Jaume asustado,tomò su faca y,la siguiò en silencio,con dificultad,por su reùma,pero sin dejarla sola.
Los habìan enterrado a poca profundidad por la llegada de la tormenta,y tambièn por eso,màs que tierra,era fango lo que cubrìa los fèretros.

Dolors cavò en la fosa,hasta que pudo introducir su mano lacerada en el fèretro y sacò unos papeles y fotos del finado. Alumbrò eso con su lamparilla porque esa noche fuè muy oscura en el Foss
ar de la Pedrera.

No eran de Jordi.

Repitiò eso en los otros cuatro fèretros.

Ninguno de los cuerpos tenìa entre sus ropas el libro del Quijote de la Mancha,y las fotos,cartas y documentos que logrò ver,demostraban que ninguno de ellos,eran de Jordi.

Logrò,por fìn,hirièndose las manos,abrir una rendija en las cajas para ver los rostros de los difuntos,que aunque estaban desfigurados por el tiro de gracia y el lodo,pudo saber que ninguno era Jordi.
El viejo Jaume no pudo ayudar a Dollors a enterrar nuevamente los ataudes,debido al terrible dolor de sus articulaciones,pero ella,a duras penas,con las manos y las rodillas sangrando,logrò enterrarlos nuevamente,mientras musitaba,con Jaume,una oraciòn a Santa Eulalia, por la justicia pòstuma para esos cinco hèroes anònimos...
Cuando por fìn Dollors terminò, regresaron en silencio a casa,pero a poco de llegar,ella se detuvo de sùbito,se doblò abrazàndose a las rodillas de Jaume, y sin poder màs, estallò en un llanto desgarrado,como jamàs habìa llorado...

A veces se precisa cavar profundo en los lodos del alma,con valor y casi con fiereza,a pesar del dolor y las heridas y el miedo,para poder descubrir que lo que buscamos con tanta desesperaciòn,no se encuentra ahì donde pensabamos...




Cuando Dollors pudo serenarse y entrar con Jaume a la casa de los miedos,se encontraron una clandestina y peligrosa reuniòn de algunos guerilleros maquis,algunos hermanos masones de la editorial,y algunos gitanos,que,alertados por los fusilamientos de los cinco anarcosindicalistas, habìan llegado sigilosos en la noche,todos dispuestos a rescatar a Jordi,de cualquier manera,y a cualquier precio.

Tenìan siete pistolas,dos fusiles,algo de dinamita,dos motocicletas y un auto.
Querìan rescatar a otros sentenciados a muerte,junto con Jordi.

El plan lo habìan sugerido los resistentes libertarios del maqui: El camiòn del presidio llevaba a unos 20 presos para fusilarlos,en cada viaje al Camp de la Bota. Habìa una curva en el Can de Tunez,donde podrìan atacar al conductor,y a la escolta,y conseguir liberar a los condenados a muerte,y luego huirìan todos a los refugios del maqui en la montaña.
Decidieron esperar hasta el dìa del fusilamiento de Jordi para ejecutar la acciòn.

El viejo Jaume escuchò todo desde su rincòn junto a la estufa,calado por el dolor de sus huesos,que la humedad del Fossar de la Pedrera y la granizada le habìan causado,y sin mover un mùsculo junto al calor de la lumbre,pasò casi inadvertido para los demàs,y cuando por fìn hablò,todos se sorpendieron,pues lo creìan dormitando:

-Los guardias se defenderan...y si en la escapada... Jordi,o algùn otro de ustedes, muere?
Todos guardaron un silencio pesado.

Dolors,que caminaba descalza,de una habitaciòn a otra,con la soledad en llamas,pensando,extraviada de sì misma,tratando de metabolizar sus ideas,despeinada,la ropa con fango,con las manos heridas y los pies aùn con el lodo del Fossar,mirò a todos desesperada. Por fin,detuvo su caminar y sus ojos, en Jaume,como si èl fuera el ùnico cuerdo en ese lugar,el ùnico capàz de ayudarle...

Jaume,entonces,dijo con sabia humildad:
-Quizà haya otra manera...
Jaume fuè a un armario desvencijado y sacò de entre los trebejos,una añosa valija de cuero,la abriò y de ahì sacò un cuaderno hùmedo,con los antiguos mapas de la Rec Comtal. Lo mostrò con sus manos temblorosas por la reùma.
-Estos son mapas,de las cañerìas de Barna...Yo no puedo ya,por la reùma,pero si algu
no de ustedes los estudia,se podrìa huir por los tùneles...

Uno de los maquis revisò de mala gana ese cuaderno,para èl,indecifrable,lo pasò a los demàs...
-Son muy viejos-dijo un masòn-algunos ya se han borrado,estos mapas fueron hechos hace màs de 80 años,miren la fecha......
- Nadie podrìa memorizar estos mapas en tan poco tiempo-dijo otro-quedan 5 dìas,no hay tiempo de explorar esos tùneles...

-Si nos pillan ahì,nos mataran como a ratas...

-Ya no son ùtiles
-dijo el editor-los drenajes han cambiado,por la guerra,por los bombardeos,por las inundaciones,muchos pasajes deben estar bloqueados...


Los doce hombres,masones y maquis,vieron el cuaderno,y luego votaron:por mayorìa,decidieron realizar la fuga en un asalto al camiòn del presidio en el Can de Tunez,sin siquiera haber escuchado la idea de Jaume...
Sòlo los tres gitanos,que eran muy chavales,no votaron.
Dolors,en total silencio,estrechò en su pecho el cuaderno de mapas,con la mirada fija en las baldosas de la cocina,mientras los hombres salìan de su casa.
A la amanecida los gitanos se habìan ido a sus labores,y sòlo Jaume seguìa mirando las cenizas del fogòn,mientras Dolors iba de un cuarto a otro,descalza y tràgica,estrechando el cuaderno de mapas contra su pecho ,equilibrista en el borde de la cordura...

Por fìn,se detuvo,habìa elegido ya su destino.

Asì que con firmeza, levantò una baldosa de la cocina:

Sacò un paquete de papel,lo desatò con cuidado,luego,envuelta con un delicado pañuelo azul con su nombre bordado,viò la vieja pistola Astra de Jordi y las tres ùltimas balas que le quedaban...
Dejò eso en la mesa,con temor.

Luego puso el cuaderno de mapas en las rugosas manos de Jaume:
-Dime còmo entender estos mapas...Ensèñame còmo ir por esos tùneles...
- ...Tù?...No.
-Por piedad,ensèñame,avi...ensèñame...

-Guarda el arma,no sabes usarla...no podràs ir sola por la Rec,te perderàs...y yo ya sòlo soy un viejo inùtil...

-Hemos llegado hasta aquì...avi,Jaume,y hemos sobrevivido...Por tus hijos muertos,dime còmo salvo a Jordi...ayùdame...

Jaume mirò a Dolors con sus ojos profundos y lìquidos,y sòlo musitò:

-Guarda el arma...



Cuando una persona està a punto de pasar un trago sumamente amargo en su vida,dice la voz popular que dicha persona està "en capilla". Y esa frase deviene de esos funestos años,cuando por la madrugada los sentenciados eran llevados a la capilla de la Prisiòn Modelo,y ahì,"en capilla", esperaban hasta las cinco y media de la mañana,para ser entregados al destacamento que los conducirìa en un camiòn, al arenal del Camp de la Bota,para ser fusilados por la picota.

Pues asì fuè como Fred se enterò de que Jordi estaba aùn con vida,pues le preguntò al diàcono del presidio,que llegò a dar la misa de maitines a los reos,y previa "limosna" muy generosa,y el cura le dijo a Fred que los fusilados la mañana anterior habìan sido 5 anarquistas del Camp de la Horta,que estaba situado en las llars Mundet,y que intentaron fugarse,cuando dos de ellos se presentaron disfrazados de guardias civiles,para rescatar a los otros tres. Pero se descubriò la fuga,y los capturaron en el Can de Tunez,y para escarmiento de los demàs presos,fueron llevados los cinco a fusilarse de inmediato esa misma mañana.

A la primera luz de un sol pàlido sobre la amanecida Barcelona,Fred volviò a casa de Dolors,con la noticia de que Jordi aùn seguìa vivo,pero para su impresiòn,ella eso ya lo habìa corroborado de un modo distinto,y muy catalàn,la noche anterior,y,para mayor sorpresa del inglès,la encontrò totalmente concentrada aprendiendo de memoria los viejos mapas que le mostraba Jaume...

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