7/22/2009

Pòlvora,tabaco y lluvia...


La amistad nace de la concordancia-dos corazones que coinciden- y surge de ese encuentro, revelador e inesperado, entre dos personas. Y sucede que ese encuentro fresco y sorpresivo,tiene una singular sensaciòn de confianza y alegrìa,que despuès,se repetirà,como la primera vez, en cada encuentro posterior con ese amigo,aùn a pesar del paso de los años.

Por esto, son absurdos esos grupos que se forman para "buscar amigos",puesto que la amistad no se busca,porque es ella la que nos encuentra: es similar a la dicha,entre màs se desea,es màs frecuente que encontremos desilusiòn o tedio. La amistad verdadera es natural y llega a nosotros como un don,sin aviso y sin esperar nada a cambio,dàndonos una hermosa intensidad vital.

Es frente al amigo,que comprendemos algo de nosotros mismos y del mundo,como que el amigo nos ayuda,con su sola presencia,a tomar la direcciòn correcta.Nos abre nuevas perspectivas,ya que solos,no hubièsemos mirado en la direcciòn que èl nos muestra.
En ese descubrimiento de lo que es escencial para cada uno de los amigos,es que ambos se acercan un poco màs.Y no se trata de que el amigo busque exactamente lo mismo que nosotros,es màs,puede buscar lo totalmente opuesto,porque la amistad no consiste en reconocer en el otro afinidades o semejanzas,sino que es una afinidad mà
s profunda con el amigo sincero: se trata de dos personas diferentes, que logran,juntas,ver la misma realidad,del mismo modo.

Esto es: logran coincidir espiritualmente... ("tantos siglos,tantos mundos,tanto espacio y coicindir...")

Y es que en la amistad se concuerda,en que los amigos no estàn vinculados por interès o càlculo,ni para obtener placer o ganancia. Los amigos permanecen juntos recorriendo un tramo del camino por casualidad,pero en ese trayecto,ambos han descubierto lo que es màs importante para el otro.
Y entonces surgen la solidaridad,la confianza
y el altruismo,y asì,como compañeros,los amigos se descubren unidos frente a la oscuridad del mundo.

Algunos piensan que la amistad es un intercambio de confidencias,una semejanza en intereses,cierta simpatìa...pero pasa que con esos "amigos"evitamos hablar de algunos temas,no decimos lo que pensamos realmente,y evadimos tener un dialogo profundo con ellos,sabemos,en el fondo del corazòn,que no nos comprenderan,que el vìnculo con esas personas es superficial y muchas veces,convenenciero. Y a la larga,esas personas que confundimos con amigos,sòlo nos generan un sentimiento de honda desilusiòn y tedio o hartazgo.

Es porque para ejercer la verdadera amistad,se requiere ser vero,autèntico,ser digno de confianza y sobre todo,ser leal.
El amigo autèntico es el sabio que dice la verdad,es el muro que protege del daño,es la puerta que se abre,hospitalaria. Es ese compañero que nos serena y nos da paz...

Nos da la confianza de que no nos dañarà con mentiras...su lealtad que serà un escudo que nos proteja...y la reciprocidad al saber que el amigo nos apoyarà siempre,en las buenas y en las malas...y su comprensiòn que acepta nuestras ideas,nuestros errores,nuestros miedos y nuestros sueños...y tiene el respeto,que demuestra cuànto te valora,y el cuidado que tiene al tratar con tus sentimientos,y por ùltimo,un amigo tiene memoria: un amigo verdadero,jamàs olvida...

Asì es como la verdadera amistad es leal,sincera y lìmpida,y sòlo desea
el bien del amigo,no con palabras,sino con actos.

Y la amistad tambièn es alegre,ligera,incluso cuando es heroìca,siguiendo a Alberoni,que dice que "el amigo real,incluso,delante de la muerte heroìca por salvar a su amigo,dirà: "no hay de que..."

Un amigo verdadero siempre
nos hace justicia,en un sentido profundo y vital,porque el amigo nos estima y lucha con nosotros,nos redime,y de ser necesario,nos venga. Toma nuestra causa,como suya,y como es benevolente,siempre nos tiende la mano.

Los demàs son indiferentes,tienen su corazòn congelado y su mente en el paroxismo de sus egos,pero un amigo sincero,siempre està de nuestra parte,sabe lo que en verdad somos y nos valora y nos cuida...Y aunque sea un desconocido que viene hacia nosotros el que nos tienda la mano,y sea sòlo por un momento,es nuestro amigo,màs valioso y humano,que todos los conocidos que nos generan esa desilusiòn amarga en el gènero humano...pero un amigo nos devuelve la esperanza en la humanidad y nos renueva la alegrìa y la pureza en el corazòn.


Y,a veces,una amistad asì,nos salva la vida...



Eso le pasò a un hombre,el artillero Fred Baker que tuvo la suerte de salvarse durante la Segunda Guerra Mundial,cuando,en el invierno del 43, su aviòn Lancaster fuè abatido por unos cazas nazis,que sobrevolaban el sur francès.
Cuatro de sus compañeros lograron saltar,pero a dos de ellos un trozo del bombardero en llamas les incendiò su
s paracaìdas,mientras el tercero fue alcanzado por una ràfaga de metralla en plena caìda.

Pero Fred logrò abrir su paracaìdas en el ùltimo momento para evadir la metralla,y aunque la fuerza del viento le arrancò los zapatos y le dislocò el hombro,llegò vivo a tierra.

Pasò la noche envuelto en su paracaìdas bajo una arboleda de cerezos,pero le intenso frìo y el miedo a que llegaran los nazis a buscar sobrevivientes, lo hizo desplazarse de ese lugar hasta que llegò a un pueblo desierto y silencioso...

Iba por una cuneta,con los piès congelados,el hombro herido,el cabello y el uniforme quemados. Avanzaba temeroso,lento por el dolor ,sobre una callejuela rural y nevada en ese amanece
r de plomo,cuando escuchò ruidos de motores que se acercaban:
Pensò,y bien,que eran los alemanes,puesto que en esos pueblos ya nadie tenìa motorizados,por el racionamiento de gasolina impuesto por la ocupaciòn nazi. Eran los alemanes buscàndolo a èl,seguro ya habrìan encontrado a sus compañeros muertos,y acordonarìan el lugar donde habìa caido el aviòn,y ahora iban por èl.


Presa del pànico,y sin poder correr,lo ùnico que pudo hacer Fred,fuè tirarse de cabeza a la primera puertecilla que encontrò abierta y que se trataba de la poterna para descargar los toneles de cerezas y miel a una vieja cocina rural.
Ahì se encontrò con una anciana que deshuesaba cerezas,y que al verlo abriò la boca aterrada. La pobre mujer se debiò impactar al ver a ese hombre con el cabello chamuzcado,descalzo y con 1.95 de estatura.
El inglès tambièn se aterrò e hizo una seña suplicante a la anciana para que guardarà silencio,y con làgrimas en los ojos,se doblò sobre sì mismo.

Fuè cuando apareciò el hombre que serìa,a partir de ese momento, su ami
go para toda la vida.

Jordi,al verlo,lo primero que hizo fuè incorporarlo,puesto que si algo detestaba mi abuelo,era ver a un ser humano arrodillado. Luego,lo revisò y le quitò el arma,y sin màs,golpeò con el puño cerrado el hombro herido de Fred,que profiriò una maldiciòn y algunos insultos en inglès.

Jordi,luego le explicò que hizo eso,por que habìa muchos inflitrados alemanes en esa zona,y sòlo tenìa una manera de saber si Fred no era espìa nazi: nadie se queja en otro idioma que no sea el materno.
Ya ciertos en ese punto,ocultò a Fred en un tonel cubrièndolo con cerezas,y asì,cuando los alemanes llegaron a revisar el lugar,no encontraron nada.

Cuando Jordi sacò a Fred del tonel,èste no podìa sostenerse en piè,asì que Jordi lo cargò,a pesar de su cojera,y de la estatura del soldado,y lo llevò a una cama limpia y còmoda. Y por primera vez,los dos amigos hablaron en inglès. La abuela le trajo una sopa,y luego Jordi le acomodò y vendò el hombro zafado,le puso pomada de cerezas en las quemaduras de su cabeza,le trajo zapatos y ropa seca,y lo dejò dormir por fin.

Durante tres meses,Fred estuvo oculto en la casa de Jordi,y entre ambos creciò esa amistad a toda prueba.
Una mañana,Jordi le dijo a Fred que debìa marcharse ya,pues los nazis estaban interrogando a los vecinos, sobre la presencia de ese extraño en la casa de los cerezos.

Ante el miedo de Fred,Jordi le mostrò un regalo que le salvarìa la vida:
Le habìa hecho un pasaporte y un salvoconducto falsos a Fred,con el nombre apòcrifo de Jaques Machen. Con esos documentos,Fred podrìa volver a Londres con su famili
a.

Asì que se apresuraron a partir de inmediato.
Jordi le consiguiò a Fred una sotana de cura,y lo condujo en su bicicleta hasta muy cerca de Toulouse,pero pasò que en un camino comarcal,vieron a la distancia que los alemanes venìan en sus motocicletas hacia ellos. La lluvia caìa intensa,y no habìa màs que descampado,asì que era imposible ocultarse entre àrboladas o matojos.
Jordi,entonces,empujò a Fred a una zanja de lodo,y se tirò encima de èl,tratando de no toser o estornudar,en silencio total y con las armas listas.
Se oyeron balazos cercanos y el olor a pòlvora los alertò aùn màs. Asì pasaron 3 horas,hasta que el comando alemàn se marchò por fin.

Cuando salieron de la zanja estaban ateridos por el lodo congela
do,fatigados y hambrientos,pero con vida.
Para celebrar eso,Fred sacò de su cantimplora vacìa dos cigarrillos secos y un fòsforo.
Y ambos se sentaron en una roca a fumar bajo la lluvia,en ese silencio ùnico que la amistad tiene.
Al verse uno al otro,totalmente llenos de fango,fumando tan tranquilos,empezaron a reir,mofàndose uno del otro,pero sobre todo,alegres de estar vivos.

Luego,en una fuente cercana se asearon y siguieron su camino montados en la bicicleta de Jordi,hasta que por fin llegaron a la estaciòn de tren. Ahì Jordi le comprò un billete directo a Barcelona,le diò algunos francos y un abrazo sentido.

-thank you..

-no hay de què...


Fred,entonces,sin saber como agradecerle a ese catalàn tan generoso,sacò de su chaqueta unas maltratadas cartitas con dibujos de muchachas: eran unas pin ups hermosas y lo ùnico que Fred habìa salvado aquella noche en la que su aviòn fuè abatido,pues las llevaba guardadas en un bolsillo secretro de su camiseta para que otros soldados no se las robaran.

Jordi las aceptò complacido. Para èl,que las litografìas y las impresiones eran su pasiòn,y las mujeres bellas aùn màs,ver aquèllas delicadas y sensuales muñecas fuè un oàsis en medio del fango de la guerra.
Se despidieron,asì,con una sonrisa càlida, y un promisorio apretòn de manos.



Y cuando,por fin Fred partiò en ese tren que lo llevarìa a lugar seguro,y Jordi trepò a su bicicleta para retornar a los cerezos,ambos supieron que esa amistad de los dos,serìa para siempre,y que si alguna vez se volvieran a ver,esos dos amigos se reencontrarìan con el corazòn en la mano y con la misma sonrisa...

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