7/21/2009

Pequeños tesoros....





"...Toma el llavero abuelita
y enseñame tu ropero...
Con cosas maravillosas
y tan hermosas que guardas tú.
.."
Cri-cri.





Si con el alma abierta dejàsemos hablar a ciertos objetos,entenderìamos que el idioma de las cosas se traduce en brillos,texturas,aromas,contrastes cuidadosos de formas y colores,y comprenderìamos el lenguaje familiar que pulsa dentro de algunas pequeñas cosas,expresàndonos,silenciosas, un amor sublime,un enorme sufrimiento,una dignidad profunda...

No es su costo econòmico lo que nos dice el real valor de algunas cosas,sino algo màs sutil,màs misterioso: sus figuras,su peso,su
tonalidad,sus detalles singulares,y tambièn su sombra,el ìntimo encuentro con su carga de pasado,irradiando poesìa en nuestras manos.

Eso es lo que en verdad importa de las cosas,que ensimismadas,resisten los zarpazos del tiempo en fuga,siempre mansas,inmòviles,
sin nada que abra una duda en sus superfic
ies que proclaman,victoriosas,su lugar en el mundo,inmunes a los ojos que no las ven,nos quedan las cosas de otros ìnitmos pasados,dàndonos la certeza cotidiana de que existen,aun en la oscuridad...

Utencilios que quizà fueron hechos para la enajenaciòn y el extravìo de la vanidad,de pronto adquieren una intensiòn secreta como pequeños mensajeros emitiendo recuerdos en
còdigo,transformando sus oficios primeros de objetos de consumo suntuario en cosas sencillas cargadas de una inmensa y triste ternura.
Algunos objetos nos hacen contener el aliento:
En su geometrìa contienen el suspenso por su poder incierto.
Tienen,algunas pequeñas cosas,màs po
esìa que todas las palabras del mundo.

Y son misteriosas:Para què sirvieron antes? Què caminos recorrieron durante màs de 80 años para llegar hoy a nuestras manos? Què vieron estàs cosas en su silencio?
Las posesiones nos presencian. Son como un
a asamblea silente.
Esas son las cosas qu
e siempre nos estàn diciendo algo,que pocas veces entendemos,para recuperar a medias los tiempos idos...

El camino de las cosas es un camino en el que no hay soledad,pues los objetos son presencias contundentes,imperiosas,son los que tienen la ùltima palabra.
Una bala,un libro,un anillo,una carta,una llave,un ropero...

De mi abuelita Dolors recibì grandes legados: ser trabajadora,imaginati
va y de risa fàcil. Tambièn el gusto por el baile y la mùsica. Y por eso estoy muy agradecida con mi abuelita por recibir sus genes,y heredar su entereza,que la mantuvo firme, en plena posguerra franquista, para no dejarse vencer jamàs,ni aùn con su marido,el amor de su vida,condenado a muerte,y con su hijita de tres años a punto de quedar huèrfana,y mantenerse serena y lùcida para enfrentarse con valentìa a todo.

La abuelita tambièn me heredò su modo de ser organizada y ahorrativa,su manera de bromear,y tal vez,un poco de su inocencia.
Tambièn la facilidad para las làgrimas ,y el gusto por los chocolates y por la cocina.

Me legò,tambièn,ese ìntimo placer por las pequeñas cosas: ella me enseñò que ellas tienen su propio lenguaje. Decìa mi abuela Dolors que en cada cosa hay una esperanza latente,y por eso se debe ser cuidadosa con los detalles,que no se deben despreciar por muy insignificantes que parezcan y aunque pasen desapercibidos para los demàs:

"Respètalas,y respètate:respeta lo que tu ves,y lo que tu sabes que debes hacer,respeta esas pequeñas cosas escondidas en los rincones del tiempo o del espacio,pues esas cosas,son el soporte invisible de las grandes cosas..."

Asì me decìa la abuela,con su voz càlida,mientras me mostraba una pañoleta antigua,azul mar,con algo de cielo o nube,de ligerìsima seda traslùcida,con su nombre "Dolors",bordado en diminutas letras...

O cuando me mostraba su libro de recetas, en el que habìa escrito sus mejores secretos de cocina y belleza,un tesoro de sabores y olores,con una hoja de arce seca como marca-pàginas.
Su manera de cocinar,sencilla, sin alardes, dando valor a la pizca de sal,a la hojita de tomillo,al laurel,a la cocciòn pausada de una buena cocina de leña, y con trucos de aquellos tiempos t
ales como que para gratinar, debìa poner unas brasas en la tapa de la cazuela y la reposterìa,con su surtido de panellets*.

(*Los panellets son un dulce tìpico de Catalunya que se prepara en "la castañada" del dìa de Todos los Santos. Son de una pasta dulce de azùcar, almendra cruda molida, huevo y patata o bonìato. Luego se recubren con clara de huevo y,segùn el gusto,se les pone una capa de piñones,chocolate,cafè,nueces,dàtiles,zarzamoras,nata,etc, Se hornean y se dejan enfriar. Y los màs deliciosos que he probado son los que hacìa mi abuelita).

Y uno de los màs hermosos tesoros que me dejò mi abuela,fuè su rop
ero de tres lunas, de roble laqueado,enorme,y misterioso...
Abro sus puertas lentamente,pues gimen,pesadas,cubiertos sus goznes con la pàtina irreverente de los años,como pensàndoselo en darme permiso de urgar en los confines de su interior.
Por fin lo abro del todo,con el corazòn en vilo,como si esperara que saliera de èl un fantasma.
Sale,en cambio,escapando,un aroma a lavanda seca, a membrillos,a madera del Pirineu que envuelve toda la habitaciòn.
Ahì estàn,vencedores al paso de los años,muchos objetos màgicos:

Estàn primero los bellos vestidos de la abuela, y todo un sinfìn de prendas: sombrillas,zapatos,bolsos,guantes,mantillas, y abrigos de modas pasadas que fueron arte de modistas,y no ropa en serie de fàbricas.
Cada primavera,la abuela oreaba su ropero,dejàndo que la
luz y la brisa de la terraza penetrara en sus abrigos y en sus vestidos preservàndolos con esmero y con devociòn casi angelical,remozando la lozanìa de las telas, esas que ya no se hacen,telas con texturas y colores ùnicos que ya no existen,como los tiempos que se fueron...
Y tras la ropa,las cajas de la sombrererìa Gardènia.
Son muchas,que contienen sombreros bellos,y otra
s con una sorprendente colecciòn de los màs diversos accesorios,algunos de ellos que aùn no descubro para què son...

Hay cofrecillos,con guantes, peinetas,abanicos, broches,pulceras,collares,y zarzillos.
Hay unas cajas forradas de seda,que ya de suyo son bellas,pero que en su interior guardan sorpresas como piedras de goma de mascar de hace 50 años que aùn saben a fresa,o una botellita que dice: "gotas de lluvia de Paris 1948" ,
o 7 pequeños espejitos,tal vez màgicos,con dibujos de mariposas y estrellas trazados por una mano infantil-tal vez eran el ùnico juguete que mi abuelita tuvo en su infancia en el orfanato...
Hay,envuelto en papel de arroz,un gato de mazapan,que aùn conserva sus bigotes,y una rosa de chocolate con un lazo blanco...

Miro hacia arriba,y descubro una cajita de hoja de lata azul,la abro y encuentro un atado de cartas y postales de Mèxico enviadas por mi madre y por mi,y un montòn de viejas fotografìas.
Son de mi madre de niña : el ùnico registro existente de mi mamà de unos 3 años,con su vestidito de manola y sus ricitos amorosos...Y entre otras mìas y de mis hermanos en Tamaulipas,descubro la de mi mamà en Paris,con su tìtulo de periodista en la mano,joven, bella y risueña,abrazada a mis abuelitos,que sin canas ni arrugas aùn, se ven felices.
Se siente una sensaciòn extraña al ver esas fotos: siempre quise conocer la apariencia de mi mamà cuando e
ra niña y jovencita,y verla asì me produjo una alegrìa profunda,un amor renovado pues la encontrè de lo màs tierna. Viendo esas fotos,descubro cuànto me parezco a ella: tenemos la misma piel,el mismo perfil,pero claro,ella era muchìsimo màs bella,con su minifalda francesa,su peinado sesentero,sus ojos delineados y su elegancia refinada...y a la abuelita tambièn me parezco en la nariz,en las mejillas,en las cejas,claro que ella poseìa salero,y una femeneidad y una sensualidad ùnicas...ambas,mi abuela y mi madre,donosas y amadas,y pues no,eso no se lo heredaron a una insolente y fachosa altermundista,que sobrevive,sin despertar pasiones ni heroìsmos, la plena decadencia del 2009...
En fin, que volviendo al pasado,veo otra caja donde encuentro los dibujos que le mandaba a mis abuelos desde Tamaulipas hace 20 años, y algunos cuentecillos y versos que les escribìa yo con mis letras chuecas de niña.Comprendo con ello,lo mucho que mi abuelita valorò mis textos...y eso me conmueve hasta las làgrimas...
(Si ella pudiera leer esto,hoy ...)

Y es que los tesoros màs valiosos no son de oro,sin embargo,el oro siempre ha sido el metal preferido para la joyerìa gitana desde sus orìgenes en la tierra de los pharaohs.
Y la abuelita Dolors le aprendiò ese gusto a su familia adoptiva.Asì que en un cofrecillo guardado en un entrepaño secreto del ropero,encontrè pulceras,colgantes,collares,anillos,brazaletes,etc.
Mi abuelo Jordi bromeaba diciendo que la abuelita tenìa mañas de urraca,porque si ella veìa algo con brillo,de inmediato se hacìa de ese objeto y lo guardaba en su ropero. No es que la abuelita fuese ladrona,sòlo es que era hija del viento,y le gustaba expropiar bienes a los burgueses por si llegaban malos tiempos para su clan cañì. Asì que el abuelo, muchas veces,a pesar de ser catalàn y comunista libertario,tuvo que comprarle a la abuelita esos objetos suntuarios para evitarse el problema de verla tras las rejas,y quizà,tambièn,lo hizo por hacerla feliz,pues la amaba.

El comprendìa que la infancia terrible que sufriò Dolors,la miseria,el frìo y el hambre que padeciò cuando los franquistas asesinaron a su familia,causò en ella esa angustia de volver a padecer aquèllo,y quizà por eso la abuelita sentìa alivio a sus terrores,rodeandose de esos bellos objetos...
Porque hermosos,si que lo son: broches en forma de libèlulas,de flores,de mariposas,anillos con amatistas,zarcillos de perlas,granates o esmeraldas,pulceras de filigranas,con campanitas de oro,con gotitas de piedras coloreadas,con hilillos de piedras de esmalte y nàcar...

Y los camafeos.


Cuando la abuelita era niña y fuè llevada para ser sirvienta de unos falangistas madrileños,como hija del viento,tomò la colecciòn de camafeos de la patrona y huyò con ellos. Esos camafeos eran un sìmbolo para mi abuelita. Eran una muestra de su fortaleza,de su valor,de su aplomo,eran,para ella, un talisman para no sentirse una niña desamparada y sola en el mundo...

Durante la segunta guerra mundial,y en la posguerra franquista,los metales fueron racionados,asì que las mujeres burguesas,y las aristòcratas españolas,no se apartaban de sus joyas,porque la producciòn de joyerìa fina habìa cesado en toda Europa.
Los camafeos expropiados por Dolors a la marquesa,seguramente formaron parte de una co
lecciòn muy valiosa,ya econòmicamente,pero sobre todo,artìsticamente,puesto que son pequeñas obras de arte.Cuatro,los màs antiguos que datan de 1800,firmados por Joailliers,tallados en jaspe,en coral,en àgata,y en nàcar fueron hechos con una glìptica genial.Tambièn hay unos camafeos ingleses de goma de porcelana pintados a mano por Wedgwood en estilo victoriano con diminutas escenas bucòlicas.
Y huelo y veo,dos colgantes de Etruscans en el alajero de la abuela: son dos anforitas de oro,huecas y llenadas de perfume antiguo,con granates cincelados y con àmbar.Y forman parte de un parure,esto es un juego de collar,peine,las anforitas,un bandeau,un par de pulceras,y el camafeo,todos con el mismo diseño floral con un racimo de uvas .


Hay un camafeo màs tallado en nàcar,y con ensamble de porcelana,con la figura de Napoleòn,bastante feo. Otros tienen perfiles de ninfetas o ramilletes de florecitas,pintados por Ruskinp,por Daum,y por Gallè,y son extraños,en vidrio algunos,otros en porcelana de Nancy,con finos diseños de insectos,viñas,flores y de delicadeza ùnica,y hay uno de cristal de Tiffany,que es portarretrato y se abre y ahi està la foto del abuelo Jordi,guapo èl,y otros,los màs, de art nouveau,con trazos sinuosos que reflejan un ensueño romàntico y bellìsimo en su sencillez.
Pero broches de la abuelita que màs me gustan,son tres,casi etereos,con formas de pàjaro azul,libèlula lila y flor rosada,que si no tuvieran alfiler,vuelan,al estilo de Renè Lalique...
Pero lo màs hermoso està en una vieja caja de botas forrada de seda gris:
Ahì estàn las cartas de amor y los versos que mi abuelo Jordi le escribiò,unos sobres con gran cantidad
de florecillas secas,un pañuelo rojo anarquista que aùn huele a la lociòn del abuelo,estàn sus lentes de
lectura de èl,està su medalla de hèroe de la resistencia francesa,està su anillo masòn y està un bellìsimo caleidoscopio entre otros pequeños objetos misteriosos...

En fin,que asì era el mundo de la abuela,encerrado en el ropero,forjado con su pesar y sus angustias,elaborado desde el sufrimiento y la agonìa,donde las cosas ahì guardadas le dieron a la abuela empuje y ànimo. Un mundo hecho por ella misma,y cada cosa ahì dentro del ropero es prueba de ello.
Ropa hecha por ella misma,ajustada,ideada,transformada,y vuelta a recocer por obra y gracia de sus delicadas manos costureras.
Cosas dolorosamente adquiridas y orgullosamente preservadas.
Objetos tan eternos como el libro del Quijote que le regalò mi abuelo cuando se conocieron en Paris y con notas en la bella letra manuscrita de èl,o tan candorosos como esa muñeca de cuerpo de franela y carita de porcelana que su marido le regalò cuando naciò la hija de ambos,o cosas tan tràgicas como la carta donde le avisaban de la sentencia a muerte del abuelo Jordi,o cosas milagrosas,como aquèlla mascada de seda azul cielo,con el nombre "Dolors", bordado en su orilla,que le salvò la vida a mi abuelo Jordi...


El ropero de la abuela tiene fantasmas. Y en cada una de sus cosas,està la escencia de su vida,con sus mìnimos secretos escondidos,y sus recuerdos ordenados en cajas y cajitas,en cada rincòn,en cada entrepaño y cajoncillo que ella ventilaba rigurosamente,para sacar las penas y enmendar errores,y cerciorarse de que su vida y sus recuerdos en cada cosa, fueran iluminadas por el sol càlido y suave de las mañanas marinas de Barcelona.
El ropero de mi abuelita,con su perfume suavc y su poesìa inolvidable,la retrata tal como era: càlida y amable como un dìa de verano,suave como la seda de su mascada azul,alegre como un trino,tierna como una niña huèrfana de posguerra jugando con espejitos rotos,dulce,mi abuelita,como un panellet de mermelada...
Sè,por todo lo anterior, que mi abuelita no ha muerto,puesto que ella sigue existiendo en su ropero...

U
n petò en teu compleix anys àvia Loli...



.

No hay comentarios: