7/24/2009

En dos coplas,la vida.....






Hay algunas cosas que son muy dificiles de contar, incluso, a nuestros mejores amigos. Nuestros errores emocionales,por ejemplo,esas equivocaciones que tanto nos señalaron ellos y a los que siempre eludimos hacer caso.
Evitamos hablar de las pequeñas o grandes humillaciones cotidianas que recibimos,y tambièn callamos el tema de nuestros sueños rotos,de ese prìncipe azul que nunca fuè,del exilio al que te remiten- con la soluciòn sensillita de un "si no te gusta,vete"-las personas que creìas que te estimaban...o de esa amarga desilusiòn escondida hasta el ùltimo recoveco de nuestra alma cuando se descubre la hipocresìa y la deslealtad de gente que admirabas...Tambièn se dice poco de la muerte de los que amamos,sean los padres,los abuelitos y algunos niños,por ejemplo...
Hablamos poco de todo eso porque duele,porque no queremos preocupar a la gente que de verdad nos quiere,o porque no deseamos que vean nuestras debilidades,ni que nadie nos compadezca.

No es que ocultemos el mal estado de nuestro corazòn lastimado,simplemente es que a veces la voluntad queda abatida,y ni palabras se encuentran para detallar nuestro sentir,y es demasiado el esfuerzo de ponerle nombre a la pena. En la queja y en el llanto,el aliento se pierde y las pocas energìas,se agotan.
Asì que a veces,es mejor callar.

Porque ese pesar puede ser,tambièn, como un acicate,un estìmulo para plantarnos frente al mundo y darle cara,pensando que si duele,es porque tenemos vida a pesar de las peores circuntancias,si duele es que aùn existimos y con esa vida que nos queda,podemos,con suerte,permutar nuestra tristeza en serenidad,y porquè no,hasta en alegrìa.
Eso es tener la esperanza de que la desdicha se irà un dìa,y lograremos sobrevivir a ella.


Y ser capaces de callar profundamente y masticar a solas nuestras desdichas,reflexionarlas,entenderlas,y asimilarlas,puede templar nuestro corazòn de fortaleza.

Pensando en todo eso,he intentado imaginarme a mi abuela Dolors,entre tinieblas,durante largas noches insomnes,con el corazòn y el alma a flor de piel. Entender los sentimientos de Dolors cuando fuè preso y sentenciado a muerte su marido. Ella,en esos momentos,tenìa la misma edad que yo tengo ahora. Quizà por ello,mi abuelita me ha acompañado en sueños,como mi propia sombra,por el laberinto de mi corazòn.

Tenìa mi misma edad ,pero ella tambièn tenìa una hijita y tenìa un hombre que la amaba y al que amaba,y fuèron,tal vez, esos amores por los cuales luchar,los que le dieron la fuerza para no quebrantarse.

He querido acariciar su rostro, besar sus manos, protegerla del frìo del mundo hostil, guiarla en la noche de vuelta a casa a travès de los raìles helados del tranvìa, tomarla en brazos para atravesar con ella los caminos màs desolados y fangosos, susurrarle que no està sola, alimentar su cuerpo desnutrido, fràgil como el de un gorrioncillo...
Acunarla entre mis brazos,a ella,y a su hijita de tres años,tan solas,si,tan solas,como yo misma.

Pero la historia de Dolors tiene la virtud del amor verdadero,del amor contra el dolor y contra la muerte. Porque la suya es una historia en la que la verdad y la dignidad de su hombre la protegieron,y por eso,la de Dolors,es una sublime historia de lealtad mutua,de amor puro,de pasiòn sin lìmites.
Y para lograr eso,se necesitan dos.

En fìn,que he intentado ver a Dolors,abriendo el portal de la casa a los fuertes golpes de la Guardia Civil,bajo una llovizna inmòvil,esa mañana en la que delataron a Jordi.
Porque ella no iba a huir y dejar solo a Jordi.

Jamàs.
Y aunque sabìa que quienes eran encarcelados por comunistas y masones,despuès serìan fusilados,se quedò en Barcelona por èl,que a fin de cuentas era lo ùnico que ella necesitaba para vivir.
Era conocido en toda Catalunya,que hecha la denuncia, la Guardia Civil detenìa al acusado,le saqueaban su casa y se llevaban todo lo de valor que hubiese en ella (jamones,vajillas,sortijas,y hasta las sàbanas y los conchones). Luego conducian a los de la casa a declarar al cuartelillo,donde por la màs mìnima equivocaciòn,podrìan ser apaleados y acusados de complicidad.

Dolors temìa por su hijita: no querìa que Lucìa viviera en un orfelinato de monjas como ella misma lo habìa hecho en su niñez. El màs leve error con los guardias,podrìa llevarla a la prisiòn de Les Corts,a trabajar como bestia hasta morir de tifo o tuberculosis,y le quitarìan a la niña.
Asì que cuando abriò el portal a los guardias,se encomendò a Santa Eulalia,y a Sarita Kali, y a la Moreneta y a saber a quienes màs,y se plantò con serenidad y prudencia frente a ellos.

Pero Dolors no contò con que los guardias tendrìan màs miedo que ella,Jaume y Miquela. Cuando la mala conciencia se fusiona con la leyenda y el miedo,se suelen abrir
las ventanas mentales del infierno...
Los guardias estaban temerosos de entrar a la Casa de los Miedos,por lo que de ella se contaba,asì que caminaron por el largo corredor en tensiòn total,sudorosos y tremulos,queriendo,mas que saquear el lugar,salir corriendo de la casa.

Dolors,serena,les explicò la versiòn que Jordi le habìa indicado: Era un francès,que rentò el tapanco,pero que le debìa unos meses de la renta...

Pero los guardias no la oìan,atentos a los crujidos de las paredes,al rechinar de duelas y vigas,al imperceptible movimiento de un vaso,de una cuchara,de un juguete de Lucìa...
El capitàn tomò aire para ordenar que lo llevaran al tapanco,pero no terminò de hablar,cuando se llevò las manos al cuello,como tratando de zafarse de unas manos invisibles que lo sofocaban...y en esa lucha de segundos,cayò al piso,presa de convulciones,con espuma en la boca,destrozando su lengua con su dentadura trabada...
Los guardias pensaron que estaba poseìdo,pero lo que seguramente sufriò fuè un ataque epilèptico.
Y lo que haya sido,pasò que en pànico total,cargaron con el capitàn,y pusieron piès en polvorosa.
Dicen que algunos de ellos,cuando huìan por el corredor,vieron algunos terribles espantos,y otros màs,sintieron porrazos,a tal que 4 de esos guardias al descubrir los cardenales provocados por el màs allà en su cuerpo, se retiraron del servicio policial y se fueron lejos de Barcelona.
Y el capitàn epilèptico,quedò tonto de por vida.
Por esa razòn fuè que nadie de la Casa de los Miedos,fuè llevado a declarar contra Jordi.

Suerte gitana,o àngeles protectores,que tenìa Dolors en su casa.

Pero el mundo allà afuera,es distinto.
Barcelona a veces puede ser una ciudad sumamente triste.
Y ese invierno lo fuè.
Dolors iba todas las mañanas,durante esos 22 dìas en los que Jordi fuè torturado,a las puertas de la Prisiòn Modelo,con la esperanza de verlo,y venciendo su temor a que la guardia tambièn la arrestara a ella.

Salìa de casa,deplegando un paraguas oscuro,de Jaume,para no llamar la atenciòn,con la niña pegada a su cuerpo,para que nadie se la quitara. Era tal vez,una sombra en la niebla de agua desdibujandose en los contornos de la ciudad,avanzando por las calles como una lejanìa desolada, pasando temores ante los pocos viandantes,que,cabizbajos,iban hundidos tambièn en sus miedos,y todo eso era un buen motivo para llorar,pero Dolors,en esos dìas no llorò una sola làgrima,pensando para sus adentros,que ya llorarìa despuès,porque ahora,necesitaba ver a Jordi,sacarlo de la càrcel,y asì, caminaba bajo la lluvia,con un pañuelo negro en la cabeza,vistiendo un luto abrochado para no ser notada,abràzandose a su hijita,camino a la prisiòn con la esperanza de ver a su marido. Sus ojos oscuros,,fijos en las rejas del penal,controlando el qubranto salado. Su frente pàlida,signada por la angustia...
Y su boca: la tenìa clausurada por una lìnea dura de labios tristìsimos,callando su desdicha,para no perder las fuerzas en lamentos.

Se callaba la angustia y el temor de no volver a ver a Jordi,puesto que la muerte en esos tiempos,rondaba Barcelona de cuneta en cuneta,de alcor en alcor,de penal en penal,de paredòn en paredòn.

Durante semanas,y luego meses, esa muchacha fràgil y arrojada recorriò ese camino a pie,temiendo a la guardia, alimentàndose con nada, y guardando en un hatillo comida buena solamente para su hijita.

Evoco a Dolors,de mi edad,vestida de beata,delgada como un junquillo,oculto su cabello bruno con un pañuelo,calzada de raìdas alpargatas,eludiendo a la guardia con temor por esos veinte quizà treinta kilòmetros por caminos enfangados,hostiles,gèlidos,andando las distancias diarias de la casa a la càrcel Modelo y de vuelta, con la cabeza gacha,lentamente,sin fuerzas siquiera para
hablar,sin aliento apenas,la veo esperar horas,de piè frente a la puerta de la prisiòn,aferrando en sus brazos a la pequeña Lucìa,espectante hasta el anochecer,a la intemperie,como una mendiga esperarìa un mendrugo,o la muerte...

Miro sus piès lastimados,el dolor de sus brazos,la veo ahì,quieta,suplicando en silencio a sus vìrgenes,con la nieve hasta los tobillos,acurrucando en su regazo a su pequeña hija,toda la manta para la nena,y ella,tiritando de frìo,sin quitar la vista del siniestro perfil del edificio en el que estaba encerrado su hombre...
Exahusta,si,pero inquebrantable en su determinaciòn...

Y luego ese terror no nombrado en los negros pensamientos sobre la posibilidad de haber llegado demasiado tarde cada dìa,y que hubiesen fusilado ya a su Jordi,sin poderle siquiera dar un ùltimo beso...

Decìa mi abuela,que en la vida hay cosas que no se piden,porque deben darse por propia voluntad y con la libertad del corazòn.
Ella nunca pidiò a Jordi que se separarà de su primera mujer,pero èl jamàs le dijo "no puedo separarme",porque eso significaba,en realidad,que no tenìa los cojones para hacerlo.

Si Jordi la hubiese tomado como su querida,manteniendo su vida còmoda al lado de su primera esposa,y hubiera dado a Dolors sòlo las sobras de su tiempo y su cariño hasta que èl o ella se hartaran del adulterio y las mentiras,seguramente,Dolors no hubièse ten
ido ànimo de seguir a Jordi hasta el umbral de la muerte,y su relaciòn hubiese sido una màs,entre todos esos amores mentirosos y mezquinos,que jamàs se acercaràn a lo sublime.

El principio es concluyente: Jordi la amaba hasta las ùltimas consecuencias,por eso habìa dejado todo por ella. Y ahora ella,lo hacìa por èl,puesto que el mismo Jordi le habìa enseñado esa lealtad ìntegra y esa entrega valiente del amor verdadero...
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La primera mañana en la que el mal tiempo escampò permitiendo a un pàlido sol llegar a la prisiòn,Dolors viò una pinta que seguramente escribieron los maquis en los muros de la càrcel esa misma noche,pues los celadores intentaban,malhumorados,borrarla.
Sin embargo,Dolors,pudo leerla entera,decìa:

"A nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones...
Ese mundo está creciendo en este instante...
Durruti,el amigo del pueblo"


Dolors mirò a Lucìa entre sus brazos,y por primera vez,entendiò la profundidad de esas ideas de su amado Jordi y se sintiò muy orgullosa de èl...
Fùe cuando tomò aplomo,y viendo que los celadores se afanaban en quitar la pinta del muro,descuidando la puerta,pudo cruzar,temblorosa,el umbral de la càrcel.

Tras la ventanilla del aduanal,un funcionario fumaba.
Dolors se acercò y preguntò por Jordi. El tipo consultò un fichero y luego le espetò que el preso que bu
scaba estaba aislado en esa zona. Y fuè cuando le preguntò,amenazante, que para que querìa verlo.
Dolors sonriò,gitana,como sabìa,y le dijo fingiendo enfado:

-Ese payo me debe 100 pelas, es mucho parnè,veràs hombre,y si tu boquita me dice dònde, quiero echarle una maldiciòn gitana a ese hijo de mala mare
para que tire segurito al infierno...

Diciendo eso,Dolors le quitò a Lucìa una cadenita de oro y se la extendiò al tipo.
El funcionario se guardò de inmediato la cadena,y luego le dijo a Dolors,señalando hacia el segundo piso,en la zona hacia la calle de Entenza, el tercer ventanuco,dònde estaba la celda del preso Jordi...

Dolors saliò fugaz,y como hija del viento,se llevò la cadenita de Lucìa consigo sin que el tipo se diera cuenta.

Por la tarde,Dolors,dejò a su hijita con Miquela,y volviò sola al presidio,con su vestido gitano màs colorido,y vestida asì,era otra, muy distinta,a la muchacha triste con la niña en brazos que estaba ahi,bajo la lluvia todos los dias.
Diò la vuelta por la calle de Provenza,y viendo que no hubiera nadie en la desolada calle posterior del penal,se detuvo bajo el ventanuco de la celda de Jordi.
Sacò una escudilla,puso unas monedas en ella,y tomò aire,tratando de serenarse.
Por fin,con voz casi quebrada por el llanto,empezò a cantar con toda su alma:


"...A tu vera a tu vera
siempre a la verita tuya
siempre a la verita tuya
hasta que de pena muera,
Que no mirase tus ojos
que no llamase a tu puerta

que no pisase de noche las piedras
de tu calleja....

A tu vera
siempre a la verita tuya

Tuya, tuya, tuya
aunque yo por ti me muera...
Y mira que dicen y dicen
mira que la tarde aquella
mira que se fue y se vino
de tu casa a la alameda...
y así mirando y mirando
así empezò mi ceguera
Que no bebiese en tu pozo

que no viniese a tu reja
que no mirase contigo
la luna de primavera...
Me pueden clavar puñales
ya pueden cruzar tijeras
ya pueden cubrir con sal
los ladrillos de tu puerta...
ayer hoy, mañana y siempre
y eternamente a tu vera
A tu vera

siempre a la verita tuya
hasta el dìa en que yo me muera..."




Y cuando llegaron dos guardias,,moviò la escudilla,como pidiendo monedas y siguiò con su cante:


"...Por ti, contarìa arena del mar
Por ti, yo serìa capaz de matar
Y que si te miento,
me castigue Diò
Y esto con mi alma
por la chavorò
Te lo juro yo
Mira que te llevo dentro de mi corazón
Por la salucita De la mare mia
Te lo juro yo
Mira que pa' mi en el mundo
No hay na' mas que tu

Y que mis acais,
si digo mentiras

Se queden sin luz
Por ti, contaria arena del mar

Por ti, yo seria capaz de matar
Y que si te miento, me castigue Diò

Y esto con mi alma
por la chavorò
Te lo juro yo..."




Los guardias,pelmazos, pusieron dos monedas en la escudilla de Dolors y luego le dijeron que se fuera.
Dolors,con donaire,todavìa se atreviò a decirles:

-Quieres que te haga videncia,chinel? Por poquito parnè te leo la mano,si te mola,garlochìn...

Por supuesto que los gilipollas aceptaron y Dolors tuvo los arrestos de leerles la mano a ambos,cobrarles,y luego irse caminado serena y cantando de nuevo su canciòn,hasta que su voz se perdiò en la distancia...

Allà,en su celda,Jordi,se sintiò consolado y reconfortado a tal,que liberò el llanto al oirla,y su corazòn dejò de sentirse oprimido y pudo latir fuertemente,al saber que allà afuera,su mujer y su hija lo amaban y lo esperaban,y debìa sobrevivir por ellas,para ellas...
Para ambos,el haber cantado y el haber escuchado algo tan sencillo como dos coplas,fueron un dulce consuelo
que profundizò su amor,y un aliento inmenso que los ayudò a resistir para superar la desdicha...

Y es que en esas dos coplas,les iba la vida...


Yo agradezco a mi abuela el haberme desvelado sus pasos en la niebla de camino a la prisiòn,porque evocarla asì me ha estremecido,y me enseña que el amor mutuo y verdadero existe y es una fuerza que no se acobarda nunca,ni ante la màs criminal de las dictaduras...


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3 comentarios:

cor pur dijo...

Preciosa historia,Rox.
Tu abuelita me enamora.
Y yo quisiera ser como ese admirable abuelo.
Gracias por iluminar mi día con tus letras,Rox.

Rox dijo...

Y mi abuelo se cabrerarìa si te enamoras de mi abuelita,jojojo Vale,que gracioso eres y me da mucho gusto que te agrade lo que escribo y me animas a seguir narrando,gracias por tu gentileza,cor pur,que por lo demàs tienes un sobrenombre muy bello.
(:

cor pur dijo...

Estoy seguro de que tu abuelito me estimaría como si fuera su nieto,je. Y mi sobrenombre lo pongo a tus pies,Rox.