6/06/2009

Anirè per tu a Barcelona...


No habìa un palmo libre de letra impresa en el local.Las estanterías estaban atiborradas, los volùmenes se apretaban en triples filas...
Los libros invadìan todo,pero entre ellos,de pronto asì lo viò:

"...Parecìa un navegante solitario,llevaba su barretina de color morado repùblicano, el pañuelo rojo de anarquista, de capitán pirata, anudado al cuello, y actitud de rey Melchor en la cabalgata del pueblo...
Sus manos finas manchadas de tinta,y su cuerpo fuerte perfumado a roble,a pino,a maderas, y finalmente a papel...
Ese hombre era como un àrbol hermoso y florido,y su biblioteca,hablaba por sí sola de sus intereses y su vida,y su atuendo y presencia lo distinguìan como un barcelonès del Clot,uno de los salvados de los horrores de la guerra de Franco.Un hèroe de la quinta columna...
Un payès alto, elegante, atractivo y con clase, de labios suaves y ojos profundos que miraban con ciertas sombras hacia un pasado doliente..."
Hasta la cojera de la pierna de Jordi la conmoviò como si fuera un dolor propio.


Lo mirò directa,intensa...
Dolors intentò sonreir,decir algo,pero sòlo pensò en esos instantes:
"...Mirame. Mirame que me enamoro. Mirame profundamente y vamos a descubrir juntos a los seres màs hermosos sobre la tierra,esos que somos tu y yo...A los màs inteligentes,a los màs bondadosos, a los màs generosos y leales, a los màs seductores... Hagamos desaparecer al mundo. Que sòlo seamos tu y yo.
Que tus ojos sean infinitamente para mí... Mirame.... Mirame que me enamoro..."

Y èl la mirò...


Despuès de ese vèrtigo inicial, hablaron por horas,evocaron aquellos días de sufrimiento y angustìa, de cómo la literatura fue la tabla de salvación de èl y las gitanerìas la salvaron a ella,y luego Jordi le mostrò los libros de viejo,sus tesoros.
Dolors escuchaba la voz del hacedor de pàginas,pronunciar las palabras con magia:
La belleza de la palabra cereza,que se morìa de contenta,la elegancia de la voz catalana pruna,la fuerza del adjetivo libertario,la rectitud de ètica,la dulzura de la palabra canell,el misterio de la palabra masòn...Jordi,hablaba sòlo para ella,acariciando las palabras,combinàndolas con verbos inesperados,saboreando sus cadencias,para formar collares de frases que fueran como un regalo de agua fresca para esa flor-blanco clavel- que era Dolors.

Ella le dijo que debìa ir al teatro, él la viò bailar y ella,en el escenario, cada noche,olvidada del pùblico, sòlo bailaba para ese extraño librero catalàn que le robò el corazòn.
Durante dos semanas fueron felices:Reìan todo el tiempo,encontraban gracia a todo,y sòlo se dedicaron a vagar por la ciudad.
Los cafès llenos de artistas y escritores,expatriados y refugiados,los salones de baile,con obreros,pintores marginados y costureras...
Descubrieron juntos un Parìs que emergìa de la niebla,resplandeciente de lluvia, donde los arcos de los puentes besaban sus propios reflejos, donde las luces formaban constelaciones danzantes y la atmòsfera era dulce como un aroma de espliego y arce,navegando en el rìo.
Âvidos por conocerse y descubir lo que había detràs de las puertas y ventanas de una de las más bellas ciudades del mundo,incursionaban en los racimos de edificios viejos, subìan por escaleras desvencijadas o navegaban en una barcaza por el Sena.
Intentaban pasar lo más desapercibidos posible,porque èl era casado,y sabìan ambos que eso que hacìan no era bueno ni honesto,y el magnetismo que sentìan mutuamente,era algo robado. Que ese que podrìa ser un amor puro y total,se verìa fragmentado por la traiciòn y el engaño a la esposa de Jordi,como esos espejos de los muros que reflejaban su amor en trozos distorcionados como si fuesen parte de un ejercicio de cubismo emocional,corazones como cristales del art nouveau de las entradas del metro parisino...

A las dos semanas,èl le tomò la mano por primera vez,y le entregò su anillo masònico,pero ella lo rechazò: si en España le vieran dicho sìmbolo,irìa presa,por lo menos...Jordi,entonces quiso besarla...pero Dolors se negò al beso: era gitana-catalana, y por ello era donosa y no permitirìa en sus labios vìrgenes la mancha de esos labios que besaban otra boca...
Lo ùnico que le aceptò fuè su viejo libro de
El Quijote, que abrazò contra su pecho como si fuese el ùnico sostèn en ese vacìo sin Jordi...
Y asì fuè que sòlo con una sonrisa triste y una flor, se despidiò de èl en el andèn del tren que la llevarìa de nuevo a Barcelona...

Lo mas triste,para ella,fuè pensar en esos besos que no se iban a dar,en las palabras que no se iban a decir,en las caricias que quedaron en el aire...
Y para èl lo màs triste fuè el rendirse,olvidar la utopìa habièndola encontrado...
Fuè un oír en el insomnio desgarrado, a los gatos llorar su rabia en los tejados.
Fuè Parìs, la rùa,la vida sin ella, fuè saber extintos los poetas y a la poesìa...
Fuè su ùltima derrota en esa guerra que habìa sido su vida.
Pero las palabras que ella le dijo desde la ventanilla del tren,pulsaban en el corazòn de Jordi como un tibio aliento:

-No et preocupis,Jordi,encara que Parìs caigui, els anys passin,i tots els poetes morin..t'estimaré sense oblit...
-Dolors,canell...Anirè per tu a Barcelona...espera'm...
-jo t'espero...

Y ella partiò con esa promesa en su corazòn...

El tren sobre la vìa partiò con un quejido absurdo,como un eco al lamento,porque la vida tiene esa costumbre que caracteriza a los amorosos:
Las despedidas no les son justas, siempre muere algùn dulcìsimo instante, algùn recuerdo sublime...aunque en esos dos corazones buenos la esperanza del reencuentro venidero,fuè alivio,consuelo y elevado sueño...



Pero eran otros tiempos esos,tiempos de amar y de creer en las promesas y los sueños,tiempos en que se cumplìa la palabra dada,en los que se decìa la verdad con la fuerza del espìtiru,tiempos en los que se daba la vida por un ideal...
Ahora,en estos tiempos hostiles,propicios al odio,tiempos de vacìo, de consumir y desechar,tiempos de engaño,burla y traiciòn,pareciera que es mejor andar en soledad y vaciar el alma de esas ternuras,que ahora sòlo son motivo de escarnio y mofa...
Amar asì, y dejar fluir el llanto y la esperanza,como esa noche, en el tren, hizo mi abuela,ya no està de moda.


Que bueno que no vieron estos tiempos amargos mis abuelos...


.

No hay comentarios: