4/12/2009

En la comarca de las cerezas...





Tristes montes del Pirineu de aquel invierno del 39,que vieron pasar a hombres,mujeres y niños arrastrando entre las nieves, sus heridas y derrotas.

Por esas àsperas laderas huyeron de la carnicerìa franquista, medio millòn de seres sin esperanza.
El destino del mundo dependiò durante tres años de la Repùblica Española,a la que los europeos dejaron morir sola en ese invierno en que fuè masacrada por los nazis y por el bastardo Franco,y que continuarìa asesinando durante 40 años màs.
Por ahora,los paises "no-intervencionistas", que se preparasen:
Con el ejemplo hispano,pronto, la guadaña del fascismo regarìa la sangre de los pueblos de toda Europa.

Pero en esa vìspera de la guerra de Hitler,sobre las nevadas cunetas de los caminos del Pirineo español,las ambulancias y furgonetas republicanas pararon:hasta ahì los franceses les permitieron el paso por su frontera,los refugiados,entonces siguieron a pìe,por un lugar perdido entre la niebla gèlida,dònde ya no habìa Repùbica,ni fuerzas que la defendieran ni auxilio de nadie,y ese lugar fuè el final de la gesta,dònde todo se diò por perdido,porque ya no habìa nada que no fuera el orgullo revolucionario, la dignidad republicana y la tozudez por la vida,soportando el dolor de las heridas,la derrota,los harapos,el hambre,el frìo...

En el paso nevado no pudieron màs y encendieron algunas fogatas,que calentaron un poco los rostros y el miedo: Ahì se enteraron que Mola,el matarife de Franco,estaba fusilando a miles de "rojos",y que la sangre revolucionaria corrìa por las calles de Barcelona como lluvia de las tardes,y ahora Mola,voràz de muerte,tambièn iba por ellos. Asì que usaron de sus ùltimas fuerzas para seguir el viaje,hasta ver, allà abajo, el valle neblinoso francès que se ofrecìa salvador ...y temible.

Era Hendaya la frontera entre España y Francia y era la aldea una muchedumbre luctuosa al lado de un río.
Una larga columna de tres en fondo siguiò a los gendarmes franceses por una incierta playa, con un incierto futuro, y tratados como indeseables... No fuè que la Repùblica Francesa no estuviera preparada para acoger a medio millòn de personas. Simplemente venciò el prejuicio mayoritario de la sociedad francesa, contra las "turbas de españoles" desharrapados y lo que es peor, rojos.
Los franceses pensaban que los españoles les iban a contagiar todas las enfermedades infecciosas y todos los piojos del mundo, asì que ni cortos ni perezosos, raparon a todos los niños y niñas, y luego,muy generosos, les dieron un tazòn de sopa de cebolla y despuès los dejaron dormir en la playa sin techo ni cobijo,a 5 grados bajo cero.

Jordi,fatigado y agonizante,casi en shock por la pèrdida de sangre de sus heridas,y con el frìo congelàndole el sudor de la fiebre sobre la piel, desfallecìa,pero sòlo de abrazar a su pequeña hermana recobraba algo del sentido de la vida.
Cuando un mèdico francès se acercò a quitarle a la niña,Jordi le hablò en su idioma. El mèdico azorado de escuchar a Jordi hablar tan bien el idioma,le preguntò si habìa nacido en Francia. Jordi,agònico,le dijo que su madre si y que su abuela era de Cèret, en Llenguadoc-Rossellò,y que a ella le entregarà a la niña porque èl iba a morir,y luego de decir eso,se perdiò en la noche del coma.

El Rosellò es una regiòn del departamento francès de los Pyrènèes Orientales y en su centro està la comarca occitana de la Fenolleda y su capital es Perpiñàn.
El Rosellò limita al sur con Catalunya y el mar Mediterràneo, y al norte està la regiòn francesa de Provenza, al este el Ròdano y los Alpes, y al norte Auvernia y el Mediodìa francès.

Los catalanes la conocen como Catalunya del Nord, los franceses como Pays Català.Y ahì se encuentra la comarca de Cèret,reconocida como la capital mundial de las cerezas.En su plaza se encuentra Le Grand Cafè,donde Pablo Picasso tomaba cafè y planeaba pintar el Guernica...
La abuela de Jordi poseìa una finca con àrboles de cerezos reconocida en todo el Vallespir,por la abundancia de sus cosechas y la calidad dulce de sus frutillas.
Cuando Jordi abriò los ojos creyò que aùn soñaba:
Viò por la ventana del hospital,en el escorzo del horizonte,un bosque de troncos castaño oscuro de cerezos y su floraciòn rosada caer tan suavemente, como èl mismo caìa entre los algodones de la morfina.
Y fueron los jugos de cereza,ricos en riboflavonoides,los que seguramente lograron volverle algo de vida.
Su convalecencia fuè larga y durò toda esa primavera.
Asì Jordi fuè recuperándose lentamente de las heridas infectadas de bala que le habìan roto dos costillas y el hùmero derecho,y le habian lesionado la ròtula izquierda.El mèdico dijo que habìa sido un milagro que llegara a Francia y sobreviviera.Y asì,tambièn, descubriò ese otro lado de la guerra: El hospital.

Con sus compañeros gangrenados,amputados,o agonizando,y muriendo lejos de su Patria,ya no se escuchaba en esos dìas el "Salud,camarada!",sòlo se oìan lamentos,llantos y hasta rezos.
Èl mismo,continuamente despertaba atenazado por sus pesadillas y su fiebre,ahogàndose con su propio llanto,hasta que un dìa al despertar bañado en sudor y làgrimas se llenò de furia y gritò con toda su alma:

"Visca Catalunya! Fascistas hijos de la gran puta!".

Los otros enfermos que lo oyeron intentaron gritar tambièn,y algunas enfermeras y mèdicos aplaudieron,y luego cantaron una tìmida Marsellesa...

Pero Jordi continuò inmerso en una furia sorda que le durarìa toda la vida,y que sòlo atenuaba perdiendo la vista en la belleza de los cerezos o leyendo alguno de sus amados libros....

Su abuela,avisada por aquel mèdico, que resultò ser su paisano, habìa estado durante noches enteras velándolo y sus tìos,todos ellos masones,cuidaron del muchacho y de la niña.
Jordì en esa convaleciente desolaciòn era indiferente a todo,incluso a una voluntaria llamada Nèlie,diez años mayor que èl,y enamorada perdida de la cultura y de la inteligencia apasionada de Jordi,tanto asì que al inicio del verano,la mujer le propuso casarse con èl,para regularizar su estancia en el paìs,para cuidarlo,y porque lo amaba.

La abuela y los tìos lo animaron a la boda,que se celebrò,por el civil masònico,durante una comida campestre bajo los cerezos, ese triste otoño del 39,y luego Jordi consiguiò trabajo en una librerìa de Gallimard, como corrector de estilo,y asì,al lado de esa buena mujer y sumergido en los libros,intentò olvidar los horrores de la guerra...



Pero los nazis llegaron pronto a Francia para recordarle que sobre todas las cosas, èl era un libertario...


.

No hay comentarios: