4/13/2009

El Pueblo Maldito...


Hay viejos caminos que sòlo son retornos a la nada en esa comarca del Montmell,y eso se entiende mientras se pedalea con fuerza para subir las duras cuestas del Pirineo. Se halla cerca el lìmite francès pero en esas zonas rurales no hay ninguna frontera humana entre los magnìficos bosques de cedros y pinos negros,en dònde sòlo lo silvestre impera.

Ir en la bicicleta avanzando lentamente en el esfuerzo de la subida a la montaña,entre esas profundas cañadas pedregosas y las alturas de nieve añil,nos hace sentir insignificantes ante la majestuosidad de los Pirineos,y perecederos ante la inmensidad de la Naturaleza.

Hace un frìo que pela,y el nublado amenaza lluvia,cuando entre los espinos y la maleza vemos la primera masìa,solitaria y lùgubre nos avisa que nos acercamos al pueblo maldito.
Tomamos una vereda apenas marcada y entonces todo se va asilvestrando,y el bosque se extiende donde,se nota por las cercas caìdas, antes habìa campos de cultivo. Ahora,en esos que fueron trigales,crecen enebros,queijos y pinos jòvenes. A veces el camino se hace intransitable por la maleza y debemos bajar de la bicicleta y continuar caminando. Cerca pasa raudo un jabalì,gruñe,y se pierde entre el breñal.
Un ruiseñor trina con una fantasmal tristeza de alguna rama alta. Vemos en la cañada a tres ovejas y cuatro cabras cimarronas,que desvinculadas de su pastor,se han vuelto salvajes y pastan alertas.
Al oirnos,huyen. Con una burra parda que mastica cardos sucede lo mismo. Dicen que por aquì hasta los animales tienen miedo.
Dicen que un dìa,las bestias tambièn se rebelaron en estos pàramos,y se resistieron a ser cogidas,y sobre todo,enfurecìan al ponerles albardas en los lomos o carga alguna,y huyeron al bosque. Lo mismo pasò con los perros: los que no murieron de rabia,se volvieron salvajes y retornaron a su orìgen de licantros.Y empezaron a degollar ovejas y niños... Esos perros de la comarca matan como lobos; comen un poco del animal muerto y, luego, dejan el cadàver abandonado en la ladera para que los buitres acaben por consumirlo por eso en el aire helado flota ese aroma dulzòn de la muerte...
Pareciera que el ser humano que dominò estos parajes fuè derrotado por sì mismo y claudicò a todo,y asì la naturaleza volviò a retomar lo que siempre fuè suyo.
De sùbito,entre la maleza,vemos las ruinas del pueblo:
Masìas abandonadas de un momento a otro por sus antiguos pobladores,que dejaron en sus puertas cubos y herramientas que ahora rechinan al viento sus òxidos.
El pueblo tenìa una sola calle,su ensanche de trazado medieval,que llevaba a la iglesia y al cementerio,pero ahora todo es ruina y maleza. Entramos al pueblo despacio,con curiosidad y miedo,cuando el cielo se rompiò en un chubasco.Nos refugiamos en la iglesia. Una sensaciòn de intenso frìo nos impacta al cruzar su dintel. Ahì està todavìa,verde ya por el musgo,una imagen en piedra de Santa Eulalia, una obra romànica de siglos de antigüedad. Hay tela de araña por todo lo que fuè el altar,la iglesia es ahora el habitat de tuzas,hormigas,murcièlagos y polillas...
La lluvia amaina y salimos por un paso lateral a algo que debiò ser una plaza pero que ahora sòlo es selva.
Me detengo en la puerta y recargo la bicicleta en un muro al que noto despostillado por multitud de balazos.
Aquì fuè donde violaron a mi tìa abuela.
El viento de la montaña mece un poco la campana que verde de lama,suena un lùgubre lamento.Vuelan en fuga a ese sonido dos parejas de cuervos que se pierden entre el pinar,camino al cementerio.
Bajo la llovizna vamos descubriendo las casas abandonadas, con paredes intactas, imposibles de erosionar debido al grosor de las mismas (casi un metro de piedra)...Todo agoniza... Extraños esqueletos estàn dibujados en pose de duermevela en algunas ventanas de madera podrida,o en sus puertas desvencijadas...la lluvia provoca chirridos misteriosos en los tejados de pizarra y sobre algun perol oxidado...
Imposible identificar la masìa donde naciò mi abuela Dolors...

Una cantidad enorme de rovellòs crece por todos los rincones del pueblo,entonces me acuerdo que mi abuela Dolors tenìa muchas maneras de guisar tan deliciosa seta:
Ella los cocinaba a las brazas con aceite de oliva,cebolla,ajo,perejil,vino cava y sal. O los picaba con albahaca y ajo como complemento al guiso de cordero,o los agregaba a un puchero de perdiz con patatas,tomate y aceitunas...Deliciosos.
Nos damos a recoger algunos rovellòs para comerlos luego y descubrimos con alegrìa un sitio repleto de castañas. Llenamos nuestras mochilas hasta el tope de castañas y setas,golozos,para comerlas màs adelante.
Eso nos aligera un tanto,porque ese lugar es inhòspito y algo intangible se dispersa en el aire frìo repleto de misterios no develados.
Ha dejado de llover.
Y de pronto vemos que un viejo montado en un mulo,con su escopeta al hombro,se acerca hasta nosotros. Nos saluda en català,con toda cortesìa,pero su mirada hosca nos indica que no deberìamos estar ahì.

El viejo baja del mulo,se acomoda el pasagua que le cubrìa el rostro y nos mide con una mirada severa. Luego nos advierte en català que estamos a 15 kilòmetros de la pista forestal y que nos podemos perder en esos desiertos. Què serà mejor que nos vayamos antes de que reviente fuerte la tormenta. Mientras habla saca de la alforja del mulo un ramito de camelias silvestres.
Nos mira esperando que nos vayamos,pero yo no dejo de ver las flores en su mano.
El viejo,ante el español con el que le responde mi compañero,insiste,ahora en castellano,que no debemos estar ahì,que no es lugar de paseo turistico...
El viejo duda en decir lo siguiente,pero por fìn lo suelta:
-Este pueblo està maldito...
Y sin decir màs echa a andar hacia el cementerio con el ramito de flores en su mano.
Lo alcanzo y le explico porquè hemos ido ahì.
Entonces me estudia largamente con una mirada de azoro,y por fìn asiente entendiendo,y nos sonrìe por fìn.
-Es bueno que no se pierda la memoria...Es bueno...
Mientras caminamos a su lado el viejo catalàn nos contò con voz pausada el porquè ese pueblo fantasma està maldito:

"...La cizaña llegò al pueblo con el franquismo.El dictador impuso el silencio a los catalanes,prohibiendo el uso del català y persiguiendo todo sìmbolo de catalanidad.El himno Els Segadors fuè prohibido. Los libros de texto y las escuelas del dictador excluyeron la historia de Catalunya...
El nuevo règimen suprimiò inmediatamente el Estatuto y desapareciò la Generalitat,cuando el dictador fusilò al presidente Lluìs Companys en Barcelona...Franco se dedicò durante 40 años a sembrar cadàveres por toda Catalunya como pasò en este pueblo...
El viejo habìa vivido en el lugar cuando niño,a los 5 años se escapò con su madre y sus hermanos,pero como tenìan prohibido abandonar la aldea y para que la Guardia Civil no los descubiera, la madre obligó a todos los hijos a caminar descalzos hasta el tren de modo que el polvo del camino no los delatase luego.

El pueblo tuvo una maldiciòn el dìa en el que el pàrroco y los falangistas violaron a una muchacha embarazada y luego,ante la complicidad de algunos o la cobardìa de otros, exhibieron su feto en la plaza como si fuera un engendro del diablo,por ser hijo de "rojos".
Esa salvajada trajo un castigo no sè si divino,pero terrible al pueblo entero.
Primero fuè represalia tras represalia: unos a otros se acusaban de "rojos" y eran puestos en las listas de fusilamiento muchos,y sòlo por envidias,venganzas o miseria (los franquistas ofrecìan 35 pesetas,por cada delaciòn).
Y los falangistas de Madrid, que traìan la òrden de matar a 10 catalanes por cada soldado de Franco que hubiese muerto en la guerra,como venganza, se gozaron en matar catalanes por mayoreo. Asì ese pueblo perdiò a la tercera parte de sus pobladores.
Luego de las matanzas,vino la hambruna.
Franco estableciò una especie de aduanas llamadas fielatos para controlar el paso de alimentos. Los de Abastos llegaron a quitar el trigo y ovejas al pueblo,para repartirlo entre los ricos,ya que la nación estaba arruinada. Entonces la gente se iba al bosque a cortar cardos borriqueros y rovellòs, que era lo ùnico que se podìa comer.
Y si se recogìan castañas o bellotas para asarlas o cocerlas,era muy peligroso pues si los guardìas de las fincas del cura los sorprendìan,les azotaban y luego los mataban por un puñado de castañas...
El porquero fue apresado y fusilado porque su ùltimo cerdo verraco escapò y comiò de las bellotas del cura,y entonces lo fusilaron junto a su cerdo.
El cura,sus beatas y los guardias de Franco no carecìan de nada. Y algunos fueron con el cura a cambiar sus monedas o joyas de oro por un chusco de pan negro,y el cura se hizo màs rico,y otros iban a urgar en los basureros de la casa parroquial,para comer las sobras de lo que comìan el alcalde y el cura. Algunas mujeres iban a pedir comida al cura o a los soldados a cambio de sexo.
Algunos que cosecharon algo de trigo silvestre,hacìan el pan por la noche para evitar a los agentes de la Fiscalìa,pero al dìa siguiente los encontraron por el olor del pan y los fusilaron.
Cuando se podìa comer algo,era "San Antonio para comer" como dice la canciòn,porque sòlo se comìa el pan que se hacìa para los animales por la fecha de San Antonio,que era un pan de harina de almortas (chìcharos) y mondas de patatas,duro y seco como cartòn...



Y luego llegò la enfermedad:
A veces la gente desenterraba los animales muertos y se los comía.
La suciedad era grande y como no habìa jabòn,la sarna y los piojos abundaron.
La gente,esa misma que antes acusò a las Amapolas,empezò a morir de hambre,tifo,tìsis,o disenterìas...
Al tiempo, los campos estaban llenos de langostas, y sin leña,y quemadas ya puertas y muebles para calentarse en esos inviernos mortales,los pocos sobrevivientes buscaron resguardo a las nevadas en la Iglesia,pero el pàrroco atrancò la puerta de la casa de dios y puso dos guardias con fusiles para que los miserables no ensuciaran.
Entonces las dos ùltimas mujeres del pueblo que quedaban vivas,pusieron en la cesta de rovellòs del pàrroco,unas setas malas.
El pàrroco tardò dos meses en morir entre tremendos dolores,a causa del veneno...
El alcalde amaneciò ahorcado al dìa siguiente.

Cuando empezaron a verse los aparecidos,los pocos moradores que aùn quedaban,huyeron, lo màs ràpido que pudieron,dejando deshabitado el pueblo....

Se dice que en noches de borrasca,el espectro del pàrroco vaga por las ruinas del pueblo, atormentado por los fantasmas de los "rojos"fusilados,y que es èl mismo,el que hace repicar la campana, que se oye a muchos kilòmetros a la redonda,doblando a muerto, a altas horas de la madrugada...."

Cuando llegamos al cementerio el viejo guardò silencio.
Entramos cuidadosos de no pisar una làpida rota y sin nombre en su entrada.
El lugar es desolado:madejas de yerbas y maleza ocultan las cruces caidas de las tumbas de los hijos de este pueblo. Un pequeño àngel de piedra con los ojos vacìos reposa entre una mata de amapolas. Al fondo,junto a la tapìa ruinosa,una piedra caliza de menos de un metro señala un pasado perdido...Ahì abajo estàn los restos de mi familia,en una fosa comùn...
Dejo sobre la piedra un ramito de amapolas,mientras el viejo,a mi lado,deja el suyo de flores blancas...
La tarde avanza,la lluvia se reanuda,y el perfil del campanario se recorta en la oscurina del cielo mientras un viento helado sacude las frondas de los pinos y la campana, que parece tocar a los difuntos...


Volvemos al camino los tres,el viejo en su mulo y nosotros en las bicicletas,y bajo una lluvia que parece llanto retornamos al presente,mientras dejamos atràs la noche del franquismo que cayò sobre ese pueblo maldito...

.

No hay comentarios: