3/10/2009

Sandìa












En perfectas escuadras de belleza
los pàjaros invaden la tarde con sus alas
sobrevolando la plata del lago.
La cintura del viento
se retuerce
en los brazos fornidos de los àrboles
y suspiran las hojas dèbilmente
por los besos que crujen en las ramas.
Es sàbado y comemos sandìa.
No me hace falta más para sentirme libre
en un mundo de esclavos








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