3/10/2009

Jazmines


Hoy llegò con un ramo
fresco y dulce de jazmines
y a mi emociòn pregunta
por mis ojos hùmedos, madre.

Y yo guardo silencio.

Las palabras no acuden
en mi ayuda, se esconden
en el fondo del pecho,
por no subir vestidas
de luto hasta mi boca,
y derramarse luego
en un ocèano de làgrimas.

No sè si tù recuerdas
los dìas aùn tempranos
en que ibas como un àngel
por el jardín, y dabas
a los geranios y a las rosas
su regalo de agua,
y recogìas las hojas marchitas
en esa tu manera tan suave
de tratar a las plantas
y a los que se acercaban
a tu bondad perfecta.

Yo sì recuerdo, madre,
tu oficio de ser tierna
y fina como el aire.

Una tarde mi padre
recibiò de tus manos
un jazmìn que cortaste
para èl. Con asombro
te mirò largamente
y se llevó a los labios,
reverente, la flor.

Se me quedò en la frente
aquel momento, digo
la frente cuando debo
decir el corazòn
de niña que supo por primera vez
que eso era el amor...

Y se me llena
de nostalgia la vida,
como un vaso colmado
de un lento vino pàlido,
si èl viene con jazmines
y pregunta por ti, madre...




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