3/10/2009

El tren




Una mujer espera en el andén
y se asoma a a la vìa.
Cuando llega el tren
el sol quiebra su càpsula rojiza
y se sorprende con un quejido de escorpiones.
Hoy el sol es una moraleja.
Todo acaba.
Con su abolida oscuridad de cobres
el tren restriega una nostalgia entre los rieles
y en ese ruido inesperado la niebla se dispersa

Una mujer de lejos se convence
desdice sus arranques y sus dudas
harta ya de que alguien quiera responderle
de que alguien quiera amar
de que alguien pueda.
Esa mujer recogiò caracoles
insuficientes como cuello de botella
mìnimas traiciones sin luz y sin ocèano
y por eso hizo sus maletas
y colgò en su puerta un adiòs sencillo.
Disfraza cuanto puede su estirpe de ermitaña
y el corazòn se le vuelve un rótulo impreciso
que dice ya no vuelvo.
Una mujer sube al tren y se aleja del ocaso
hacia los amaneceres azules
del mar de paja y por fìn sonrìe
a otro sueño






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