2/17/2009

L'Inconnue de la Seine


Ese día me senté a tomar un thè de menta en un cafè del boulevard,pero ya no tenìan los deliciosos pastelitos argelinos que tanto me gustan,por mi mala suerte y porque a esa hora de la tarde ya se habìan terminado.
Lo que sí tenìa para mi París era lluvia.
Asì que me conformè con gozar de la luz de la lluvia y del sabor de la menta lìquida.
La lluvia parisina es vaga : de pronto es intensa,segundos despuès es sòlo un leve rocìo y la luz destella entre las gotas cuando le da la gana.
En La Tour de Babel no encontrè nada que sacudiera mi spleen,pero fuera de la librerìa habìa comprado una novela que un viejo del barrio de Clynchi insisitò en venderme por 3 euros para embriagarse con kir.
Leer esa novela entre sorbos de thè y la distracciòn de la lluvia fue extraño. La novela habla de una hermandad secreta que fuè formada por grandes talentos como Zolà,Verne,Delacroix,Dumas,Sand...
La llamaban "La sociedad de la niebla",que con el paso de los años y la muerte de esos grandes degenerò en una secta espìrita y luciferina,formada por hijos de burgueses,y que le cambiaron el nombre por el de "Los Invisibles del Sena".Se reunìan en el àtico del cabaret Le Chat Noir o en el sòtano de una tienda en la rue Saules y ebrios de ajenjo,opio y amanita muscaria,llegaron a hacer sacrificios de gatos y perros,y demàs absurdos, ajenos a la imaginaciòn de los genios,a su lealtad,a su humanismo.

Leer aquella novela no me sienta bien y una nostalgia peregrina afectan mi espìritu con una desesperanza malhumorada. Siento que todos mis sueños se han perdido en la misma decadencia de esos invisibles.

Y mejor dejo el cafè y salgo a pasear bajo la lluvia por las orillas del Sena.

Cerca de la rive-gauche, una mujer que vende naranjas,flores y unas màscarillas blancas y extrañas a los turistas,me ofrece su mercancìa,pero a mi negativa,insiste y me ofrece un secreto a cambio de 2 euros: Es un viejìsimo carnet escrito con delicada letra en tinta china...tiene finos dibujos de pàjaros,de mariposas y un daguerrotipo que me hiponotiza.
Se trata de una fotografìa ya borrosa de una muchacha. Se lo compro y le compro tambièn un paraguas rojo. Serà interesante leer el diario de esa desconocida perdida en el tiempo.
Està forrado de seda que fuè azul en algùn momento pero que ahora es tan gris como el agua del rìo.
Perteneciò a una tal Annette,que firma sus notas con delicadìsima letra manuscrita.
De pronto algo me hace levantar la vista del carnet porque el viento arreciò haciendo volatines con la lluvia y esquivando los paraguas.
El caso es que al ir caminando por la acera paralela al río,la lluvia me revelò un extremo del espanto:

Fuè a la altura del puente de Alexandre que me encontré de sùbito, como a unos cien metros del puente, totalmente sola...todos los turistas,vendedores,transeùntes se habìan ido.

A la única persona que vì,fuè porque tenìa un paraguas rojo y un abrigo similar al mìo.
Estaba sobre el puente con la mirada perdida en las aguas del rìo,y su gabardina negra brillaba de mojada,creo.
Era una muchacha en todo caso. Tenía el paraguas cerrado y su cabello me pareciò largo y negro aunque no estoy muy segura.
No había nada extraño en la escena pero mi corazòn latìa fuertemente.
Pensè que no era un día para meditar mirando el río, y menos en esa zona del puente dónde la lluvia y el viento se revolvìan con más furia. Quizá aquella mujer estaba tomando su ùltima decisión,quizà ella no encontrò un viejo que le vendiera un libro de hermandades secretas,quizà ella no pudiera sostener su lazo con la vida gracias al discreto sabor de un thè de menta,tal vez ella se dejò de dudas y sì harìa que lo que quizá llevaba tiempo deseando...
Dì unos pasos hacia ella, apresurada,pero ella pasò en una fracciòn de segundos una pierna al otro lado de la barandilla, por encima, luego la otra, y poniendo los dos pies en una saliente de piedra sobre el agua,mirò hacia abajo.
Le gritè.
Se dio la vuelta sin dejar de agarrarse, me viò con unos ojos opacos y desolados, de frente al río, que fluìa más rabioso y oscuro que nunca.
Y en un parpadeo,la muchacha desapareciò del puente.

No recuerdo si saltò o se perdiò disuelta en el viento.

El caso es que dónde había una joven, en mitad del puente, ya no había nadie, en cosa de segundos, y que la única posibilidad era que ella se hubiese tirado a la poza negra que era el río.

Corrì al puente y decubrì un paraguas rojo a la altura dónde había estado ella. Estaba allí, aunque no lo voy a poner como dato fidedigno,porque yo perdì mi propio parguas con la impresiòn.

A mis gritos aparecieron unos policías,y me preguntaron mucho, como estudiàndome, si era verdad que habìa visto a una chica tirarse desde allí, sopesando si estaba delirando,porque ellos no habìan visto nada,ni los turistas,ni los viandantes que de pronto aparecieron entre la lluvia y empezaron a rodearme.
La vendedora de naranjas me tomò la mano y cerrò el ojo a los policìas.Ellos asientiendo con una semisonrisa tolerante y compadecida, se dedicaron a alejar a la gente.
La lluvia habìa amenguado y era ya sòlo brisa.
La vendedora,ante mi estupefacciòn,tomò el carnet de mis manos y abriò la ùltima pàgina,ahì estaba doblado un antiguo recorte de periòdico,me lo enseñò y leì la nota:

“París, año 1900. En las aguas del Sena apareciò el cadáver de una jovencita. Aparentemente, se ha suicidado, ahogándose. El cuerpo fuè trasladado a la morgue, donde pasa el tiempo sin que nadie lo reclame. Un empleado del depósito de cadáveres, fascinado por la belleza deL càdaver de la joven, eleaborò una máscara mortuoria de su rostro.”

"...su máscara mortuoria està siendo reproducida por doquier y ha servido de inspiración a los poetas y artistas de Montparnasse, como Albert Camus, Rainer Maria Rilke o Vladimir Nabokov...y los marchants de la rive-gauche venden la mascarilla como souvenir a los turistas"

Terminè de leer el recorte y entonces vì el dagerrotipo...
Y notè las mascarillas que vendìa la mujer...casi me desmayo!

Era el rostro de la joven que vì saltar sobre el puente...!
Aterrada le dì a la vendedora el carnet de cualquier modo y echè a correr en pànico total,dejando atràs a los invisibles del rìo y a la chica de la niebla.
Cuando lleguè a la casa de Medecins du Monde,fuì recuperando algo de aire y entrè buscando mi realidad perdida minutos antes.
Pero entonces,al entrar al salòn donde los voluntarios aprenden tècnicas de resucitaciòn,me detuve en seco:

Ahì,tirado en el piso,un voluntario daba respiraciòn artificial a un maniquì... cuyo rostro era el mismo,idèntico al de la muchacha suicida que vì saltar al rìo...!

Alguièn me sostuvo por la cintura con fuerza.
Apenas atinè a musitar:
-Es la ahogada...es ella...es su rostro...està muerta...
Lìvida,temblorosa,apenas escuchè una voz serena y sabia que me regresò al mundo de los cuerdos:

-Es el rostro de “La desconocida del Sena”que sirviò de modelo para la cara de “Resusci Anne”, también llamada “Rescue Anne”, esta muñeca-maniquí francesa fuè creada en 1960 y es usada para realizar prácticas de reanimación boca a boca y cardiopulmonar...-
Conforme ese doctor hablaba pausado y sonriente,me fuì serenando,pero escondida detràs de èl,y sin dejar de ver impresionada a ese terrorìfico maniquì.

Èl,divertido con mi miedo,continuò su logoterapia:
-Su creador pensó que si el maniquí tenía una cara hermosa,los estudiantes de medicina se sentirían más motivados para aprender este procedimiento de reanimación.Y por eso Anne,tiene “la boca más besada de todos los tiempos-.
Es una paradoja-abundò- que los dulces razgos de aquella joven ahogada en el Sena,sean hoy un símbolo de vida para miles que se han salvado gracias a las técnicas de reanimación...
“L'Inconnue de la Seine" (el francès del doctor era sumamente sensual,nota al margen)- fuè sin duda una joven realmente bella...... y enigmática......pero no te asustes,no es nada del otro mundo...mira,tòcala..."

Me llevò mi mano con su mano hasta el latex del maniquì,lo toquè,no pasò nada,o màs bien si pasò:
sentì la piel càlida y real del doctor y al sentirme tan protegida, cierta tìmida alegrìa me hizo ruborizarme.
Mirè al maniquì que me sonriò burlona con sus ojos cerrados. No parecìa ya tan temible.

No sè si la adrenalina del miedo o la ternura de èl, lograron que la tristeza de mi corazòn desapareciera por completo,como si hubiera sido mi depre la que se hubiera lanzado al rìo.
La desconocida Anne me resucitò...

Ahora deseo amar, reir,bailar como Ameliè,cantar la Vie en rose!

Es Paris!


L'imagination au pouvoir!





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