2/02/2009

La bruxa de Moncorvo





Yo tuve una bisabuela,un poco gitana,un poco celtìbera,un mucho libertaria...ella vivía en un paraje cercano a Moncorvo,en Portugal...su casucha de dos aguas,se perdìa entre vergeles de higueras,almendros y cerezos,al pìe del rìo Carvalhoso,en mitad de la serra do Reboredo,el viñedo del Douro...ella contaba leyendas misteriosas de mouras,meigas y lobishomen temibles...
Ella conocía el Arte brujeril,sabía adivinar las lluvias,interpretaba el vuelo de los estorninos y las mariposas,sabía curar con hierba de San Juan las tristezas,elaboraba tizanas con cortezas de árboles que aliviaban de toses y empachos,y los dientes de leche de los meninos,los ofrecía al olmo,y en determinadas fechas,se iba andando hacia las ruinas de los bosques,los viejos castros y menhires,y ponía sobre las rocas regalos: flores,frutos,listones coloridos,y una vez dejó sus trenzas de cabellos negrìsimos (lo hizo para que el abuelo saliera libre cuando fué hecho preso en la dictadura de Salazar)...
Ella ayudaba a los demás del poblado con consejos,pan recién hecho,quesos,y algunas pòcimas herbolarias...tambièn escondìa en las cuevas que sòlo ella conocìa a los partisanos,a los rebeldes y curaba sus heridas y les daba pan y bondad...y cuando rezaba a sus incògnitos dioses,sus palabras eran en una lengua extraña,y al juntar las manos en el rezo, tejía con ellas un cordel, y cuando terminaba,sacaba la cuerda de sus manos con un nudo perfecto...hermoso...de memoria...
Tambièn hablaba con los cuervos,con los lobos y con todo animal que prestara atenciòn,y bailaba entre los árboles los dìas de sol y las noches de luna, y enseñaba el respeto y la bondad a todos en Moncorvo...Mi familia la recuerda como una bisabuela comùn y coriente,sin embargo,yo se que ella fué una bruxa.

A mi me gustarìa ser tan buena bruxa como ella,por eso hoy dìa de candelas,tomaré nueve leños de diversos árboles,y los pondré en la hoguera, y cantaré la vieja canción que cantaba por candelaria la vieja barda portuguesa,y recordaré el sabor de las cobertas,esas almendras bañadas en azúcar finísima que la misteriosa anciana preparaba,con tanto amor...tanto...como el amor que tenía a la vida...
Cuando le dijeron que tenía que abandonar Moncorvo para partir a Amèrica por ser perseguida polìtica,en la vispera del viaje tomó su capa gris perla de lana y salió al bosque con un ramito de albaca y florecillas del cerezo...y no volvió...
La encontraron como dormida entre la escarcha del menhir abandonado,a medio bosque,los ojos abiertos y fijos en un cielo inmenso y plomizo,con su ramito de florecillas sobre su pecho,al píe de una encina desolada...Murió la bruxa como había vivido:

Libre de cadenas en su amado bosque lusitano...

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