2/23/2009

La Mujer Zopilote y los puerquitos.





Cuando mi hermano Alonso tenìa 14 años,decìa que si un dìa bajaba dios y veìa nuestro hogar en la Llera de Canales,al lado del Tamesì,de seguro abandonaba su paraìso,y se quedaba con sus àngeles a vivir con nosotros en la huerta. Luego soltaba la carcajada y aclaraba: siempre que dios no coma,porque apenas y alcanza el puchero para nosotros.

Alo habìa terminado el secundario y como en esos meses no habìa dinero para mandarlo a estudiar a Victoria el bachillerato,por eso ayudaba a papà con los injertos y la poda de los agrios de la huerta,o pescaba en el rìo,o se empleaba para asear la peluquerìa del pueblo,pero lo que màs le gustaba era ayudar a mamà a hacer cochinitos de piloncillo que luego iba a vender en la bicicleta al mercado de Llera.
Yo iba a cumplir 5 años y recuerdo a mi hermano,sus pecas,su cabello claro,sus ojos dulces,su sonrisa fàcil,flaco y alegre,gritando su confuso portuñol en el tianguis de Llera:
-Cerditos,lleve sus porquinhos pra os meninos!
Ande,marchanta,son pao da minha amaçaô na casa por a minha mae! baratos!! gostosos!!!

No era buen vendedor,definitivamente,porque cuando no fiaba,les daba la receta secreta de mamà a las clientes:
-Vôce hierva o piloncillo, a canela y la pele da laranjeira em dos capos de agua hasta facer uma mel. Cierna la Farina con el povo do forno y mezcléla com unto. Amase y añada a mel. En una tabla enfarinada posa la pasta con el rodillo hasta que quede delgada, corte los cerdinhos con moldes,y depois al forno a fogo medio de 20 a 25 minutos.-y remataba con su sonrisa soleada.

No sè si sus clientes le entendieran,pero còmo se divertìan al oirlo,quizà por eso tenìa buenas ventas,les caìa en gracia a los del pueblo aquel huerquillo majo y flacucho que se esforzaba tanto por hablar español como dios manda, como por ayudar a sus padres.
Cuando me pedìa que lo acompañara,montada en la parte trasera de la bicicleta,yo era feliz.
Sus novias del pueblo me regalaban dulces y adornitos del pelo,pulceritas,y demàs sobornos para quedar bien con la cuñadita.

Alonso terminaba temprano de vender los cerditos y entonces me llevaba a la orilla del rìo a ver las luces. Hacìa unos meses que esas luces extrañas y tan pequeñas como un balòn de futbol,sobrevolaban el estero del rìo,y los niños ibamos por las tardes a verlas ocultos entre los juncos.
Esa tarde,de camino al rìo,recuerdo que habìa un impresionante silencio,ni un ave,ni un insecto se oìan.
Los niños ibamos jugando,atrapando ranas,riendo,pero de pronto todos callamos...Todos nos miramos unos a otros,como presintiendo algo.
Alo me tomò la mano con fuerza,como por instinto... Se oyò de sùbito un chasquido intenso.
Entonces una de las niñas màs grandes gritò aterrada y señalò algo sobre la copa baja de un àrbol joven,todos a la vez,volteamos a ver:
Se trataba de una mujer de blanco sentada en la parte superior de un poste de luz.
Enseguida Alonso me levantò en brazos y echò a correr,y tras èl todos los demàs niños para llegar a las primeras calles del pueblo.

Pero nuestra bicicleta con la cesta vacìa de puerquitos pero con el monedero de la venta, habìa quedado ahì,tirada muy cerca del poste.
Se hacìa de noche.
Entonces Alonso,me mirò muy serio y me dijo que no me podìa dejar sola en el pueblo,que debìamos ir por la bicicleta y volver a casa,porque mamà estarìa muy preocupada.
Yo no querìa,me aferrè a su brazo,llorando de miedo.
Entonces èl me sonriò,y tomando unas piedras del camino me diò algunas y me dijo:

-Si esa apariciòn es cosa de dios,pues de una vez nos enteramos que pasa con eso cientìficamente,si?
-Y si es sòlo una mujer zopilote, no nos va a robar nuestra bicicleta,ni el producto de nuestro trabajo...si morimos,moriremos peleando,vale?
No hay poder,terreno o ultraterreno,que una buena pedrada en la testa no derroque...

No entendì en ese momento lo que me decìa.
Pero vì su mirada firme y serena, con ese brillo casi imperceptible y tan suyo de ironìa y reto... Y las piedras,en sus manos fuertes y templadas.

Y fuimos por la bicicleta.
No vimos ya a la mujer zopilote.

Pero habìa un niño de unos 10 años,llorando casi en shock,porque en la huìda habìa caìdo a una zanja y se habìa roto la pierna.
Entonces,Alo,con toda la serenidad ,se quitò su ùnica chamarra a pesar del frìo,y con ella, le aplicò un rudimentario torniquete al niño,luego,tomò el monedero de la bicicleta y me lo diò para que yo lo cuidara, atò mi mano con mi listòn del pelo a su cinturòn,para no soltarme,y por ùltimo,cargò con el niño desmayado en sus espaldas y echamos a caminar en el ocaso,siempre alertas a que no nos siguiera la Mujer Zopilote...
Fuè largo el camino y llegamos por fìn ya en la oscurecida.
Mamà nos estaba esperando en la puerta de la casa muy asustada.
Papà de inmediato atendiò al niño y luego lo llevaron con sus padres y de vuelta pasaron por la bicicleta.
Por fìn,esa noche,antes de dormir,vi que mi hermano revisaba su maltrecha chamarra,con una expresiòn ùnica iluminando su rostro.
Papà y mamà lo miraban con un orgullo inocultable,y entonces Alo le dijo a mi mamà quedamente:
-Voy a vender màs porquinhos mañana,madre,porque ya sè lo que quiero estudiar,y se necesita mucho dinero...
Y agregò con una sonrisa:
-Quiero ser mèdico de niños...vale?

Alonso ahora es cirujano pediatra.
Lo logrò a pesar de las precarias ventas de cochinitos de piloncillo,de mil pedradas al poder y de algunas mujeres zopilotes.


Y por todo eso y por màs,admiro y quiero profundamente a mi hermano mayor.

Respira...




El tornado libera una mirìada de insectos
cercada en el vientre de la tierra
creen llegada la hora de fenecer
y se ahoga su sueño en el pico de las golondrinas.


El viento gigante torpe malquerido
pasa bajo el sol sin saber su peso de ternura
y se fuga entre la escarcha atravieza la epidermis
de los solos sin sopa sin abrigo sin amigo
fatigado el viento de febrero còmplice del frìo.

Remolino hiriente se revuelve en el espacio
sobre las bocas enyesadas de los muertos
de frìo tan desolados sin amor ni fuego
gira cargando polvos de aquellos lejanos años
tramando solitarios desviejaderos.

Sin embargo algo:
la hierba ya se ve preñada de primavera
se reaniman amarillos los destellos del agua
y mas desnuda que el rayo
cargada de albas y de flores
estremeciendo la dulzura

respira

La Vida.




El virus de la tristeza...



Llera de Canales es la puerta de la huasteca y del cielo.

Al oriente està el mar del golfo,la Sierra de Tamaulipas al poniente,al norte Vìctoria,y al sur,el Pànuco.

A Llera la cruza un rìo,que cuando viene manso se le nombra Tamesì,y cuando baja en torrente,algunos le dicen Guayalejo.
Gracias al rìo la Llera tiene azùcar y cìtricos.

En la Sierra de las Cucharas hay un hermoso paraje de àrboles,ojos de agua,de aves y mariposas,es una reserva de la biòsfera mexicana.
Se llama El Cielo.
Pues en El Cielo yo nacì en una casa de suelo apisonado,techo de dos aguas y brasero de piedra roja.

En los campos de la Llera de Canales,antes del narco,antes,llegaba con fuerza la primavera.

Las mañanas luminosas y apacibles cedìan el paso a un sol indolente, que era como barniz en las hojas verdeoscuras de los naranjos.
Humildes, recatadas y efìmeras brotaban las flores de azahar, con su tono blanco inconfundible y con su aroma de frescura y miel.

Mi niñez fuè un sabor del jugo de esas naranjas,tibias de sol, exprimidas en mi boca,mientras veìa al aire suave de levante balancear las hojas de los árboles recién podados,y los tordos negros buscando algo de comer entre el laberinto geomètrico y dorado de los naranjos y los limoneros.
Y la tierra respiraba humedad después de las generosas lluvias del ùltimo norte.
Desde el invierno,mis padres esperaban que la flor de azahar se abriera y de su seno surgiera un pequeño fruto verdoso.

Serìa el inicio de un nuevo milagro de la naturaleza que durarìa hasta bien entrado el otoño y si la cosecha del cìtrico era buena,mis hermanos y yo estrenarìamos zapatos,juguetes,libros y podrìamos ir unos dìas a la playa o tal vez,con suerte, a conocer la capital de Mèxico.

Pero mientras llegaban los dìas de cosecha, las efìmeras flores blancas perfumaban toda la huerta,y toda la casa,desde las primeras luces del alba, en esas tempranas primaveras, cerca del Golfo.

Mamà nos despertaba en las mañanas con los rayos del sol que atravesaban las cortinas blancas y acariciaban su rostro bello y sonriente.
Ella era el amanecer y tambièn era la leche caliente con canela y piloncillo en el estòmago y su voz torcaza cantando quedito alguna canciòn alegre mientras tostaba pan y batìa huevos para el desayuno de todos.
Papà se levantaba de la cama estiràndose como un gato, y luego abrìa las ventanas ...y el olor a naranjos se expandía por toda la casa,mientras el aroma del desayuno caliente salía por la chimenea.
-...Que día tan hermoso!-siempre decìa y bromeaba y jugaba con nosotros y con mamà que reìa con una risa cristalina, hasta que el desayuno estaba listo, el olor a tostada de tomate y café inundaba la estancia llenando todo de una calidez que nos ponìa serios. Todos esperabamos que mamà se sentara y papà la besara en la mejilla y en la mano,para que,hambientos,mis hermanos y yo,empezaramos a comer.
Luego,papà nos apremiaba para que tomaramos el baño mientras èl se encargaba de recoger los trastos y lavarlos,mis hermanos grandes se bañaban solos con la manguera del patio,y mamà me llevaba a mi a la tina de latòn con agua calientita y me decìa a mi el secreto de la familia,porque yo era la ùnica mujer entre sus hijos: deslizaba sobre la espuma flores de limonero,albahaca,romero,y un chorrito de aceite de oliva y con el jabón y el bagazo de una naranja a guisa de estropajo, frotaba bien mi pelo y todo el lodo de los juegos de mi cuerpo. Mientras me contaba con su voz de ternura el secreto de porque las mujeres de la familia tenían la mejor piel de Catalunya y alrededores, secreto pasado por generaciones,transmitido de las madres a sus hijas, de modo que nunca se perdiò, secreto que nadie conocía a no ser por la abuela de Barcelona,por ella y por mi...era todo lo anterior y el ingrediente principal: la alegrìa.
Luego mamà me cepillaba el pelo pacientemente hasta que quedaba liso, seco y brillante. El cabello de mi mamà era negro ébano, con reflejos azulados, debido a la oscuridad que desprendía, incluso bajo la luz del sol en los días mas asoleados de la primavera,quizà por eso le doliò tanto perderlo por la quimioterapia. Le llegaba hasta su fina cintura, y papà se embebìa acariciando su cabello,y le decìa quedito que parecìa una madonna misteriosa, la miraba durante horas, la veía fascinado en el mercado, o pizcando naranjas,o pasaba a su lado y él aspiraba el aroma de su cabello,y cuando sus ojos se encontraban mamà se ruborizaba y papà se quedaba sin respiración,por largos minutos,hasta que por fin soltaba el suspiro.
La ùltima primavera de mi niñez,cuando tenìa 9 años,mi papà puso una tiendita fuera de la huerta,en el camino que iba a Vìctoria.
Mamà y yo vendìamos cajones de naranjas,dulces , y diversos panes y postres de naranja y leche que ella hacìa. Tambièn elaboraba con los cìtricos, jabones de baño,cremas,escencias y bolsitas de algodón rellenas de flores y hierbas perfumadas para aromar la ropa en los armarios.


Así, mediante la venta de naranjas de papà y la tiendita de mamà,fue como la economìa de la casa mejorò.Y papà nos comprò vestidos nuevos a mamà y a mi. Y tambièn comprò codos y sementera de Citrange troyer, Citrange carrizo, Mandarino cleopatra o Poncirus trifoliata,y de Naranjo Amargo...
Y en esos codos venìa la tristeza.
El "Virus de la Tristeza" es la enfermedad más grave de los cítricos provocada por un pulgòn que afecta a naranjos, mandarinos y pomelos injertados sobre Naranjo amargo.

Matò a los àrboles del huerto en poco tiempo,en 3 semanas los àrboles empezaron a florecer exageradamente,pero sus flores carecieron de perfume,y los frutos fueron muchos pero pequeños y secos,y las hojas perdieron su brillo intenso...La defoliación vino luego.
Papà se sentaba largas horas frente a sus àrboles,la vista perdida en la desolaciòn,mientras mamà a su lado,contenìa con dificultad las làgrimas.
Las frondas verdes de la huerta se volvieron en dìas unos palitroques plomizos,secos y el dolor pintó la casa de negro, durante semanas mis padres hablaban poco y en susurros. El puesto de frutas lo cerraron porque no habìa nada que vender.
Sòlo la tierra.
Mis papàs arrancaron y quemaron todos los àrboles para evitar que la plaga se extendiera a otros campos,y al hacerlo se veìan grises de ceniza y desolaciòn.
A ambos les surcaban rios de sal seca en el tizne de sus rostros. Todo olìa a humo,a calor,a dolor.

Al mes de la quemazòn,mamà había perdido el brillo en sus ojos y su rostro,siempre hermoso,ahora era doliente,como el de una pasionaria. Olvidó el secreto familiar y su piel se volviò lìvida,y su pelo perdió la fuerza,su mirada era como un pozo profundo de pena, pero aunque trataba de estar alegre,habia una pincelada continua de dolor pintando todas sus sonrisas.

Fuè por el càncer que perdió el aroma a naranjo.

Pero papà,con el fin de su felicidad que era ella, y el virus de la tristeza desolando su vida,no olìa ya nada.

Entonces se vendiò la huerta,y nos mudamos a la ciudad de Mèxico.


Y allà se quedò mi niñez,en la Llera,Tamaulipas.

Y quizà por todo esto,para mi la felicidad huele y sabe a naranja.

2/17/2009

La làmpara del abuelo


Lámpara Marina
I
Color de cielo
Cuando tú desembarcas
en Lisboa,
cielo celeste y rosa rosa,
estuco blanco y oro,
pétalos de ladrillo,
las casas,
las puertas,
los techos,
las ventanas,
salpicadas del oro limonero,
del azul ultramar de los navíos.
Cuando tú desembarcas
no conoces,
no sabes que detrás de las ventanas
escuchan,
rondan
carceleros de luto,
retóricos, correctos,
arreando presos a las islas,
condenando al silencio,
pululando
como escuadras de sombras
bajo ventanas verdes,
entre montes azules,
la policía
bajo las otoñales cornucopias
buscando portugueses,
rascando el suelo,
destinando los hombres a la sombra.
II
Oh Portugal hermoso
cesta de fruta y flores,
emerges
en la orilla plateada del océano,
en la espuma de Europa,
con la cítara de oro
que te dejó Camoens,
cantando con dulzura,
esparciendo en las bocas del Atlántico
tu tempestuoso olor de vinerías,
de azahares marinos,
tu luminosa luna entrecortada
por nubes y tormentas.
III
Los presidios

Pero,
portugués de la calle,
entre nosotros,
nadie nos escucha,
sabes
dónde
está Álvaro Cunhal?
Reconoces la ausencia
del valiente
Militão?
Muchacha portuguesa,
pasas como bailando
por las calles
rosadas de Lisboa,
pero,
sabes dónde cayó
el portugués más puro,
el honor de tu mar e de tu arena?
Sabes
que existe
una isla,
la isla de la Sal,
y Tarrafal en ella
vierte sombra?
Sí, lo sabes, muchacha,
muchacho, sí, lo sabes.
En silencio
la palabra
anda con lentitud pero recorre
no sólo el Portugal, sino la tierra.
Sí, sabemos,
en remotos países,
que hace treinta años
una lápida
espesa como tumba o como túnica
de clerical murciélago,
ahoga, Portugal, tu triste trino,
salpica tu dulzura
con gotas de martirio
y mantiene sus cúpulas de sombra.
IV
El Mar y Los Jazmines
De tu mano pequeña en otra hora
salieron criaturas
desgranadas
en el asombro de la geografia.
Así volvió Camoens
a dejarte una rama de jazmines
que siguió floreciendo.
La inteligencia ardió como una viña
de transparentes uvas
en tu raza.
Guerra Junqueiro entre las olas
dejó caer su trueno
de libertad bravía
que transportó el océano en su canto,
y otros multiplicaron
tu esplendor de rosales y racimos
como si de tu territorio estrecho
salieran grandes manos
derramando semillas
para toda la tierra.
Sin embargo,
el tiempo te ha enterrado.
El polvo clerical
acumulado en Coimbra
cayó en tu rostro
de naranja oceánica
y cubrió el esplendor de tu cintura.
V
Lámpara Marina
Portugal,
vuelve al mar, a tus navíos,
Portugal, vuelve al hombre, al marinero,
vuelve a la tierra tuya, a tu fragancia,
a tu razón libre en el viento,
de nuevo
a la luz matutina
del clavel y la espuma.
Muéstranos tu tesoro,
tus hombres, tus mujeres.
No escondas más tu rostro
de embarcación valiente
puesta en las avanzadas de Océano.
Portugal, navegante,
descubridor de islas,
inventor de pimientas,
descubre el nuevo hombre,
las islas asombradas,
descubre el archipélago en el tiempo.
La súbita
aparición
del pan
sobre la mesa,
la aurora,
tú, descúbrela,
descubridor de auroras.
Cómo es esto?
Cómo puedes negarte
al ciclo de la luz tú que mostraste
caminos a los ciegos?
Tú, dulce y férreo y viejo,
angosto y ancho padre
del horizonte, cómo
puedes cerrar la puerta
a los nuevos racimos
y al viento con estrellas del Oriente?
Proa de Europa, busca
en la corriente
las olas ancestrales,
la marítima barba
de Camoens.
Rompe
las telarañas
que cubren tu fragrante arboladura,
y entonces
a nosotros los hijos de tus hijos,
aquellos para quienes
descubriste la arena
hasta entonces oscura
de la geografía deslumbrante,
muéstranos que tú puedes
atravesar de nuevo
el nuevo mar oscuro
y descubrir al hombre que ha nacido
en las islas más grandes de la tierra.
Navega, Portugal, la hora
llégó, levanta
tu estatura de proa
y entre las islas y los hombres vuelve
a ser camino.

En esta edad agrega
tu luz, vuelve a ser lámpara:
aprenderás de nuevo a ser estrella.

Pablo Neruda
( de sus Obras Completas -1964)

O campo da morte lenta... (Por teu livre pensamento)




El 28 de mayo de 1926 comenzó para el pueblo portuguès un terrible período de represión, oscurantismo, pobreza y opresión, que duró casi medio siglo,con el "Estado Nouvo" del dictador Salazar,aliado del franquismo,de Hitler,y de Mussolini.

La más brutal expresión de la violencia represiva de la dictadura,fue la apertura del campo de concentración de Tarrafal en la isla de Santiago en Cabo Verde,a miles de kilómetros de Portugal.
La isla de Santiago, perteneciente al archipiélago africano de Cabo Verde,era en ese entonces colonia portuguesa.
El campo de Tarrafal fue una copia de los campos de concentraciòn nazis de Buchenwald o Dachau. Era un lugar de exterminio para los activistas revolucionarios a la dictadura del asesino Oliveira Salazar, que usaba a su policìa secreta Pide,para perseguir a los que se oponian a su nazi-fascismo.

Aunque los portugueses de derechas lo quisieran camuflar como una simple carcel, el mundo sabe que el campo de concentración de Tarrafal fuè un auténtico campo nazi, construido con el fin de torturar y matar a sus oponentes,en un terreno inóspito e insalubre, guardado por soldados del ejército.

A los presos de conciencia los mantenìan en grupos de 10 o 12,encerrados en 4.5 metros cuadrados,sin agua,sin ventilaciòn,con temperaturas que llegaban a los 45 grados,hasta que morìan deshidratados.
Y si se salvaban lamiendo la condensaciòn de su propio sudor en los muros de ese horno,los castigos físicos que les esperaban fuera,eran constantes y terribles por los motivos mas nímios.

Aislados de todo,sin noticia alguna del exterior, sin màs comida que un pan podrido cada dos o tres dìas,les prohibian la correspondencia, y mucho menos les permitian usar material de escritura de ningún tipo.

La mayoría de los presos en el Campo de la Muerte Lenta fueron militantes comunistas,anarquistas, sindicalistas,revolucionarios,republicanos demócratas y periodistas anti-nazis. Y entre esos presos de conciencia que perdieron la vida en el Campo de Tarrafal, estaba mi abuelo,el periodista.


Mi abuelo naciò en Moncorvo y era hijo de un hombre rico, pero se hizo comunista porque mi bisabuela,la bruxa,lo mandò a estudiar a la Universidad de Coimbra,y ahì èl se enamorò del ideal comunista,del periodismo y de mi abuela que era muy bonita y obrera en la cortadora de alcornoques.

Quizà por amor se afilió al PCP y en 1937 ya formaba parte del Comité Central del partido.
Imprimiendo boletines y propaganda
clandestina,usaba del poder de su pluma para ayudar a mantener organizada una buena estructura de apoyo a la resistencia portuguesa.
Los comunistas fueron la única fuerza de oposición que logró mantenerse activa durante los largos años del régimen autoritario portuguès.
Pero una tarde que iba a tomar el tren a Moncorvo para ver a su madre,a su mujer y a su hijo, fue detenido por la policía política debido a los artìculos incendiarios sobre la huelga y el levantamiento de los marineros de septiembre, que escribiò en un periòdico clandestino de Lisboa.

Se sucedieron muchas sesiones de tortura. Pero èl nunca dijo una sòla palabra,y por eso sus victimarios,humillantes, le apodaron "El mudo",y asì pasó más de dos años en la fortaleza de Peniche,la mejor vigilada de la dictadura,en medio del ocèano, totalmente aislado del mundo en una celda.

Pero nunca vaciló, nunca denunció nada ni a nadie. En la prisión aprovechó para estudiar, traducir al portugués clásicos de la literatura europea, escribir y pintar en el muro de su celda la frase:

“O mundo e grande quando vôce tem um livre pensamento".

Y por fin,despuès de escribir eso,intentò una fuga frustrada de esa càrcel.
Por eso fuè condenado a Tarrafal.
El campo de la muerte lenta.
Su familia fuè perseguida: su madre antes de huir se dejo morir de frìo en los castros,y su esposa se ocultò con su hijo en la Serra da Estrela con los maquis,educando al niño para ser guerrillero.

Ella supo que jamàs lo volverìa a ver vivo:todos sabìan que era mejor ser fusilado que llevado a Tarrafal,porque el maltrato y la mala nutrición, las enfermedades y el clima de una de las regiones más insalubres de Cabo Verde, condenaba a la muerte màs espantosa a los portugueses que fueran deportados allí.
Pero a pesar de eso,contra la idea del tirano de implantar el terror en el pueblo, Tarrafal se convirtiò en un sìmbolo de lucha libertaria por la conducta heroìca de los presos,que fueron un ejemplo a seguir,ya que en condiciones lìmite para la resistencia humana,esos màrtires enfrentaron toda la represiòn con absoluta valentìa y solidaridad,enseñando al pueblo el camino para su libertad de claveles.

Y ahì,en Tarrafal, mi abuelo fuè asesinado.
Lo mataron de sed en ese horno dònde un sol despiadado calentaba la puerta de hierro de esa celda cocinando a los presos con su propio sudor y con el aire corrompido,que con gran dificultad entraba por los agujeros en esa puerta y que se volvìa irrespirable por el olor a cadaverina de los compañeros ya muertos al lado.

En ese horno,con mi abuelo,murieron otros 31 valientes.

Dentro de un rectángulo de alambre de espino,su cuerpo fuè tirado a una zanja de tres metros de profundidad, los pies hacia una llanura limitada por el Atlàntico al oeste y una cadena de sombrìas montañas al norte, sur y este.

Sin vegetación en el terreno pedregoso, en esas colinas secas, sòlo el salitre del mar y la soledad rodearon su tumba por muchos años.
Pero nunca el olvido.

Después de La Revoluciòn de los Claveles, fue posible llevar su cuerpo a Portugal. Mi abuela,ya viejita,llorando en una sòla làgrima todos sus años sin èl,cantò un fado a capela ante sus restos:

"Por teu livre pensamento"... es el primer verso de un fado que cantaba Amália Rodrigues y que escribió David Mourão-Ferreira. Se titulaba Abandono, pero siempre fue conocido como "fado peniche" o "fado do silencioso".

No hubo olvido para èl...porque si vas a Coimbra,veràs que existe una calle con su nombre,por la cual los jovenes caminan presurosos hacia sus clases en la Universidad, donde la libertad de expresiòn y la ideologìa socialista son totalmente respetadas.


Por su libre pensamiento...

L'Inconnue de la Seine


Ese día me senté a tomar un thè de menta en un cafè del boulevard,pero ya no tenìan los deliciosos pastelitos argelinos que tanto me gustan,por mi mala suerte y porque a esa hora de la tarde ya se habìan terminado.
Lo que sí tenìa para mi París era lluvia.
Asì que me conformè con gozar de la luz de la lluvia y del sabor de la menta lìquida.
La lluvia parisina es vaga : de pronto es intensa,segundos despuès es sòlo un leve rocìo y la luz destella entre las gotas cuando le da la gana.
En La Tour de Babel no encontrè nada que sacudiera mi spleen,pero fuera de la librerìa habìa comprado una novela que un viejo del barrio de Clynchi insisitò en venderme por 3 euros para embriagarse con kir.
Leer esa novela entre sorbos de thè y la distracciòn de la lluvia fue extraño. La novela habla de una hermandad secreta que fuè formada por grandes talentos como Zolà,Verne,Delacroix,Dumas,Sand...
La llamaban "La sociedad de la niebla",que con el paso de los años y la muerte de esos grandes degenerò en una secta espìrita y luciferina,formada por hijos de burgueses,y que le cambiaron el nombre por el de "Los Invisibles del Sena".Se reunìan en el àtico del cabaret Le Chat Noir o en el sòtano de una tienda en la rue Saules y ebrios de ajenjo,opio y amanita muscaria,llegaron a hacer sacrificios de gatos y perros,y demàs absurdos, ajenos a la imaginaciòn de los genios,a su lealtad,a su humanismo.

Leer aquella novela no me sienta bien y una nostalgia peregrina afectan mi espìritu con una desesperanza malhumorada. Siento que todos mis sueños se han perdido en la misma decadencia de esos invisibles.

Y mejor dejo el cafè y salgo a pasear bajo la lluvia por las orillas del Sena.

Cerca de la rive-gauche, una mujer que vende naranjas,flores y unas màscarillas blancas y extrañas a los turistas,me ofrece su mercancìa,pero a mi negativa,insiste y me ofrece un secreto a cambio de 2 euros: Es un viejìsimo carnet escrito con delicada letra en tinta china...tiene finos dibujos de pàjaros,de mariposas y un daguerrotipo que me hiponotiza.
Se trata de una fotografìa ya borrosa de una muchacha. Se lo compro y le compro tambièn un paraguas rojo. Serà interesante leer el diario de esa desconocida perdida en el tiempo.
Està forrado de seda que fuè azul en algùn momento pero que ahora es tan gris como el agua del rìo.
Perteneciò a una tal Annette,que firma sus notas con delicadìsima letra manuscrita.
De pronto algo me hace levantar la vista del carnet porque el viento arreciò haciendo volatines con la lluvia y esquivando los paraguas.
El caso es que al ir caminando por la acera paralela al río,la lluvia me revelò un extremo del espanto:

Fuè a la altura del puente de Alexandre que me encontré de sùbito, como a unos cien metros del puente, totalmente sola...todos los turistas,vendedores,transeùntes se habìan ido.

A la única persona que vì,fuè porque tenìa un paraguas rojo y un abrigo similar al mìo.
Estaba sobre el puente con la mirada perdida en las aguas del rìo,y su gabardina negra brillaba de mojada,creo.
Era una muchacha en todo caso. Tenía el paraguas cerrado y su cabello me pareciò largo y negro aunque no estoy muy segura.
No había nada extraño en la escena pero mi corazòn latìa fuertemente.
Pensè que no era un día para meditar mirando el río, y menos en esa zona del puente dónde la lluvia y el viento se revolvìan con más furia. Quizá aquella mujer estaba tomando su ùltima decisión,quizà ella no encontrò un viejo que le vendiera un libro de hermandades secretas,quizà ella no pudiera sostener su lazo con la vida gracias al discreto sabor de un thè de menta,tal vez ella se dejò de dudas y sì harìa que lo que quizá llevaba tiempo deseando...
Dì unos pasos hacia ella, apresurada,pero ella pasò en una fracciòn de segundos una pierna al otro lado de la barandilla, por encima, luego la otra, y poniendo los dos pies en una saliente de piedra sobre el agua,mirò hacia abajo.
Le gritè.
Se dio la vuelta sin dejar de agarrarse, me viò con unos ojos opacos y desolados, de frente al río, que fluìa más rabioso y oscuro que nunca.
Y en un parpadeo,la muchacha desapareciò del puente.

No recuerdo si saltò o se perdiò disuelta en el viento.

El caso es que dónde había una joven, en mitad del puente, ya no había nadie, en cosa de segundos, y que la única posibilidad era que ella se hubiese tirado a la poza negra que era el río.

Corrì al puente y decubrì un paraguas rojo a la altura dónde había estado ella. Estaba allí, aunque no lo voy a poner como dato fidedigno,porque yo perdì mi propio parguas con la impresiòn.

A mis gritos aparecieron unos policías,y me preguntaron mucho, como estudiàndome, si era verdad que habìa visto a una chica tirarse desde allí, sopesando si estaba delirando,porque ellos no habìan visto nada,ni los turistas,ni los viandantes que de pronto aparecieron entre la lluvia y empezaron a rodearme.
La vendedora de naranjas me tomò la mano y cerrò el ojo a los policìas.Ellos asientiendo con una semisonrisa tolerante y compadecida, se dedicaron a alejar a la gente.
La lluvia habìa amenguado y era ya sòlo brisa.
La vendedora,ante mi estupefacciòn,tomò el carnet de mis manos y abriò la ùltima pàgina,ahì estaba doblado un antiguo recorte de periòdico,me lo enseñò y leì la nota:

“París, año 1900. En las aguas del Sena apareciò el cadáver de una jovencita. Aparentemente, se ha suicidado, ahogándose. El cuerpo fuè trasladado a la morgue, donde pasa el tiempo sin que nadie lo reclame. Un empleado del depósito de cadáveres, fascinado por la belleza deL càdaver de la joven, eleaborò una máscara mortuoria de su rostro.”

"...su máscara mortuoria està siendo reproducida por doquier y ha servido de inspiración a los poetas y artistas de Montparnasse, como Albert Camus, Rainer Maria Rilke o Vladimir Nabokov...y los marchants de la rive-gauche venden la mascarilla como souvenir a los turistas"

Terminè de leer el recorte y entonces vì el dagerrotipo...
Y notè las mascarillas que vendìa la mujer...casi me desmayo!

Era el rostro de la joven que vì saltar sobre el puente...!
Aterrada le dì a la vendedora el carnet de cualquier modo y echè a correr en pànico total,dejando atràs a los invisibles del rìo y a la chica de la niebla.
Cuando lleguè a la casa de Medecins du Monde,fuì recuperando algo de aire y entrè buscando mi realidad perdida minutos antes.
Pero entonces,al entrar al salòn donde los voluntarios aprenden tècnicas de resucitaciòn,me detuve en seco:

Ahì,tirado en el piso,un voluntario daba respiraciòn artificial a un maniquì... cuyo rostro era el mismo,idèntico al de la muchacha suicida que vì saltar al rìo...!

Alguièn me sostuvo por la cintura con fuerza.
Apenas atinè a musitar:
-Es la ahogada...es ella...es su rostro...està muerta...
Lìvida,temblorosa,apenas escuchè una voz serena y sabia que me regresò al mundo de los cuerdos:

-Es el rostro de “La desconocida del Sena”que sirviò de modelo para la cara de “Resusci Anne”, también llamada “Rescue Anne”, esta muñeca-maniquí francesa fuè creada en 1960 y es usada para realizar prácticas de reanimación boca a boca y cardiopulmonar...-
Conforme ese doctor hablaba pausado y sonriente,me fuì serenando,pero escondida detràs de èl,y sin dejar de ver impresionada a ese terrorìfico maniquì.

Èl,divertido con mi miedo,continuò su logoterapia:
-Su creador pensó que si el maniquí tenía una cara hermosa,los estudiantes de medicina se sentirían más motivados para aprender este procedimiento de reanimación.Y por eso Anne,tiene “la boca más besada de todos los tiempos-.
Es una paradoja-abundò- que los dulces razgos de aquella joven ahogada en el Sena,sean hoy un símbolo de vida para miles que se han salvado gracias a las técnicas de reanimación...
“L'Inconnue de la Seine" (el francès del doctor era sumamente sensual,nota al margen)- fuè sin duda una joven realmente bella...... y enigmática......pero no te asustes,no es nada del otro mundo...mira,tòcala..."

Me llevò mi mano con su mano hasta el latex del maniquì,lo toquè,no pasò nada,o màs bien si pasò:
sentì la piel càlida y real del doctor y al sentirme tan protegida, cierta tìmida alegrìa me hizo ruborizarme.
Mirè al maniquì que me sonriò burlona con sus ojos cerrados. No parecìa ya tan temible.

No sè si la adrenalina del miedo o la ternura de èl, lograron que la tristeza de mi corazòn desapareciera por completo,como si hubiera sido mi depre la que se hubiera lanzado al rìo.
La desconocida Anne me resucitò...

Ahora deseo amar, reir,bailar como Ameliè,cantar la Vie en rose!

Es Paris!


L'imagination au pouvoir!





2/10/2009

Su propia tumba



Mientras disfrutaba del sol que entraba por el balcòn,mirando la calma de la mar azul, tomè un thè con con nombre muy bonito, “Sol de Espigas”,el mismo que solìan beber mis abuelos.
Joaquim dormìa en el sofà y yo oía sus ronquidos de oso bueno. Era una mañana muy suave que se levantaba, muy cariñosa y tierna. Recordè a los abuelos y sentì mucha gratitud por ellos. Pensè dar un paseo a solas.
Pero ese día,contra su costumbre,Joquim decidiò hacer algo de ejercicio para bajar la barriga,y acompañarme al cementerio a dejarle flores a los abuelos.

A mi me gustan los cementerios porque son lugares sin gente y sin ruido,cosas,ambas,que impiden pensar y concentrarse,pero con la compañìa de Joaquim tener un ratito de paz es imposible...pasò asì:
Caminamos 100 metros y ya a sofocado por la caminata y su conversaciòn, me pide que tomemos un taxi,que no puede màs,le digo que cierre la boca y tome aire,pero èl insiste en tomar un taxi.Le digo que no voy a gastar en taxi para fomentar su pereza.
Me mira ofendido,y saca su bolsita de nueces,que mastica golozo y sin parar de hablar
...de polìtica,de la codicia,de la contaminaciòn marina, de la tacañerìa,y me cuenta todos los detalles de la peli del Àvaro de molliere que viò anoche,habla eufòrico mientras mastica las nueces,sus frenos bocales no sirven.Cuando se le agotan los temas recurre a los chistes,como el que me contò a la entrada del cementerio,mientras compraba yo una varita de nardo para la abuela,me narrò en su catalàn atropellado algo que màs o menos traduzco asi:

"Còmo se meten 100 catalanes en un seat ibiza? . ... Tirando un euro dentro.
Y còmo hacer que salgan? ... Diciendo que es un taxi."
-y rematò Joaquim con una carcajada.
Uf.
Chistes con ese sentido tan abstracto del humor son con los que me acosa mi hermano Joaquim cuando pretendo tratar de inspirarme para escribir. Y cuando ya no tiene chistes...
Canta!

La cosa es que Joaquim,hasta cuando duerme,tiene que hacer ruido,si no,no es èl.
(pero si lo quiero...)
Pues en esas ibamos,èl cantando Al vent y yo algo aturdida pero aspirando el olor del nardo, hacia la tumba de los abuelos.

Fuè en ese momento que Joaquim se viò interrumpido en su cantar por un cuidador del cementerio para preguntarle,con cortesìa interesada en la propina,si mi hermano tenìa una tumba que el pudiera limpiar,vestir de flores o desyerbar.
Mi hermano, con ese sentido del humor tan absurdo que le efervece del cerebro,le dijo que sì,que buscara por ahì,en el andador M,la vereda 4,una tumba con el nombre de Joaquim S. Ferrell.
Mi hermano se reìa entre dientes,burlòn,mientras el cuidador hizo su bùsqueda.
Yo sòlo atinè en murmurarle a Joaquim:
-Y qué tal que sí encuentre tu tumba?

No puede decir màs porque el cuidador gritò:
-Aquì està su tumba,señor!

Y ahì estaba: una viejìsima làpida,limosa y gris,con hojas secas como ùnica ofrenda.
Su epitafio decìa:: "Joaquim S. Ferrell,nacido en Badalona,1925,muerto en Barcelona,1955".

Mi hermano viò la tumba,pàlido,tembloroso,quitò las hojas secas de la piedra.
Abrumado,intentò tartamudear en una extraña mezcla de ideas:

-Qué tal si el gordo,el umbro,el sobrìo,quiero decir: el hombre,que se encuentra en esta rumba, quiero decir,tumba,es el perecedero,perdòn,quiero decir el verdadero,y yo he tenido una vibra,perdòn,quise decir una vida falsa y me han tiesto,digo, puesto el nombre de otro, de un muerto, y toda mi vida es una sigma,un estigma,no,no,quise decir un enigma...

Y luego de tanto caos verbal,de pìe frente a esa tumba con su nombre,Joaquim por fin guardò silencio. Le diò 4 euros al cuidador y lo observò melancòlico y cabizbajo limpiar la tumba y decorar la carcomida làpida con un ramito de lirios.
De vuelta a la casa le dije para incrementar su desconcierto:
-Lo bueno es que tu tumba està cerca de la tumba de los abuelos...
...si es que eres tù y son tus abuelos o no eres un doble impostor...tal vez ni siquiera eres tù...
-y suspicaz agreguè:
-Quièn eres en verdad?
El me mirò largamente,entre ofendido y desolado,en duelo total, sin decir palabra.
Luego abundè:
-Bueno,no te preocupes màs,a lo mejor pasa que la Muerte ya te tiene apartadito.
Se enfadò y cayò en un silencio sepulcral,nunca mejor dicho...sepulcral.

Es que mi sentido del humor no le gusta.
Supongo que es recìproco eso.

Y resulta que desde ese dìa Joaquim habla menos,y sòlo silba tìmidamente alguna melodìa muy de vez en cuando.Ah, y sigue una dieta muy sana y ha bajado mucho de peso y ahora si se ve otro,màs sano y mucho màs guapo y joven.

Y el secreto de su tumba quedò entre nosotros,ambos sabemos ya que èl,no es èl.


Asì que no tiene que estarse haciendo el chistocito.

2/08/2009

Indòmito



al màs pobre
al que va semidesnudo
bajo el sol y contra el viento
la lluvia o la nieve
al que desde su nacimiento
nunca tuvo el vientre lleno
al màs triste
no le pueden quitar el nombre
ni la canciòn de su lengua natal
ni sus recuerdos ni sus sueños
porque pueden abatirse de hambre
los cuerpos
pueden abatirse las voluntades
puede domeñar la altivez màs dura
el yunque del tirano y sus balas
se puede despojar de todo a un hombre
pero jamàs,que se oiga bien y lejos:
jamàs se podràn secar
las fuentes profundas
donde ese hombre
bebe el agua limpia de la Libertad

y asì ese hombre vivirà o morirà
a su albedrìo
libre para siempre
bajo el sol
en la lluvia

en el viento

Indòmito

Iremos



...es verdad que estamos heridos
en lo màs bajo de la esperanza
pero la esperanza en nosotros se levanta en el horizonte
como una flor recièn abierta
y permanece en nosotros la invencible esperanza
que muerde en las corvas de la Libertad

que persigue la aurora que agrietarà esa pantalla
de lamentos y cobardìas
que acabarà por caer destrozada por el estruendo insurecto
porque no dejaremos el menor bocado a esos demonios
de la desesperanza

es verdad que a veces nuestra frente parece inclinarse
sometida a los designios de la apatìa
o del miedo que desgarra el hueco del alma
pero hay una dignidad que se derrama por los caminos
de esta tierra

hay una respiraciòn
que agita su insurgencia en la transparencia del aire
hay una constelaciòn
que centellea en nuestro espìritu
hay savia que fluye turbulenta
en las hierbas de nuestras orillas
porque aùn los màs medrosos tìteres
pueden cortar sus hilos

y està el recuerdo ancestral del fuego
hambriento por abrazar el sol
la incandecente memoria
de nuestros abuelos que impone
su grito libertario a nuestras voces
y su coraje a nuestros actos

hay esa infancia
y esos libros con historias del pasado
que se agitan en nuestras conciencias
y que iluminan el taller
donde limpiamos nuestras nuevas armas
para el mañana

hoy la sangre de nuestros muertos
persiste en nuestras venas
esa sangre como un viejo rìo
nos golpea y nos golpea sin cesar
para que alcemos por fin nuestras frentes.
Porque allà a lo lejos nuestros antiguos
nos enseñan a cortar los vientos
son nuestros mayores idos
dejando su huella de claridad
su herencia de valentìa

para que nosotros
al amanecer vayamos

Iremos

Iremos por nuestra tierra

con el corazòn firme

a la Libertad

2/07/2009

"Un tanto cabroncita"...





Cuando el faro de la motocicleta parte en dos la noche dàndole alas simètricas a lo nocturno,la carretera se extiende por kilòmetros ignotos y por milìmetros pecho adentro del vacìo.
Esa es la libertad.
Luces y deseos dejados atràs,viento helado purificando los dolores del pasado, y la noche de nuevo presagiando estrellas.Y el frìo-navaja en las piernas,las manos,en el cuello,penetrando el cuero de la chamarra para atenazarse como conciencia a mi hombro izquierdo.

Y las luces que son hilos fugaces en el reflejo del visor del casco mientras el cuerpo se abre a los reparos de la màquina cuando pasa rauda por algùn bache.Y el ruido sordo del motor rugiendo al aceleròn y la cadera en vaivèn premonitorio para sortear el fràgil equilibrio ...

Y el pensamiento que paralelo corre con los caballos de fuerza y tambièn ruge en lo nocturno.
El gas se consume a cada aceleròn por eso es mejor mantener los 120 sin pausa...
Veloces van tambièn la adrenalina y el miedo en su carrera por mis venas.

En la curva hay un mazda rojo mal estacionado y fuera del auto tres yupis borrachos que fajan con dos travestis.
Me gritan algo y uno de los pijos me lanza una bolsa de nailòn con algo dentro pero la esquivo àgil y la bolsa sòlo me roza levemente el hombro izquierdo para caer luego en el asfalto de golpe.

Sin perder el equilibrio freno un poco la Suzuky a 100,a 90, cambio la velocidad y para frenar del todo dejo ir la rueda delantera sobre la contenciòn ; por fin la derrapo en cortos intentos por detenerla. Me duele el hombro y los pensamientos.

Cuando el motor para me quito el casco,seco mis ojos,me planto el casco de nuevo y giro de vuelta. Esta vez no me voy a dejar.

Acelero hasta donde quedò la bolsa de nailòn,me detengo y bajo.
La levanto y veo que contiene condones usados,latas de cerveza vacìas, una botella de tequila rota y demàs basura.
Monto de nuevo y acelero a todo con la bolsa de nailòn en mi mano izquierda y cuando paso al lado de los yupis se las lanzo golpeando a uno en los testiculos.Veo por el lateral que se dobla de dolor.
Doy la vuelta y paso junto a ellos de nuevo. Los yupis estàn confusos y demasiado borrachos,pero algo me gritan que no alcanzo a oir y veo que los travestis rìen. Al paso levanto mi mano izquierda y con el dedo medio erecto me despido de ellos y acelero de nuevo a 120.

Al llegar a la cuesta hacia la ciudad veo un grupo de àrboles que recortan su silueta sòrdida sobre el cielo azul marino y una luna que parece ojo de moro bizco y no sirve de nada.
Paro al lado de esos pinos. Duele que algunos dañen a los demàs de manera tan estùpida.
Estoy malhumorada porque detesto esperar y sobre todo detesto sentir miedo y tristeza y làstima de mi misma...

Recuerdo entonces que doña Sonia me guardò un termo con cafè en la mochila.Al tercer trago siento un amor profundo por el cafè,por el cielo nocturno,por la soledad y algo parecido al primer paso dado hacia la dicha:un poco de calor y un poco de amor se agradecen siempre en el doble fondo de la noche.

Me monto de nuevo y sigo...y me dejo ir tambièn al recuerdo mientras voy a 60,despacio,pero con el corazòn a mil...
Fuè el accidente,los sicarios de la camioneta detrozando mi kawasaky nueva,y mi hombro y parte de mi vida....y el dolor màs allà del umbral en mi brazo y en mi corazòn,y la sirena de la ambulancia muy lejos ya de mi pozo negro...

Fueron dìas oscuros,desolados...dìas de no saber cual era la meta ni a donde ir que no fuera un eterno retorno...eran dìas de miedo a la muerte y tambièn a la vida...fuè como conducir una moto sin luz por una engañosa,hiriente,amarga noche llena de trampas...

De sùbito una deslumbrante nebulosa de estrellas urbanas me trae al presente, es una alfombra de cocuyos inmensa: he llegado a la Ciudad de Mèxico.

Ahi me detengo y bajo de la moto. Froto mi hombro para que entre en calor y lo palpo para comprobar que ya està completamente sano y me siento en la cuneta de la acera mientras bebo los ùltimos tragos de cafè,veo las luces en la distancia y escucho a los grillos de la maleza tratando de contener el llanto.

Me seco las làgrimas cuando veo que se acerca rauda la otra Suzuky.
Para al lado de mi màquina y le sonriò ante sus reproches: que dice que acelerè mucho y que me metì en sentido contrario en el embotellamiento a la salida de Cuernavaca y que unos juniors volcaron su mazda rojo por ebrios, y que tuvo que ayudarles porque estaban algo estresaditos y magullados, mientras llegaban patrulla y ambulancia -y los travestis? ...ilesos- y que tal si le hubiera pasado algo y yo ni mis luces -y viceversa-, y que no eran competencias para ver quien llegaba primero,y que soy una valemadres de las preocupaciones ajenas y que...que...que......y por fin sonrìe tambièn cuando me dice que... soy "un tanto cabroncita".


Reimos.
Luego dice quedito que me admira.
Porque lo logrè...vencì el miedo...esta es la primera vez que me subo a una moto desde el accidente y llegamos con bien.

2/02/2009

La bruxa de Moncorvo





Yo tuve una bisabuela,un poco gitana,un poco celtìbera,un mucho libertaria...ella vivía en un paraje cercano a Moncorvo,en Portugal...su casucha de dos aguas,se perdìa entre vergeles de higueras,almendros y cerezos,al pìe del rìo Carvalhoso,en mitad de la serra do Reboredo,el viñedo del Douro...ella contaba leyendas misteriosas de mouras,meigas y lobishomen temibles...
Ella conocía el Arte brujeril,sabía adivinar las lluvias,interpretaba el vuelo de los estorninos y las mariposas,sabía curar con hierba de San Juan las tristezas,elaboraba tizanas con cortezas de árboles que aliviaban de toses y empachos,y los dientes de leche de los meninos,los ofrecía al olmo,y en determinadas fechas,se iba andando hacia las ruinas de los bosques,los viejos castros y menhires,y ponía sobre las rocas regalos: flores,frutos,listones coloridos,y una vez dejó sus trenzas de cabellos negrìsimos (lo hizo para que el abuelo saliera libre cuando fué hecho preso en la dictadura de Salazar)...
Ella ayudaba a los demás del poblado con consejos,pan recién hecho,quesos,y algunas pòcimas herbolarias...tambièn escondìa en las cuevas que sòlo ella conocìa a los partisanos,a los rebeldes y curaba sus heridas y les daba pan y bondad...y cuando rezaba a sus incògnitos dioses,sus palabras eran en una lengua extraña,y al juntar las manos en el rezo, tejía con ellas un cordel, y cuando terminaba,sacaba la cuerda de sus manos con un nudo perfecto...hermoso...de memoria...
Tambièn hablaba con los cuervos,con los lobos y con todo animal que prestara atenciòn,y bailaba entre los árboles los dìas de sol y las noches de luna, y enseñaba el respeto y la bondad a todos en Moncorvo...Mi familia la recuerda como una bisabuela comùn y coriente,sin embargo,yo se que ella fué una bruxa.

A mi me gustarìa ser tan buena bruxa como ella,por eso hoy dìa de candelas,tomaré nueve leños de diversos árboles,y los pondré en la hoguera, y cantaré la vieja canción que cantaba por candelaria la vieja barda portuguesa,y recordaré el sabor de las cobertas,esas almendras bañadas en azúcar finísima que la misteriosa anciana preparaba,con tanto amor...tanto...como el amor que tenía a la vida...
Cuando le dijeron que tenía que abandonar Moncorvo para partir a Amèrica por ser perseguida polìtica,en la vispera del viaje tomó su capa gris perla de lana y salió al bosque con un ramito de albaca y florecillas del cerezo...y no volvió...
La encontraron como dormida entre la escarcha del menhir abandonado,a medio bosque,los ojos abiertos y fijos en un cielo inmenso y plomizo,con su ramito de florecillas sobre su pecho,al píe de una encina desolada...Murió la bruxa como había vivido:

Libre de cadenas en su amado bosque lusitano...

Un delicado regalo de amor



Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo,en los años aquellos en los que los árabes dominaron España,pasó que una princesa del norte de la Península,hermosa como un sol ,de piel blanca como la luz del alba,con cabellos de cobre y ojos de miel, fué cautiva de un guerrero moro que al verla,perdió la cordura y se enamoró perdidamente de ella cuando la vió deshuezando cerezas a la orilla de una fuente asì que no pudo mas el pobre agareno,y la robó...

Pero ella quería ser robada,pues al ver los ojos negros como espadas de azogue del príncipe árabe,se entregó a un sueño de amor que duraría de por vida.
El moro se llevó a la dulce niña a vivir al sur de España,donde el sol revienta las naranjas y los arrozales son una estepa esmeralda...

Pero al tiempo,la niña extrañó algo de su tierra norteña, se enfermó de nostalgias y pasaba los días en el torreón mirando a la distancia...El moro,desesperado de ver languidecer asi a su amada,preguntó a mil alquimistas,pero ninguno supo la causa,hasta que ella,en el lecho de enferma,musitó:
"Quisiera ver la nieve de mis tierras...la blanca nieve que es el manto purísimo del invierno..."

Imposible,en las tierras del Andalucí no nevaba,el sol era un amarillo escudo contra todo frío...
Entonces,el árabe enamorado tuvo una idea,una loca idea para complacer a su amada...Mandó a todos sus súbditos a sembrar almendras por toda la campiña...millones de semillas esparcidas en la tierra cálida...y conjuró a los genios y a las xanas para hacer crecer aquellos brotes en sus campos...
Al tiempo,mientras su amada agonizaba en sus brazos,un vientecillo trajo un aroma extraño por las ojivas de su palacio...Entonces cargó a su amada en brazos y la llevó al torreón a mirar la lejanía...
Los almendros habían florecido...sus blanquísimas flores eran como nieve perfumada que se extendía en una larga y dulce caricia por las campiñas...

Ella abrió los ojos,vió aquello y sonrió...
Era su nieve? No,era algo mucho mejor que eso:
Era la prueba de un amor profundo que la ataba a la vida...Asi,la princesa de este cuento se salvó gracias a la delicada y amante belleza de las flores de los almendros que le diò su moro...

Las flores blancas de Kopervick



En el inicio de febrero,llegó al puerto de Kopervick con su tripulación completa el navío vikingo que había partido cinco años atras para cruzar el oceano...El fiordo del Gohl iluminado por el sol de media noche recortó la silueta de la nave sobre el horizonte...esos vikingos habían ido a Irlanda,la verde,y habían cruzado las corrientes heladas del mar de la noche para encontrar nuevas tierras y ahora volvían a su aldea maltratados por el sol y la sal de los vientos,por el arduo remar de sesenta meses continuos,por el tiempo marino que es mas lento que el de tierra firme y por la poca comida y el agua dulce a gotas...
El capitán Sigurd veía desde la proa el fiordo con aire triunfal mientras marcaba el ritmo de los remos...los vigias de Kopervick vieron las velas raidas y dieron aviso a la aldea,los hombres alertados por invaciones galicas y danesas que por esos meses habían sido muy numerosas,se prepararon para combatir a los malditos celtas invensibles,pero cuando salieron de sus chozas y fueron al fiordo,descubrieron la nave de Sigurd que inexplicablemente retornaba con bien despues de cruzar el mar de la Noche...

Por toda la región de Tendheim ya se contaban las sagas de Sigurd y su tripulación,se decia que un kraken lo habia llevado a la Valhala,que la banshee celta lo tenia de amante en una cueva en Irlanda,se decia...

Pero ahora Sigurd volvia para acrecentar las leyendas...y entraba al fiordo con su nave carcomida por la mar,pero llena de dignidad y belleza deslizandose como un viejo ganso salvaje en la superficie dorada del agua iluminada por el sol de media noche...

Al tocar la darsena el barco,Sigurd se quito el casco de bronce e hizo un ademan a su timonel para que cambiara la bandera de la verga mayor por una desgarrada y negra banderola de luto...ningun remero se movió de su lugar y sostenian en sus brazos la madera tallada de sus remos...los de tierra no entendian que pasaba,pero era algo misterioso,asi que no se movieron del muelle...Sigurd los miró desolado,vencido...e hizo una seña a la que dos marinos saltaron a tierra y con Sigurd, los tres acomodaron ahi 4 anforas selladas que los de a bordo les fueron pasando,sin decir una palabra,al terminar la descarga,Sigurd y sus hombres subieron a la nave...los de tierra quisieron preguntar a los marinos multitud de cosas,pero estaban atónitos,pues Sigurd marcando el rítmo a los remeros retomó el fiordo hacia el mar Catay -Abismo de nuevo...nadie entendió que pasaba,Sigurd iba a una muerte segura? vendría de una muerte efimera?Era una nave fantasma? que pasaba?...

Los viejos de la aldea vieron con ojos tristes como la nave vikinga,el ganso salvaje y moribundo se perdía en la cobriza noche noruega para no ser vista nunca mas...
Y esas anforas no fueron abiertas sino hasta un mes despues de aquello,la gente de esos lugares temia ese misterio...sin embargo un accidente descubrió el contenido mágico de las anforas: los habitantes del puerto las guardaron en una choza al fondo de la aldea...


hasta que una tarde llegaron sigilosos unos varegos,unos celtíberos y unos latinos desertores del sur europeo...malignos y desarrapados saquearon Kopervick ...robaron las ánforas,pero por gracia de la Morrigan ese ladrón celtíbero fue muerto por un hachazo vikingo...las anforas cayeron y se rompieron por la vereda del sur esparciendo todo su contenido de desconocidas semillas...los de Kopervick alcanzaron a los intrusos y de esa escaramuza nadie de ningun bando quedó vivo...

En unas horas la vereda del sur se cubrio de flores extrañas,cuentan los que en ese entonces fueron niños,que las semillas germinaron en segundos,creciendo tallo y hojas y luego las minusculas flores que en un principio tenian los pétalos translucidos como alas de mosca...y luego tomaban un matiz lechoso,hasta desplegar en un blanco absoluto...


...las flores crecieron en pozos,veredas,bosques,riscos...


Què misterio...

Vivir como las flores




- Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas. Sufro con aquellas que calumnian.



- Pues, ¡viva como las flores! Advirtió el Maestro.
- ¿Cómo es vivir como las flores ? Preguntó el discípulo
- Ponga atención a esas flores - continuó el Maestro, señalando lirios que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra macule la frescura de sus pétalos.
Es justo angustiarse con sus propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás lo incomoden.
Los defectos de ellos son de ellos y no suyos. Sí no son suyos, no hay motivo para molestarse. Ejercite, pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera.
Esto es vivir como las flores.

Sabiduría Sufí leìda por ahì...