1/30/2009

Pureza errante...





Los albatros,sabes? son pàjaros verdaderamente admirables.



Surgen al amanecer como una mìnima mancha oscura desde el extremo del mar en llamas de la Antartìda. Puntuales e impecables como los glaciares del sur, toman por asalto el ancho mundo acuàtico,los hielos,el lìmpido espacio aereo. Por los caminos del viento avanzan a vuelo razante sobre el espumoso horizonte del ocèano cuyo oleaje humedece el vuelo compacto y libertario del ave. En otoño,los podràs ver volando en solitario sobre el argentino puerto.

Oscilando entre el cielo y el agua,apenas un ràpido batir de alas cuando la audàz acrobacia acciona algùn mecanismo màgico en el ardiente corazòn del pàjaro convocando a la màxima perfecciòn de sus alas.

Asi el albatros vuela en direcciòn al sol que estalla,al fondo, en multiples fuegos llameantes sobre los antiguos hielos. A barlovento se alza,desciende,sobrevuela,gira libre y juguetòn dueño de la mañana. No hay en èl,en ese instante,ningùn signo de pena o daño, es solamente el reto del ave viajera en su lùdica y perfecta existencia.

Un lunar, una màcula hay,sin embargo,en el plumaje de esta ave: su aire de àngel caìdo, su apariencia de desterrada del paraìso,y es que los prosaicos, los absurdos hombres que ensucian de realidad todo lo que miran, han dejado una mancha de petroleo que por un tiempo impide el vuelo, y es que ellos,no aceptaràn jamàs la redenciòn de la belleza que el albatros regala al viento...
Pero aùn asì, contra esos realistas que medran en tierra,el destino del ave es el vuelo.
Porque el vuelo del ave es un acto de fè, ya que aùn herido de realidades y decadencias, desplomàndose bajo el peso de la desiluciòn y la muerte ,el albatros,siempre ave,auroleado de dignidad y gracia, sabrà caer y reposar sobre alguna isla de hielo,para remontar despuès, irridento,rebelde al inmovilismo.

Pero algunos,los pocos que levantan su mirada al cielo, siempre encontraràn, en algùn rincòn de los siete mares, un albatros definiendo tàcticas y estrategias en el aire, sobre sus nuevas rutas de vuelo a la esperanza.

Por ello,te pido, que cuando un albatros quiera posarse en el lecho de tu conciencia, o en el àrbol de tus afectos, o en las aguas ocèanicas de tus anehelos, o en alguna palabra de tus libros, nunca lo azuces, dèjalo ahi,con su linaje sagrado de ave...

Asi,surcando libre el sueño matinal de tu espìritu.

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